viernes, diciembre 13, 2013

Gustavo Petro víctima de su propio invento


LA IMAGEN DE AYER ES EL RECUERDO DE HOY. Gustavo Petro en el Club San Simón , barrio el Salado en Ibagué Tolima en octubre de 1.992 en un evento de la AD- M-19 Movimiento Político que resulto de la fusión de los ex guerrilleros del M-19 y del EPL. Fotografía: Carlos Castaño “El Bueno”.


Por Libardo Sánchez Gómez.

Desde cuando el M-19 decidió abandonar la lucha armada y someterse a la legalidad del régimen selló para bien o para mal el destino de los excombatientes. Los mismos ex M-19 ayudaron a darle cuerpo a la normatividad, que hoy les aprieta el cuello, pues hicieron parte de quienes crearon la Constituyente del 91. Gustavo Petro junto a Antonio Navarro han sido de los pocos reinsertos que han sabido aprovechar exitosamente el estrecho espacio político que otorga el sistema a quienes abandonan las armas. La mayoría de excombatientes andan en el rebusque y otros viven de milagro. Desde el principio Petro buscó mimetizarse dentro del sistema y lo primero que hizo fue renegar de la lucha armada, declarándose enemigo del uso de las armas como combinación de la forma de lucha para acceder al poder, muy a tono con las posiciones de la ultraderecha, que inspiran al paramilitarismo; muchas veces no se sabía quién era más enemigo del pueblo en armas si Álvaro Uribe Vélez o su (¿aparente?) detractor Gustavo Petro Urrego. Las líneas políticas de estos dos personajes, por principio, opuestas, muchas veces han sido coincidentes. Incluso en la forma se parecen: Uribe tejió su discurso contra los cambios sociales a través de la “seguridad democrática” y Petro pretende propiciarlos mediante la “izquierda democrática”. Ambos, en su tiempo, fueron furibundos antichavistas, es decir, que se oponían a la superación del nefasto modo de producción capitalista y por tanto al socialismo del siglo XXI. Y ambas posiciones han sido exitosas en su capacidad de atraer (¿y confundir?) a la opinión pública. El pueblo creyó que la “seguridad democrática” era la panacea para salir del atolladero en que anda metido el 99% de los habitantes del país, pero luego de la estela de muertos y terror que dejaron 8 años de gobierno del paisa mesías el pueblo comprendió que Uribe Vélez no era más que un mafioso comerciante de la muerte. Con Petro la ilusión renace, la “izquierda democrática” promete ser la vía que llevará al pueblo excluido al paraíso. Es un artista para adornar la dura realidad con populismo matizándola con arrebolado asistencialismo. Así lo demostró durante el tiempo que ejerció como burgomaestre de la capital. Es muy efectista bajar las tarifas del transmilenio y asegurar el mínimo vital de agua a los menos favorecidos. A través de La “izquierda democrática”, muy lejos de la izquierda revolucionaria, maneja un discurso, en términos de Uribe, melifluo el cual atrae a las clases populares, como las flores vistosas atraen a las laboriosas abejas; su discurso no asusta a las castas en el poder ni al Departamento de Defensa de los Estados Unidos, quien realmente maneja los hilos del poder en Colombia. Petro, siendo Doctor en Economía, conoce perfectamente la diferencia entre el capitalismo keynesiano, que favorece la intervención del estado en la dirección de la economía así como el fortalecimiento de la cosa pública y el neoliberalismo (capitalismo clásico) opuesto a todas estas formas de direccionar el modelo capitalista de un país. Es ahí donde encaja su discurso, aparentemente, transformador, pero en la realidad alejado del cambio de modelo económico, el cual ha demostrado que ni a través del Keynesianismo ni del neoliberalismo es capaz de solucionar los graves problemas que enfrenta el 99% de la población a nivel mundial. Pero su keynesianismo es suficiente para que la gente y sus mismos detractores lo vean como un político de izquierda.

