jueves, diciembre 19, 2013

Discurso Político: Legitimación y Deslegitimación. Respuesta a un artículo sobre la UP



En el discurso político se ha de tomar siempre una posición en cuanto a la legitimación o deslegitimación del estado y del sistema. Este presente trabajo realizará un análisis del discurso político en el artículo LA LOCA PARTICIPACIÓN EN LAS ELECCIONES DE LA UP – CRÓNICA DE UN SUICIDIO ANUNCIADO – Escrito por Jeritza Merchán Díaz y Jorge Ignacio Salcedo Galán (1).

En ese sentido todo discurso político manifiesta formas lingüísticas que construyen significado; son enunciados que en forma de texto contienen una dimensión ideológica que utiliza una serie de estrategias argumentativas y herramientas discursivas para adherir, convencer al lector y convertirlo en interlocutor. No obstante no todos los discursos políticos son sensatos. Existen escritos, sobre todo en defensores del sistema capitalista, estructuras argumentativas que tienen como motor las falacias (2).

Sin más preámbulos, el artículo sin duda alguna, presenta una posición política respecto a la Unión Patriótica; no sólo a su decisión de irse a elecciones en unidad electoral con los verdes y los progresistas, pues esto, solo constituye una nimiedad en un análisis presentado que va orientado a desprestigiar la militancia de la UP que apoya el verdadero congreso realizado el mes de noviembre.  A lo largo y ancho del artículo desde las comas hasta las tildes está elaborado bajo unas estrategias y funciones argumentativas propias de la retórica moderna que se irán exponiendo en el presente trabajo.

No en vano en las primeras líneas del escrito se nombra al señor Ricardo Pérez González como supuesto fundador del partido. Este es el primer elemento a estudiar. ¿Cómo individualizar un proyecto de sociedad transfigurado en un partido? Pues bien, en nuestro país de todo se ve. Con esa afirmación se cae – los escritores del “artículo”- en una función estratégica llamada Coerción (consiste en obligar a creer en lo que él  está diciendo) así como también hace uso de otra función estratégica llamada Legitimación y deslegitimación (ésta consiste en legitimar algo e implícitamente deslegitimar su opuesto). En esas primeras líneas se percibe inmediatamente que la intención del locutor inicia con la deslegitimación de la actual dirección nacional de la Unión Patriótica, y con ello las asambleas departamentales y su V congreso de noviembre. Así mismo en esas líneas se devela una falacia de relevancia por llamado a la ignorancia, pues presenta un suceso que jamás sucedió. Ricardo Pérez González No pudo ser fundador porque ese proyecto fue fundado entre muchos y conformado entre miles de colombianos y colombianas. 

Siguiendo el orden de ideas, las marcas discursivas permiten establecer la ideología o por lo menos, la posición política del locutor. Caso concreto es el siguiente apartado “…Y, por la otra, las viejas directivas que nunca convocaron a las bases por más de doce años y que lo hicieron – de manera restringida y limitada…” Si leemos con atención abducimos que quien escribe está en total desacuerdo con el v congreso (quién fue el escenario que orientó la participación en las elecciones. No es ni Pérez, ni ratón, ni Garzón) tampoco está de acuerdo con los más de mil doscientos delegados de todo el país, aseverando que fue restringido el congreso y su convocatoria. 

Detengamos la lectura un momento, amigo lector. Tal vez pregunten cómo fue la convocatoria al congreso de noviembre. Las juntas departamentales de la UP junto a las direcciones regionales del Partido Comunista Colombiano (PCC) convocaron a las asambleas regionales por el reencuentro con la esperanza, sólo en ese espacio se elegían a los delegados plenos. (Ver convocatoria al congreso) así que asentir tal barbaridad, asentir que fue restringida y limitada es una falacia perfecta. 

Ahora bien, el recurso utilizado por el locutor para presentarse como alguien “neutral” no le queda nada bien. Decir que “No quiero dar mi opinión y argumentación, en este escrito, sobre a que grupo le reconozco legitimidad y, menos sobre cual considero que debe ser amparado por la legalidad. Estos argumentos están dados ante las genocidas autoridades electorales y el que quiera conocerlos podrá remitirse a ellos cuando le interesen.” Es una herramienta discursiva propia del engaño. Pues inmediatamente después, en el siguiente párrafo, afirma que la decisión sobre las elecciones –otorgándoselas al presidente Omer Calderon- son irresponsables, luego situar entre comillas palabras como dirección, referirse a la dirección elegida por el congreso con calificatvos como “la precaria y provisional dirección de la UP” y por último enfatizar que fue Pérez González, quien intentó con sus posturas, salvar la personería política de la UP, está contradiciendo su prevención al lector. ¿Acaso no está manifestada su posición legitimando la tendencia apartada de la izquierda?

Con la actual arremetida e infiltración de la derecha en las centrales, sindicatos, partidos, movimientos, organizaciones entre otros, se va perdiendo el carácter clasista, los principios revolucionarios que caracterizaron y siguen caracterizando a la militancia de la UP. Es la posición de Ricardo Pérez González, la de orientar el proyecto a uno conciliador. Pero sus planes no tienen el rumbo que trazaron. 

En conclusión, la retórica moderna del discurso político en mención, deslegitima el proyecto de la Unión Patriótica fortalecido en su V congreso de noviembre, para ir posicionando la conciliación de clase bajo personajes como Ricardo Pérez González sumándole las intenciones divisionistas hacia un proyecto que ha resurgido para quedarse y transformar las realidades sociales. Así como usted realiza unas abducciones que entierran a la UP, yo me atrevo a abducir que la UP seguirá siendo el proyecto de sociedad de millones de colombianas y colombianos.

Camilo Sierra. 
Unión de Jóvenes Patriotas-
Tolima. 

NOTAS: 

(2) Con el nacimiento del capitalismo, la retórica cambia su táctica de persuasión: pasa de un plano verídico a las falacias. La retórica moderna convence a través de falacias.