viernes, enero 11, 2013

Las bengalas del gobernador del Tolima

“Yo, Señor, soy acontista, mi profesión es hacer disparos al aire”, Relato de Guillaume de Lorges, León de Greiff.


|Por Andrés Tafur|

Bien podría llamarse el poema, “relato de Luis Carlos Delgado Peñón… “, pero eso no le hubiera gustado al poeta. Él no es acontista, es un demagogo.

Hace pocos días vi al gobernador haciendo disparos al aire en un vídeo, lo hacía en una reunión en el corregimiento de Doima, municipio de Piedras, autoproclamándose “perfectamente defensor de los recursos naturales… absolutamente protector del equilibrio ecológico”… egológico debió decir. [http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v      =23bdzzRo6kc#!]

En el debate frente a los megaproyectos mineros en el departamento, en especial el que adelanta contra todo y a pesar de todo Anglogold Ashanti en Cajamarca, Luis Carlos Delgado Peñón ha sido sobretodo un oportunista.

La “oposición” al proyecto fue un cándido trampolín de campaña en las pasadas elecciones a gobernación, alcaldías y concejos. En la “segunda marcha carnaval por la vida” en octubre de 2011,  vimos a varios candidatos – entre ellos el hoy alcalde de Ibagué Luis H. Rodríguez, su némesis Ricardo Ferro, militantes de Cambio Radical, del Partido Verde y por supuesto el mismo Delgado Peñón, acompañado de los congresistas del Partido Liberal (que inician campaña este año) entre otros -, por las calles de Ibagué con pancartas alusivas al cuidado del medio ambiente. Por supuesto con sus nombres y números de tarjetones.

También en campaña, en el debate organizado por la Universidad del Tolima en el que se hizo presente como candidato a la gobernación junto a sus pares, Luis Fernado Caicedo Lince y Héctor Zambrano, Delgado Peñón nos vendió su o-posición “en defensa de los recursos y del patrimonio ambiental de los tolimenses”, en contra de la explotación a cielo abierto que llevaría a cabo la mercenaria Anglogold Ashanti en Cajamarca. [Escuchar a partir del minuto 5:27 http://www.ecosdelcombeima.com/regionales/audio-10655-foro-debate-la-universidad-del-tolima-puso-el-paredon-a-los-candidatos-a-la-g]

Sin embargo, una vez posicionado, el gobernador le dio un timonazo al discurso. De oponerse enérgicamente al proyecto de La Colosa en concreto, pasó a la “defensa a ultranza del medio ambiente, de la sostenibilidad ambiental, de la calidad de agua y oxígeno que tenemos los tolimenses” en abstracto. Es decir, idealmente a favor del bien, sin detenerse un centímetro, una sílaba, en aquello que puede llevarlo al traste. Una posición en el vacío a favor del bien por el bien, algo como tener la mamá pero tenerla muerta.

De hecho, hace algunos meses, Jorge Enrique Robledo envió una carta a la Contraloría General denunciando que quien hoy se autoproclama perfectamente defensor de los recursos naturales estaría moviendo todo irregularmente para facilitar la explotación del proyecto minero de La Colosa. Robledo puso el dedo en la llaga al señalar que la decisión del gobernador de declarar la caducidad de la concesión de aguas al distrito de riego Usocoello del Espinal, tendría todo que ver con las presiones de la multinacional, única favorecida con esa decisión. [http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/tolima/regional/153469-veo-a-un-gobernador-moviendose-sospechosamente-en-beneficio-de-anglogold-asha]

No se nos puede olvidar que fue el gobernador y nadie más que el gobernador quien movió todo para que Carmen Sofía Bonilla, ex directora de Cortolima y quien sí enfrentó sin ambages y sin demagogia a la multinacional, no fuera reelegida en su cargo. [http://m.eltiempo.com/colombia/tolima/gobernador-desmiente-pactos-para-eleccin-de-director-de-cortolima/11880121]

En esa ocasión, quien ripostó más enérgicamente las críticas de Robledo fue su defensor a ultranza (porque en la lógica de la relación política y capital sí se defienden a ultranza), el patrón del Partido Liberal en el Tolima, Mauricio Jaramillo Martínez, quien también descargó unas cuantas salvas retóricas a la nada:

“el gobernador ha sido claro en sus posiciones con respecto a la gran minería, yo conozco su posición, lo que pasa es que hoy como gobernador él no puede salir a los cuatro vientos a decir que está en contra del proyecto. Mientras no se demuestren los problemas ambientales de ese proyecto él no puede decir nada”.

Yo les voy a decir quiénes han demostrado técnicamente, es decir con estudios técnicos, desde distintos puntos de vista, la inconveniencia del megaproyecto: [2008] la Procuraduría General de la Nación, en cabeza del entonces procurador general Edgardo Maya Villazón; [2009]  Cortolima y la Procuraduría Regional Ambiental y Agraria del Tolima, durante los períodos de Carmen Sofía Bonilla, de quien ya sabemos su suerte, y de Diego Alvarado, otro verdadero defensor del medio ambiente, quien fue trasladado al Caquetá luego de la audiencia pública en Cajamarca, en donde recomendó el Principio de Precaución para denegar licencia al megaproyecto; [2011] la Contraloría General de la Nación y Colombian Solidarity Campaing; y durante todos estos años, distintas ONG ambientalistas nacionales e internacionales, universidades públicas y privadas, entre otros.

Pero Delgado Peñón y sus defensores y epígonos todavía piden que les demuestren los problemas ambientales que “tendría” el megaproyecto
para poder ser bien defensores a ultranza.

Yo no le creo al gobernador, tampoco a Cambio Radical, ni siquiera al Polo Democrático. Yo le creo a la movilización ciudadana. A la fuerza conjunta de lxs trabajadores, lxs campesinos, lxs estudiantes, lxs amas de casa, lxs desempleados, lxs que no aparacen en las estadísticas, etc. Pienso que el impulso advenedizo y demagógico en Doima no puede llevar la batuta del movimiento en contra de los megaproyectos, tampoco puede guiar nuestra acción, y mucho menos definir nuestra política.

De las alianzas programáticas con la política tradicional, a los movimientos alternativos, incluso a los partidos progresistas, lo único que les ha quedado son pésimas experiencias. El gobernador del Tolima le debe mucho al gobierno nacional [Contrato Plan, Ley Palacio Rudas, acueducto de Ibagué, aeropuertos, vías, etc] como para que ahora venga a decirnos – y nosotros a creerle – que se va a declarar un subversivo ambientalista a favor de la vida, en contra de la locomotora de la minería. No estamos para chascarrillos.

La barricada cierra la calle pero abre el camino
: debemos recoger lo que han sembrado las movilizaciones, moralizar el movimiento, construir solidaridades con otros sectores en pie lucha frente a otros megaproyectos en la región, en el país y en América Latina para reconocernos desde lo común; analizar los logros y las derrotas, y ser estratégicos, marchar por marchar no tiene sentido: ¿Adónde debe llevarnos la movilización? Mientras lo resolvemos tenemos que seguir avanzando.

Fuente: http://andrestafur.wordpress.com