martes, agosto 20, 2013

COMUNICAMOS CON DOLOR EL FALLECIMIENTO DE NUESTRO COMPAÑERO DE VIAJES BENJAMÍN RINCÓN BAHAMÓN – “MINCHO” (18-08-13)




Estimados amigos y amigas:

Comunicamos con dolor que el día domingo 18 de agosto de 2013 falleció en Canadá nuestro compañero y amigo BENJAMÍN RINCÓN BAHAMÓN, egresado del programa de Licenciatura en Matemáticas y Física, activista social y político que durante la década del noventa lideró procesos universitarios y populares en la Universidad del Tolima y en la ciudad de Ibagué. 

“MINCHO” fue sin duda uno de los más queridos lideres universitarios de la UT, su labor fue más allá de los pupitres y salones, sin importar su condición de egresado o profesor siempre demostró honestidad y firmeza con el movimiento estudiantil del Tolima, incluso en coyunturas universitarias donde las fuerzas represivas se tomaron por asalto nuestra querida UT, él siempre estuvo en la primera línea defensa, siempre listo, siempre firme, siempre digno y combativo.

Desde los adentros del Salmón Urbano, desde la esquina rota de nuestros sueños colectivos, desde el lado izquierdo de la memoria universitaria queremos hacerle otro sentido homenaje al viejo MINCHO, un acto sencillo y breve, nos vamos a encontrar para recordarlo, nos vamos a encontrar para palabrearlo este jueves 22 de agosto (6:30 p.m) en el Parque Ducuara de la UT, en el marco de la presentación del Documental “Piedras en el Zapato”.

Compañero del alma, compañero….

LOS QUE MUEREN POR LA VIDA
NO PUEDEN LLAMARSE MUERTOS.




TODA UNA VIDA DE LUCHA Y GRANDEZA
BENJAMÍN RINCÓN BAHAMÓN (MINCHO)
AHORA VIVES MUCHO MÁS ENTRE NOSOTROS


Muchos creen que son pequeñas nuestras voces de protesta de quienes luchamos por una Colombia digna y con justicia social.

Pero hoy en la hora definitiva de Mincho, recordamos lo grandes que han sido sus pasos, la cual ninguno fue hacia atrás. Estos lograron caminar lejos por una Colombia para todas y todos. Su lucha incesante, su habitual sonrisa y su implicación social entran en muchos corazones en estos momentos, cuando nuestra Nación necesita una transformación.

En este caso de finalización es muy difícil hablar, escribir y que las voces de la lucha que hemos enarbolado junto a Mincho suenen. Nos duele su partida, y más aún nos punza que se escriban en las redes sociales sobre hermandades inexistentes. Nos lastima la indiferencia que existió hacia él en esta última década de guerra contra el cáncer, que hizo que perdiera sus pulmones.

Lo que podemos decir, es que el mundo perdió a un hombre de esos que construyen nuevo mundos. Colombia perdió uno de los implicados sociales que le hace falta, y a nosotros nos lacero los corazones.

Como soñadores y luchadores de izquierda, sabemos que somos viento y no le tememos a la muerte. Es Mincho, un ejemplo de esta fidelidad por la lucha.

Hoy recordamos su compromiso político a quienes lo conocieron y se lo presentamos a los jóvenes que aprenderán de él. Así como lo hicieron aquellos estudiantes que el 30 de septiembre de 1996, cuando el ejercito colombiano lo privó de su libertad sin razón alguna decían:

“él [Mincho] nunca nos habló nada de política ni de la guerrilla. Aparte de las matemáticas nos decía que nos enamoráramos de la vida, que estudiáramos, que ingresáramos a la universidad..., pero nada más”(1).

Las palabras de estos estudiantes, ante la represión de las fuerzas del gobierno en 1996, mostraban la convicción de un hombre que luchaba por lo que creía y formaba a sus estudiantes, en eso nada más que es enamorarse de la vida.

