sábado, agosto 17, 2013

PIJAO DIJO NO A LA MEGAMINERÍA



| Por Carlos López | La Crónica |

En el cabildo abierto que se realizó en el aula máxima del colegio Santa Teresita expertos, autoridades ambientales, políticos y líderes comunitarios evidenciaron los graves problemas ecológicos que causaría esta actividad en el páramo del Chilí, especialmente la amenaza sobre los recursos hídricos y sobre el Paisaje Cultural Cafetero, PCC. Razones suficientes para oponerse a cualquier proyecto de esta índole. 

“Si hay explotación minera se afectarían los ríos que son los que surten el agua. El impacto sobre la flora y la fauna sería incalculable. Por eso, nuestra oposición es total”, señaló Sandra Milena Gómez Fajardo, directora de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ.

La funcionaria señaló que para evitar que el gobierno nacional permita la explotación de esta zona del Quindío, la CRQ en asocio con Cortolima está trabajando en una estrategia que permita declarar esta parte de la cordillera Central como zona de páramos y humedales protegidos. 

Según Gómez Fajardo, esta es una tarea ardua porque en el departamento hay 90 concesiones otorgadas para la explotación minera, 20 de los cuales afectan directamente a Pijao. “7 están en manos de la Anglo Gold Ashanti, 3 de la empresa Barracuda, 1 de Cerro Matoso y las demás están en manos de particulares. Sin embargo, ninguna ha comenzado con el trámite de la licencia ambiental porque, según lo que tenemos entendido, carecen de los estudios pertinentes donde se evalúe el impacto de la intervención”. 

La directora recalcó que los esfuerzos no se pueden limitar a momentos de efervescencia, sino que es prioritario aunar todas las iniciativas para impedir que no solo en Pijao, sino que en todo el Quindío se impida la explotación minera a gran escala. 

“Nuestra vocación económica es agraria, nuestra riqueza es el suelo, los páramos, las montañas, la fauna y la flora. Perderlos por el afán de obtener metales sería un desastre, una tragedia a la cual no queremos llegar”.

Conclusiones del cabildo

Mónica Flórez Arcila, de la fundación Pijao Cheetah Slow, quien fue una de los líderes sociales que convocó al cabildo abierto, confirmó que tal y como lo adelantó LA CRÓNICA en su edición de ayer, el espacio de participación ciudadana dejó un documento con cuatro conclusiones principales. 

1. La convocatoria a una consulta popular para que sea el mismo pueblo quien defina si el territorio debe ser o no sometido a explotación minera a gran escala. “Ya le realizamos una solicitud formal al concejo, el cual en pleno apoya la iniciativa, y esperamos que esta se lleve a cabo el próximo año”. 

2. Asimismo, se solicitó que de manera inmediata se gestione ante el instituto von Humboldt la inclusión del páramo del Chilí dentro de la red cartográfica de páramos de Colombia.

 “Ya tuvimos una reunión con la funcionaria del instituto y nos explicó que dependerá de la CRQ que se agilice el proceso de inclusión. Es más, nos dijo que en octubre el instituto le enviará a la corporación la cartografía con el páramo incluido y entonces esta deberá enviarlo al ministerio de Ambiente para que ratifique la inclusión. Esto ayudará a proteger el páramo de cualquier amenaza”. 

3. De igual manera, se planea la creación de un comité ambiental y campesino en defensa de la vida y el ambiente que se vincule a la red de comités ambientales del Tolima. “En ese departamento hay mayor conciencia de la amenaza que se cierne sobre los recursos naturales. Los sectores agrícolas saben que si se da la explotación de la montaña se van a quedar sin agua” 

4. Finalmente, se solicitará a la agencia nacional minera que actualice los datos de las concesiones en el municipio, teniendo en cuenta que algunas multinacionales están planeando sacar provecho de ciertos territorios sin contar con la debida  autorización. “Cortolima ya lo ha denunciado y por lo tanto se hace necesario estar atentos para saber qué acciones se deben emprender”, dijo. 

La consigna es resistir 

La señora Flórez hizo un llamado a la conciencia de la ciudadanía en general para que además de reconocer los daños en el territorio, sea paciente y resista las presiones de las grandes multinacionales. “Hace siglos nos enredaron con espejitos, vinieron y se llevaron las riquezas; ahora vendrán con aparatos tecnológicos o con quien sabe qué para volvernos a hacer lo mismo”, concluyó.