domingo, septiembre 01, 2013

Lecheros de Zipaquirá y La Sabana se pronuncian por el restablecimiento de las negociaciones y el Gran Pacto Agropecuario


Que el gobierno no nos haga pistola


La situación de orden público que sufre el país a raíz del estado de abandono en que nuestros gobiernos han sumido la producción nacional, en especial al sector agropecuario y lechero, no puede servir de pretexto para que la administración Santos termine haciéndole pistola a nuestros campesinos. La solución a los problemas de fondo no dan espera. Se le pueden estallar en las manos.

Dos hechos particularmente graves merecen la atención de la opinión pública. De un lado, la estigmatización de que vienen siendo víctimas los voceros que representan el Paro Nacional Agrario en Tunja. De la otra parte, el esguince que el gobierno pretende hacerle al abordaje del problema de fondo que hoy nos enfrenta: los Tratados de Libre Comercio, justamente el punto de agenda de las negociaciones que seguía en la mesa hasta el momento en que el gobierno tomó la decisión de intervenir el país entero, como en los peores momentos del Estado de Sitio, de ingrata recordación para los colombianos.

Y hasta ahora, las medidas anunciadas con gran despliegue por el Presidente Juan Manuel Santos en medio de la militarización de la protesta campesina bajo el pretexto de la condenable infiltración de los vándalos, no dejan de ser simples pañitos de agua tibia. No resuelven los reales problemas que sufren campesinos y empresarios agrícolas y pecuarios.

La baja arancelaria para algunos insumos del sector agrícola, la importación directa de fertilizantes o una eventual refinanciación de las deudas bancarias, entre otras de las mentadas medidas de intervención, no llegan a ser un emplasto siquiera frente al cáncer que acarrean los TLC. Son más nocivos que los créditos gota-gota al 20% diarios.

Y lo peor es que los salvavidas hasta ahora contemplados por el gobierno lo que realmente terminan haciendo es mejorándole el negocio a los mismos de siempre. Está bien que se contemple la posibilidad de realizar compras masivas de leche, ¿pero para favorecer empresas pasteurizadoras de alcance multinacional como Alpina y Nestlé? ¿las mismas que aprovechando justamente las bondades que para ellos representan dichos TLC están importando leche en polvo y lactosueros a dos manos para entregarlos al mercado interno como productos “puros” y “de la mejor calidad”?

Según este esquema, los productores lecheros seguiremos recibiendo la misma miseria por litro de leche producida: entre $700,oo u $800,oo en los mejores casos, mientras el consumidor final tendrá que seguir desembolsando alrededor de $2.400,oo por ese mismo litro, con calidad reducida y desmejorada, que es lo peor.

De esta manera será imposible construir el llamado Gran Pacto para el Sector Agropecuario y el Desarrollo Rural, anunciado con inusitado entusiasmo por el Presidente en medio de la más grande demostración de inconformidad nacional frente al estado de abandono de nuestros campesinos y empresarios agrícolas.

La estigmatización, el señalamiento y la cacería de brujas no son las mejores consejeros para salir del escollo en que nos encontramos. Exhortamos al gobierno nacional a seguir la ruta de diálogo y entendimiento que desde provincias, como Zipaquirá, venimos desarrollando con la administración local con la esperanza de llegar a un mejor puerto. Pero a la vez requerimos soluciones estructurales a la destorcida de la economía que nos embarga.

Prensa,
Agosto 31 de 3013