viernes, abril 12, 2013

HABLEMOS DE GUERRA Y PAZ: EN EL DILEMA DE LA TRANSFORMACIÓN SOCIAL

“...Llegó la modernidad, con la minería y la industria, que ya no reciclan
ni integran, sino que generan basura material y  basura  humana.
Si no les servís para producir sos un desocupado
y junto con los enfermos y ancianos sos estorbo...”
 
*ZYGMUNT BAUMAN*

Al igual que miles, estamos aquí contra vientos y mareas, contra dudas y temores, contra la realidad que nos muestran, y desde el corazón y la razón decidimos también hace tiempo caminar la palabra y la acción, para encontrarnos y reconocernos en la lucha que no da espera, en la lucha contra el hambre, la pobreza y la construcción de una país en donde se redistribuyan la riqueza y las oportunidades.

Quienes asistimos por parte de la Red de lucha contra el hambre y la pobreza, llegamos con el firme compromiso de socializar nuestras miradas y propuestas, en el ambiente más fraterno, pero sobre todo, comprometernos a seguir debatiendo y trabajando en la construcción de espacios colectivos y unitarios para aportar al desarrollo y movilización transformadora de nuestro país. Movilización que creemos debe invitar a la unidad y al respeto entre las fuerzas, organizaciones y personas que buscan, desde diversas perspectivas, desarrollar acciones que redunden en el mejoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría del pueblo colombiano y la transformación del modelo capitalista.


La libertad que esgrimen los poderosos,
es la derrota de los pobres.


Hoy nuevamente o como siempre, el capitalismo está en crisis, esto no basta, como siempre, para que muera. En especial hoy con mucha más fiereza el sistema capitalista intenta salir de sus crisis parándose sobre los hombros de la humanidad, de los pueblos, eso significa como siempre, más pobreza para las mayorías y más acumulación para la minoría.

Este capitalismo que adopta algunas prácticas nuevas y al cual algunos llaman capitalismo milenarista, pretende más que nunca construir una sociedad Zombi, zombis hijos del colonialismo epistémico, hijos de la paranoia culta de una modernidad paranoica, que nos impone como seres inteligentes la sospecha, nos obliga a ver que hay detrás, alejándonos de lo obvio, nos impulsa a pensar que existe un titiritero atrás de escenario, en lugar de un sistema tangible que nos oprime y degrada, dirigido por seres identificables de carne y hueso como nosotros, los cuales hoy no ven una amenaza en los flujos y formas de vida que no pasan por su diseño, personas que ya no temen a la persistencia y proliferación de economías ocultas o a la magia, las aceptan y hasta las usan para su fortalecimiento. Hoy nos enfrentamos a un capitalismo que intenta domesticar todas las formas de resistencia incluidos los últimos saberes de los pueblos ancestrales y las innovaciones que la creatividad de los oprimidos construye.

En este marco llega un nuevo-viejo gobierno, Un “Santos” que se sustenta sobre los mismo pilares que sustento a Uribe, el terrorismo de estado, la seguridad, mal llamada democrática y la violencia visible e invisible, la primera que elimina físicamente al otro, los opositores, las otras lecturas de la realidad, las otras propuestas y la “invisible” esa cotidiana a la cual han logrado acostumbrar a muchos, consustancia al capitalismo, que para grandes sectores de la población se hace tolerable, la que decreta prescindibles a los seres humanos, la violencia que legitima la exclusión, en la cual no ubicamos fácilmente a los que la producen y que goza de una gran naturalización, lo cual da espacio a los perpetradores de siempre, de erigirse como salvadores, redentores y convocar al rechazo de todas las formas de violencia incluida la que han propiciado y que a su vez se dirige hacia ellos.

Un gobierno que en medio de su eterna crisis institucional, aplica la salida del discurso del progreso y la autocracia y hoy la paz, logrando que nuevamente sean los pobres los que atiendan la crisis económica y moral manifiesta.

Es en este marco en el cual nace y se sustenta el “nuevo gobierno” que pretende arrebatar las banderas de lucha a las izquierdas y los movimientos sociales, este nuevo gobierno que regodeándose de sus aciertos en su lucha para someter al movimiento social y político alternativo, habla altisonantemente del agua, las tierras y la reparación

Hoy la agenda nacional se debate entre la vida y la muerte de la paz y quienes impulsamos la Red de lucha contra el hambre y la pobreza, queremos hacer nuestro aporte a la construcción de las acciones necesarias para cambiar el estado actual de las cosas.

En lo concerniente a la paz, es importante reconocer que a partir de la mitad del siglo XX se ha vivido en Colombia un conflicto armado interno que aún no se ha podido superar. Empero, los ámbitos, dinámicas e intensidades del conflicto han tenido mediaciones, pactos y acuerdos con diferentes partes integrantes de la tensión política. Su último intento lo encontramos en los llamados diálogos del Caguan entre el Estado representado por el gobierno de Andrés Pastrana -1998-2002- y la guerrilla de las FARC.

El lunes 14 de Enero de 2002 se suspende este “laboratorio de paz” y se inaugura una etapa del conflicto en Colombia, qué nueve años después, se puede leer como una nueva óptica de reflexión y regulación del conflicto por parte de la estructura política de gobernanza, en la que la solución pacífica queda completamente descartada del panorama de la política

Desde la culminación de los diálogos, el establecimiento diseño una ofensiva feroz, basada en términos generales en la negación del conflicto como componente con-sustancial de la realidad política y social, estigmatizando de paso a todos aquellos que se atreven a mantener un discurso de cara a las grietas del orden y sus contradicciones.

El concepto de guerra sin fin, instaurado en la declaración de George Bush II y asimilada por Álvaro Uribe en Colombia, no permite pensar el conflicto en todas sus dinámicas, ni tampoco reflexionar sobre propuestas de paz o tipos de “paces”, y mucho menos imaginar cómo sería el fin del conflicto, “¿Quién habría de rendirse? ¿Ante quién? ¿Qué organización u organizaciones habrían de entregar las armas y convertirse en partidos políticos ordinarios? ¿Dónde y cómo habrían de hacerlo?” ” (Piris, 2007). ¿Es imposible responder hoy a alguna de estas preguntas?

En términos conceptuales esta invisibilización de los conflictos y de la conflictividad humana opera bajo una politización de la contradicción, que en términos del sociologo Niklas Luman puede ser definido como la atribución al conflicto [de] un rol indicador de disfunciones sociales dónde el conflicto emanando una señal de alarma [que] <> […] la pretensión global del sistema social de ser un complejo ordenado (Calderón, 2010, pág. 105).

De ahí que, disfunción, anormalidad o desbordamiento sean los epítetos utilizados para negar las contradicciones sociales que se generan en un régimen político que marca su diseño en la gubernamentalidad, es decir en la normatividad social.

En este marco de negaciones se abre otra grieta a la paz, una grieta que no permite ver con claridad la evolución de la negociación y su incidencia en los cambios sociales urgentes que necesitan las gentes de Colombia.

Por todo esto estamos invitando a encontrarnos y conversar.

HORA: 2:00PM  
LUGAR: AUDITORIO SINTRAUNICOL U.V.
DÍA: JUEVES  18 DE ABRIL DEL PRESENTE AÑO.
CALI, COLOMBIA.