Gustavo Petro ha sido, definitivamente, víctima de su propio invento. Primero aceptando la legalidad burguesa y en segundo lugar contribuyendo a elegir al hoy procurador Ordoñez, su verdugo. Él mismo hizo una elocuente defensa de las cualidades de Ordoñez. Y Ordoñez, simplemente, hizo uso de las facultades que la normatividad vigente le concede, y que Petro defiende. Que se extralimitó, no; “a papaya puesta papaya partida”. De acuerdo a las normas el Procurador tipificó la actuación de Petro frente al manejo de las basuras como falta gravísima la cual da para su destitución y para una sanción que va de 10 a 20 años. Que por ser de izquierda, tampoco, para nada; simplemente Petro se atravesó a los operadores privados que venían contratando con el Distrito por un valor cercano a los $2,4 billones. Algunos de los contratistas son familiares del ex presidente Uribe, y con este señor las cosas son a otro precio; los contratistas le tendieron una trampa y el alcalde cayó en ella. Al respecto, el Espectador del día 10 de diciembre de 2013 cuenta: “Emilio Tapia, el testigo estrella de la Fiscalía en el expediente del carrusel de la contratación, le reveló a El Espectador cómo supuestamente se fraguó un complot para sacar al alcalde Gustavo Petro de su cargo. Según él, los operadores privados que venían prestando el servicio de recolección de basuras se concertaron para generar el caos que vivió Bogotá el 18 de diciembre del año pasado. Caos que terminó con la destitución de Petro”. Tales operadores privados idearon una estrategia para hacer caer a Petro, según Tapias, “Como ellos eran conocedores de la normatividad ambiental, de la ciudad y del mercado que manejaban, sabían que no existía en Bogotá una capacidad de camiones con estas características para atender la necesidad de ese servicio. Y Estaban seguros que “la ciudad no aguanta tres días de basura. Con esto se tumba al alcalde”. También sabían que jurídicamente Petro no tendría salida alguna: ”…Pero ninguna herramienta jurídica le permitió hacer nada distinto de lo que hizo”.

Que el Procurador se extralimitó al destituirlo y condenarlo a cadena política perpetua, sí y no, pues al respecto, aún, no hay plena claridad; según los constitucionalistas sólo lo puede destituir un juez y el presidente de la república. Lo que sí es probable es que Ordoñez pase de procurador a prevaricador, esto debido a las reuniones que éste mantuvo con Francisco Santos y el ex presidente Uribe, presuntamente para tramar la destitución y sanción de Petro, de acuerdo a las revelaciones hechas por Oti Patiño, ex compañero de Petro en el M-19, éste fue contactado por Pacho Santos para pedirle que le consiguiera el aval de la ASI, ya que quería lanzarse como candidato a la alcaldía una vez fuese destituido Petro. Ya la Fiscalía inició la respectiva investigación contra el Procurador. Otra patinada del Procurador es que no tuvo en cuenta que detrás de Petro hay supra poderes, que no dejarán que le pase nada; ya Superman empezó a actuar a través de la ONU y del embajador del imperio. Lo más seguro es que Ordoñez tenga que agachar la cabeza y devolverle la silla en el palacio Liévano. De lo contrario será el presidente Juan Manuel Santos quien se niegue a destituirlo. Lo cierto es que, como dice el estribillo de sus seguidores, “Petro no se va…”. Y el procurador tampoco se va…, son dos elementos que los planes estratégicos de acá y geoestratégicos de allá necesitan.

Que hay lecciones en todo este asunto, sí que las hay; sobre todo para los negociadores de los rebeldes en La Habana, pero no como habilidosamente las quiso hacer ver Petro durante su largo discurso en la plaza de Bolívar ante miles de seguidores, mostrándose cómo víctima por ser de izquierda, algo que en realidad está lejos de serlo. Los rebeldes en La Habana conocen bien a Gustavo Petro, y saben que no es de fiar. La cuestión que deben tener en cuenta, entre muchas, es que si deciden abandonar la lucha armada para reintegrarse a la vida civil sin que el modelo económico, social y político y las superestructuras aparejadas a este, principalmente las jurídicas, cambien estructuralmente terminarán convirtiéndose en simples administradores de la oligarquía; y el día que salgan de la senda normativa neoliberal trazada terminarán en el asfalto como Petro. Las castas en el poder, como lo dijera el mismo alcalde, “…combinan todas las formas de lucha en la medida que sea necesario”. Resalta Luz Marina López Espinosa: “En este caso, la manipulación de la norma, la burda instrumentación de la Constitución para tomar decisiones ilegítimas, vestidas de legalidad”.