Desde diferentes latitudes del mundo, del país, de la ciudad, de cada aula de la Universidad del Tolima, hacemos un homenaje a la vida de Benjamín Rincón Bahamón. Escribimos porque vivió en consecuencia a sus discursos. Contrario, a cualquier acto de contienda de votos.

Nuestra tarea es mostrar la relevancia de su hacer como hombre nuevo, luchador incasable de la vida y para la vida. La muerte de Mincho merece tiempos prolongados de aplausos y ningún segundo de silencio. Merece que miremos nuevamente la Universidad del Tolima, aquella que soñamos desde el bloque 20 en los años 90s, desde nuestras ideas de transformaciones de la sociedad. Esta muerte es un momento de vida. Vida para la comunidad universitaria, la política comprometida y para mirar al País como proyecto de los Colombianos.

El entrañable ser humano


Ayer domingo 18 de agosto y hoy lunes 19, entre nosotros en diferentes lugares de las calles y montañas del mundo nos hablamos. Uno de los amigos de Mincho, esta mañana decía: “recuerdo cuando las fuerzas armadas del gobierno asesinó a Norma Patricia Galeano (07-08-94). Estamos juntos en el Cauca aprendiendo de los campesino e indígenas. Habían escuchado la noticia de este asesinato, y en el momento del café, -ya de noche- no los dijeron. A distancia me volteo a mirar y con sus ojos llenos de lagrimas mostraba el dolor que causaba su perdida. Con lágrimas me decía lo importante que es luchar desde cualquier ‘trinchera’ sin usar nombres e historias”.

Este momento en el Cauca, es sólo uno de los instantes en que mostraba al hombre que con aciertos, con errores y sinceridad absoluta. Hombre de vida estoica y valerosa, hombre a quien en su conducta no se le encuentra un revés con su discurso, fortalecidos con sus actos de ternura.

El afecto hacia Mincho era parte de una lógica de los seres humanos hacía él, que se creaba por su sencillez, carácter, naturalidad, compañerismo, personalidad y originalidad que lo caracterizaron. De forma espontánea, fue capaz de desarrollar una personalidad como estudiante, hijo comprometido, político dispuesto, estratega social y académico.

Sus virtudes se entrelazaban entre su mirada de solidaridad hacia los desposeídos y con su compromiso valiente en las barrios, los sindicatos, en las veredas, en las en las calles y arengado en la protesta estudiantil.

Mucha mujeres y hombres compartimos con él: ideas, acciones, determinaciones y compromisos sociales. Pero este tipo de hombre que era Mincho, es difícil de igualar. Pero no dudamos que su historia de luchador, con su ejemplo, ayudará a que surjan hombres y mujeres como él.

Si los universitarios de La Tolima, buscan en la historia, no se encontrará fácilmente un caso en donde un hombre que estudiaba, luchaba y amaba tenía tal grado de confianza en sí mismo y en los pueblos.

Esa historia en donde la Coordinadora Estudiantil de Matemáticas y Física (Cemfi) organizaba los estudiantes, el periódico Sigma circulaba, para hablar con las directivas se hacían tomas de bloques, se luchaba contra la fuerza pública. Pero sobretodo donde Mincho logró sacar los discursos de las aulas a la acción contra la pobreza y el hambre del pueblo.

La acción de Mincho era ejemplar, era hombre de pensamiento profundo y de una visión inteligente. Muestra de su cultura de cambio social; reuniendo en su ser, al hombre de acciones e ideas transcendentales.

Cuando pensamos en la vida de Mincho, recapacitamos en su conducta de implicado social. Estamos describiendo una pequeña parte del hombre que logró conjugar en su personalidad virtudes políticas y gran sensibilidad humana, con una voluntad de acero y una tenacidad bravía.

Hasta su muerte, sostenía su creencia por los valores de las mujeres y hombres que tenían conciencia. Se entristecía cuando sabia que deseaban darle un homenaje, cuando aún no moría. Sonreía al ver que aún existían pueblos que luchaban no sólo por la liberación nacional sino por el vivir mejor.

Mincho,
¡presente!, ¡presente!, ¡presente!