lunes, junio 03, 2013

|05-06-13| "El ORO NO SE PUEDE COMER" Att. El Rey Midas.



¿Recuerdan ustedes aquel cuento sobre el Rey Midas? Si, justamente ese, el de aquel rey avaro que todo cuanto tocaba se convertía en oro y que al final murió de hambre. Pues bien, yo creo que los dueños de AGA no se lo saben… o se hacen los pendejos, como decimos en Colombia.

Quienes no podemos hacernos los pendejos ni comernos esos cuentos somos nosotros los colombianitos. No podemos permitir que vengan extranjeros y nos dejen morir como el Rey Midas… y menos que él, porque al menos supongo que por ley, las riquezas que acumuló convirtiendo todo en oro, les fueron heredadas a sus hijos y demás. 

La transnacional Anglo Gold Ashanti, arribó a Colombia por en el 2003, en 5 años se apoderó de un área casi del doble de la sembrada en cereales en Colombia y 4 veces más que la plantada con caña. Su proyecto más ambicioso, así como el más conocido y controversial, es el de La Colosa, en el territorio de Cajamarca. Si preguntas a alguien de a`pie, qué es Cajamarca, a lo mejor no tenga mucha idea – yo no lo sabía hasta venirme a vivir al Tolima – pero cobra importancia al saber que allí se produce el 6% de las frutas y verduras que consumimos en Colombia. Me parece una pendejada entonces, que el gobierno nacional hable de “Seguridad Alimentaria” y a la vez ponga a Colombia como “país minero” permitiéndole a AGA deforestar, desvolcanar y contaminar tan importante zona por sacar oro. Ya aprendimos con el Rey Midas, que el oro no se puede comer. 

Y si no podemos comer, entonces ¿dónde está la “Prosperidad para Todos”? El plan de desarrollo que los colombianitos aprobaron – digo aprobaron porque yo no voté por Santos – para los próximos 4 años. Cuál prosperidad pregunto yo; el progreso no es cemento, no son construcciones, el progreso es un desarrollo armónico y respetuoso con la naturaleza. Como lo dice el reconocido economista chileno Max-neef “ningún proceso económico puede estar por encima de la reverencia por la vida”. Veinte años extrayendo oro no generan suficiente riqueza para compensar los milenios que ha invertido la Madre Naturaleza para generar la riqueza hídrica, de flora, de fauna y de suelo fértil presentes en Cajamarca. Los millones de dólares prometidos, no compensan el futuro ambiental; una mina de oro podremos explotarla una única vez en toda la historia,... el impacto ambiental lo continuaremos viviendo por muchas generaciones, pues se ve a simple vista que la minería responsable no existe; no se puede decir que se van a remover 122.8 millones de toneladas de suelo y que no se va a afectar el ecosistema permanentemente. No se puede decir que se van a gastar la reserva de agua de los colombianos para 150 años. – 26.3 BILLONES! no litros, si no METROS CÚBICOS de agua… en un año y sin posibilidad de reciclarla – y que se es responsable. Si ya es suficiente irresponsabilidad dejar mal cerrada la llave del lavamanos, cómo no va a ser irresponsable tal desperdicio de agua.

