martes, diciembre 03, 2013

LA PERSECUCIÓN SINDICAL Y LA ANTIDEMOCRACIA ATENTAN CONTRA LA DIGNIDAD PROFESORAL



La Junta Directiva de la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU – seccional Tolima, denuncia ante la opinión pública regional y nacional, el profesorado, la comunidad universitaria y el movimiento democrático y sindical colombiano e internacional que:

1) La administración del rector José Herman Muñoz y el vicerrector David Benítez, en la Universidad del Tolima, ha desatado una política de persecución política y laboral contra la dignidad profesoral, el pensamiento crítico y los derechos laborales y sindicales, en particular contra la Junta Directiva de ASPU –Tolima. En un acto de retaliación y persecución política expidió una serie de Resoluciones sancionatorias contra los profesores Jorge Gantiva Silva, presidente de ASPU-Tolima, el profesor Alexander Martínez Rivillas, miembro de Junta Directiva violando flagrantemente acuerdos previamente establecidos en el proceso de Negociación Colectiva, desconociendo principios del debido proceso y quebrantando derechos laborales y sindicales fundamentales. Los mencionados profesores afectados en sus condiciones de trabajo y amenazados en su estabilidad y dignidad son destacados docentes, comprometidos con la universidad pública y el pensamiento crítico, reconocidos intelectuales, docentes invitados en formación posgradual y profesores de trayectoria internacional. Igual retaliación sufrió el profesor Solanilla, representante de los profesores en el Consejo Académico.

2) La comunidad universitaria y el movimiento social reconocen la lucha de resistencia contra la corrupción, el clientelismo y la antidemocracia que adelanta la Asociación Sindical de Profesores Universitarios ASPU en defensa de la Universidad Pública y la dignidad del profesorado. Es reconocido su liderazgo contra el poder del “régimen hacendatario y señorial” instaurado en la Universidad del Tolima. En la administración del rector José Herman Muñoz y el vicerrector David Benítez se ha acelerado el proceso de postración académica e institucional: la UT carece de acreditación institucional; se ha impuesto un régimen autoritario y antidemocrático; el Plan de Desarrollo y el PEI han sido impuestos de manera vertical; no existe una voluntad de garantizar la participación democrática, por el contrario, se ha establecido la cooptación como política de control y sumisión; en un (1) año de administración el clientelismo ha sido desaforado; el criterio dadivoso de los poderes paralelos y feudales impera en la gestión administrativa; la academia, las investigaciones, las revistas y las publicaciones se encuentran en un punto de languidez. Nos hallamos verdaderamente en el “Desierto de lo real” sin una dirección universitaria idónea, democrática, comprometida con la academia y el porvenir de las nuevas generaciones.

3) La UT se encuentra bajo el tutelaje de expresiones políticas que acuden al delirio autoritario y se disputan desde ya el próximo gobierno universitario sin haber cumplido los mínimos programas prometidos para el actual periodo. ASPU ha criticado seriamente esta incompetencia política y administrativa, y ha opuesto una recia lucha contra estos sectores decadentes y burocráticos, toda vez que pretenden instaurar un régimen de “mano dura” y autoritarismo. Sin lugar a dudas, el ataque furioso contra ASPU es una reacción desesperada de la administración por desbaratar su liderazgo ganado en el movimiento social universitario contra la reforma de la Ley 30, el compromiso regional y nacional en defensa de la Constituyente Universitaria, la presencia crítica y significativa en los procesos electorales y contra el autoritarismo en la Facultad de Ciencias Humanas y Artes; el reconocimiento intelectual y académico de los espacios universitarios como la Cátedra Libre, las publicaciones alternativas como El Salmón, el movimiento contra la mina de La Colosa, entre otros escenarios de lucha social.        

4) Sobre los casos contra los profesores sancionados es preciso recordar el largo proceso de hostigamiento, acoso y persecución del que han sido víctimas desde el mismo momento en que empezaron a actuar públicamente en la UT. En diversas situaciones se ha manifestado esta sistemática hostilidad en la jornada laboral, la participación en revistas, las acciones públicas del movimiento universitario, el ejercicio de la enseñanza y la actividad sindical. El ataque contra ASPU tiene varias etapas: primero, mediante la cooptación promovida por el vicerrector David Benítez; segundo, el intento de división del profesorado a través del paralelismo sindical; tercero, los diversos intentos de “toma” del sindicato por parte de un sector proclive a la administración; y cuarto, la actual ofensiva de persecución contra la dirección sindical. TODAS ESTAS MANIOBRAS TERMINARON EN EL FRACASO. Esta última será su VERGÜENZA.   

