lunes, agosto 19, 2013

Paro Nacional y Poder Popular en Marcha: 19ª



|Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez|

Las estructuras de poder del estado colombiano forjaron durante el gobierno de Uribe un sistema articulado de creación de imposturas en organizaciones, espacios y escenarios de lucha de los oprimidos contra los opresores. Idearon un sistema compuesto por dos partes esenciales: crear organizaciones similares para desvirtuar y confundir sus acciones y usar las mismas palabras y conceptos pero con el contenido contrario a lo que anuncian. De esta manera, aparecen por ejemplo, un colectivo de abogados al servicio de los intereses de los victimarios, en oposición al colectivo de abogados José Alvear Restrepo que cumplió 35 años al servicio de las víctimas de los crímenes de estado. Crearon también una organización indígena al servicio de los intereses de los nuevos colonizadores -que no cesan en su empeño de destruir la cultura, hacerse al territorio y romper la unidad de los pueblos-, para provocar confusión respecto al Comité Regional indígena. Dieron origen al puro centro democrático, que esconde tras el enunciado su real postura de extrema derecha asociada a un oscurantismo que distorsiona la idea del centro como punto de encuentro de la política. Han creado dobles inclusive en programas académicos de las universidades, con el objeto de distorsionar sus capacidades críticas y fortalecer negocios privados. También han creado similitudes en nombres que se diferencian sutilmente por una letra de los nombres de organizaciones sociales o políticas para confundir y crear una muy débil línea de separación que logre confundir y desvirtuar los modos de acción social y popular de carácter reivindicativo. 

Lo anterior para señalar que viene un momento trascendental en el curso de los acontecimientos de la lucha popular contra el modelo de estado y de gobierno. El 19 de Agosto de 2013, está llamado a convertirse en un día políticamente significativo, que a la manera de un mojón de la historia, permitirán observar las capacidades reales para sellar la unidad de diversos sectores populares procedentes de diversas orígenes (productivo, social, cultural), que vienen trabajando en la construcción de su propio poder, no solo con el fin de levantar sus voces de protesta contra un modelo de estado que ha fracasado frente a las demandas de la población y resulta indolente y arrogante ante el dolor de las mayorías excluidas, marginadas, maltratadas, carentes de respuestas democráticas. Si no que propenden por articular sus luchas en un nuevo proyecto de poder, autónomo. El 19A, no va a desaparecer ante la arremetida del gobierno, cuya primera respuesta será usar las palabras de la paz y los derechos pero vaciadas de contenido, estigmatizará y aplicará la fuerza, enviará tropas donde se necesiten frazadas y repartirá indolencia medicamentos. Las gentes movilizadas saben que deberán soportar las desinformaciones y las acciones de sus dobles preparados para romper al movimiento, ponerlo en desconfianza y distribuir el miedo. 

El 19A, marcara, está llamado a convertirse en un lugar de destino para las luchas, revueltas y resistencias. Allí se pondrán en acción diversos modos de construcción social de un nuevo proyecto de poder. Seguramente la mayoría de demócratas, partidos, gentes y organizaciones sociales con conciencia de su posición, con intereses de clase y con claridad en sus objetivos particulares y sus responsabilidades colectivas, entrarán no solo a apoyar si no a comprometer esfuerzos y compromisos. El 19A, podrá convertirse en el mojón de la historia que señale las rutas de una Primavera Colombiana, capaz de ser y hacer poder y gobierno, alentada con la experiencia ya ganada de las otras movilizaciones de la llamada Primavera Árabe, que hoy se extienden como una chispa de transformación. El 19A, podrá convertirse en el primer llamado a la Unidad de Poder Popular Nacional en la que las organizaciones, movimientos y conciencias sociales y políticas pongan en común sus anhelos de paz, justicia y soberanía y libre de poderes basados en sistemas de corrupción, clientelismos y muerte, soportados por la fuerza de su intolerancia y su barbarie.