Pero claro, esto no es más que el resultado de años de manejo político de intereses y no solo nacionales sino internacionales. Los intereses por explotar los recursos minerales en lugar de fomentar la investigación y la tecnología hacen parte de la política de mantener a Colombia como un país de maquila, con mano de obra barata para muchas multinacionales. Entre 2000 y 2009, el salario mínimo real aumentó 17,43 %, en tanto que la productividad laboral creció 25,7 %, 8,3 puntos más. Osea que los trabajadores tienen menos participación en el crecimiento. Colombia tiene escasas empresas propias y las que existen están siendo vendidas y nos jactamos de tener “inversión extranjera”. Los medios de producción son un asunto político; se vendió Telecom, Granahorrar, Banco Ganadero, Cementos Diamante y Samper, Proleche, Coltabaco, Avianca… entre otras muchas más y un país sin empresas propias y que por demás vende sus recursos sin permitirse explotarlos, es un país sin soberanía, más susceptible aun de las presiones políticas extranjeras. ¿Ustedes se imaginan lo que sucederá el día que esas empresas – que ya no son nuestras – decidan irse del país?... Pero claro la intención de las transnacionales es comprar empresas para controlar la producción y por tanto la política. Muestra de ello, es la Ley de Sostenibilidad Fiscal aprobada hace dos años por el Congreso, esa que pretendía en principio y entre otras cosas, garantizarle a las multinacionales que la ley no afectaría sus finanzas… en palabras de Guillermo Perry, que haría que en el futuro la Corte Constitucional “sea más mesurada con respecto a las consecuencias fiscales de sus fallos”.

Que Colombia continúe siendo un país de producción primaria, sin valor agregado – maquila y venta de productos en bruto – por el muy limitado acceso a las tecnologías y la ciencia, implica que sea presa fácil de las fluctuaciones del mercado haciendo nuestra economía más inestable… Las regalías no compensan esto, porque además de bajas – solo el 4% en el caso del oro – no están controladas. INGEOMINAS no es eficiente en la medición de la producción de minerales, los datos los entregan las empresas y no hay manera de saber si dicen la verdad (para ellos si que se aplica el principio de la Buena Fe). El concepto de la Contraloría reza: “Ingeominas no cumple con los principios de eficiencia, eficacia, economía, equidad y ambiental en el debido seguimiento al desarrollo de los contratos de gran y mediana minería así como los proyectos de interés nacional”… Tengamos también buena fe y digamos que es por una limitada capacidad tecnológica para hacer su trabajo.

Buena fe que se ha ganado el gobierno de Juan Manuel Santos por parte de los colombianos, gracias a la reconciliación con los vecinos y las cortes – aunque la reforma a la justicia no es nada conciliatoria con estas últimas. Yo no voté por él, pero me siento asaltado en mi buena fe por su plan de desarrollo, con perlas como posicionar a “Colombia entre los cinco países de Latinoamérica destino de las inversiones mineras del mundo (…) duplicar la producción minera nacional [y] (…) garantizar la estabilidad tributaria a los inversionistas”. Y yo pregunto… y la estabilidad ambiental, ¿no es acaso más importante?... parece que no. Y en últimas, Santos no es muy diferente a su antecesor, que ya desde dicho gobierno se modificó el código minero para otorgarles iguales derechos a los extranjeros que a los nacionales en las explotaciones y eliminó las diferencias entre pequeños y grandes mineros. Yo recuerdo que por un tiempo los noticieros -RCN y Caracol por supuesto – presentaban muchas noticias sobre accidentes en minas y luego Uribe cambia el código minero para “formalizar y tecnificar” esta labor… pero no dijo que lo harían los pequeños mineros, obvio, lo harían los grandes.

Ya para concluir, la mina La Colosa, es solo la punta del iceberg de la pretensión de los gobiernos y las transnacionales. Hay mucho más que oro tras de La Colosa… esta es solo el resultado de una maquinada estrategia que lleva años trabajando sin que nos demos por enterados. Los colombianos sufrimos de “ignorancia política e histórica”… pero no es culpa nuestra  - o bueno, sí. Por dejarnos – si no también de esta maquinaria. Por fortuna, tenemos ahora un Florero de Llorente, una razón visible, tangible, enormemente simbólica… por eso… Si perdéis estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y feliz, antes de treinta años seréis tratados como mendigos: ved los terrenos áridos, las montañas contaminadas y los hijos sin agua que os esperan...os daréis cuenta, de que el oro, no se come. 

POR KHRISTIAN RICARDO GORDÔ
Pte. Corporación Art-Quimia
http://corpoartquimia.blogspot.com