5) La Universidad del Tolima ha admitido en varias ocasiones la justeza de los derechos de los profesores de planta y ha reconocido que los procesos disciplinarios, las convalidaciones de títulos y las comisiones de estudio pueden ser solucionados en el marco de la autonomía universitaria, el interés general y el respeto a la dignidad docente. Precisamente en la Comisión negociadora se presentaron y reconocieron más de 20 casos, los cuales fueron objeto de estudio y análisis por parte de los negociadores. En concreto, el rector José Herman Muñoz y el vicerrector David Benítez solicitaron postergar dichos casos al abordaje del Pliego de peticiones de ASPU. Sin mediar ninguna consideración, faltando a la palabra e irrespetando principios y valores del derecho laboral, procedieron a actuar de manera aleve, irresponsable y agresiva. De este proceso existe material probatorio y pruebas fácticas contundentes que desenmascaran las verdaderas intenciones del grupo de poder en la Universidad del Tolima. Sin respetar estos criterios establecidos en la Mesa de Negociación entre ASPU –Tolima y la administración, los promotores de la persecución y el autoritarismo decidieron emprender una “cacería de brujas” contra los sectores críticos que defienden la independencia y la autonomía frente a los patronos, las administraciones de turno y el gobierno. La administración emprendió este proceso autoritario para tender una “cortina de humo” ante los graves hechos de corrupción y clientelismo, el deterioro de la vida académica, el creciente descontento de la comunidad universitaria y el surgimiento de nuevas voces y expresiones alternativas. La acción de la administración contra ASPU se dirige a contrarrestar su liderazgo y sus posibilidades en los distintos espacios institucionales en los cuales la comunidad clama por una transformación democrática de la UT.

6) ASPU considera que luego de expedidas las Resoluciones sancionatorias, la administración se afanó para justificar su arbitrariedad emitiendo una circular con el fin de tender una manipulación ideológica y utilizar dicho espacio para socavar el derecho legítimo a la protesta, a la movilización, a la crítica y al pensamiento. La pretensión de acallar nuestra voz y la insinuación perversa de relacionar nuestra acción colectiva, legal y pública con posibles eventos no universitarios, es ya una maniobra para sembrar el miedo y tender un cerco a la organización sindical. Sin respetar los 40 años de ASPU-Tolima la administración expidió estas resoluciones sancionatorias con el propósito de ofender la dignidad del profesorado. Estos actos configuran una arbitrariedad, falta de cordura y carencia de espíritu democrático. Las Resoluciones sancionatorias son una expresión de la arbitrariedad, la persecución y la antidemocracia; no podrán arredrar la voluntad de crítica y resistencia del profesorado; por el contrario, expresan la decadencia de la actual administración y su espíritu sectario. El quitarse su careta democratera permite abrir enormes posibilidades para la resistencia universitaria, el despliegue del pensamiento crítico y la potencia creadora de la comunidad universitaria.   


LA JUNTA DIRECTIVA de ASPU-TOLIMA
RESUELVE:

1.      Rechazar la persecución política y sindical contra los profesores Jorge Gantiva Silva, presidente de ASPU, el profesor Alexander Martínez Rivillas, miembro de la Junta Directiva y condenar la política de la patronal universitaria encabezada por el rector José Herman Muñoz y el vicerrector David Benítez.

2.      Exigir el respeto al debido proceso, el acatamiento de los acuerdos pactados, la observancia del Estatuto profesoral y el reconocimiento de los derechos fundamentales
3.      Exigir la inmediata intervención de los organismos de Derechos Humanos, la Personería y el respeto de los derechos, de  la integridad y la honra de los dirigentes sindicales y de sus asociados.

4.      Comunicar al Ministerio del Trabajo, al Ministerio de Educación Nacional y a la Procuraduría sobre los actos graves de persecución de los que han sido objeto los mencionados profesores.   

5.      Solicitar una intervención al Consejo Nacional de Educación Superior CESU en la sesión del 5 de diciembre de 2013 sobre la conducta de persecución del rector José Herman Muñoz, uno de los delegados de los rectores de las universidades públicas. De igual manera, solicitar una intervención del Consejo Superior Universitario, CSU.  

6.      Rechazar la ola de estigmatizaciones, los señalamientos y las provocaciones de las que ha sido objeto la dirección de ASPU-seccional Tolima.

7.      Llamar a la solidaridad del movimiento sindical, al profesorado, a las organizaciones populares y derechos humanos y a la comunidad universitaria.

8.      Adelantar las correspondientes acciones jurídicas, políticas, sindicales y de comunicación a nivel regional, nacional e internacional contra la patronal de la UT.

Junta Directiva ASPU-Tolima

LA “CACERÍA DE BRUJAS” Y EL AUTORITARISMO
NO PASARÁN

Ibagué, 3 de diciembre de 2013