lunes, diciembre 02, 2013

TIRAN LA PIEDRA Y ESCONDEN LA MANO


|Por: Carlos Arturo Gamboa B.|
Catedrático Universidad del Tolima
Vice-presidente ASPU Seccional Tolima

Mientras en el auditorio del bloque 33 de la Universidad del Tolima, los profesores Renán Vega Cantor y Miguel Ángel Beltrán, el pasado 29 de noviembre, disertaban sobre cómo esa falsa idea de legalidad burguesa es usada contra el pensamiento crítico convirtiéndose en el mayor pretexto para erradicar las voces disonantes de la sociedad, el rector encargado David Benítez, emitía un comunicado con el cual intentaba “disfrazar” la persecución a los miembros del sindicato de profesores ASPU -Tolima, amparado en una interpretación dislocada del Decreto 1279 de 2002, interpretación que mutó en los últimos meses, puesto que cuando  asistimos a la Comisión Académico-Laboral (de la cual hice parte) conjunta entre miembros de ASPU y el hoy rector encargado y su asesor jurídico, el señor Alfonso Andrés Covaleda, la argumentación al respecto era distinta, e incluso las salidas planteadas eran verdaderamente autónomas como consta en las actas levantadas en dichas reuniones.

Lo primero que tocaría responderle a ese comunicado es que su amañamiento es de tal tamaño, que provocaría el hundimiento de otro Titanic. Desnudaré algunas de estas falacias, a riesgo de que los “reducidores de cabezas críticas de la Universidad del Tolima”, de las cuales parecen ser miembros honorarios el señor Miguel Espinosa, el Decano Germán Calderón, todos sus súbitos que crecen en la medida que crecen sus favores, y el inquisidor Covaleda, soliciten mi cabeza en un platillo navideño. Pues es así, el mismo Decreto dice cositas que estos señores no nos cuentan, por ejemplo: “Se da un plazo máximo de cinco (5) meses, contados a partir de la vigencia de este decreto, para que los Consejos Superiores Universitarios expidan las normas que les corresponden de acuerdo con este decreto y actualicen los estatutos docentes” (Artículo 63) Si las sumas no me fallan, entre el 2002 y el 2013 ha transcurrido más de una década sin que se actualice el Estatuto Docente de la Universidad del Tolima, incluso cuando el MEN recientemente visitó la UT para acreditación, una de las acciones urgentes que reclamó fue la actualización de estatutos y reglamentos, pero eso no se hace, porque esa contradicción jurídica garantiza el caos y el favorecimiento a unos y el castigo a los críticos.

Así mismo, el “Grupo de Seguimiento al régimen salarial y prestacional de los profesores universitarios”, creado mediante el Artículo 62, elaboró las disposiciones necesarias para que dicho Decreto empezara a operar, de esa manera se plantea la creación de CIARP y la expedición del Manual de Asignación de Puntajes de cada universidad; ¡pues atérrense la Universidad del Tolima no tiene ese manual, después de más de una década!, es tanto así que en el reciente concurso docente muchos evaluadores de hojas de vida no tenían un instrumento al cual recurrir para aclarar dudas. Sin Estatutos reformados, sin Manual de asignación de puntaje, ¿cómo entonces se toman las decisiones sobre títulos, puntajes y salarios de los docentes en la Universidad del Tolima? Pues esa duda la planteamos en la Comisión Académico-Laboral y se avanzó, sobre todo los miembros de ASPU presentamos una propuesta con mecanismos puntuales para clarificar estos procesos, sin embargo la Comisión fue desconocida y ahora con estas disposiciones, es atacada.

Ahora bien, si como lo dice el rector encargado, David Benítez, en el comunicado; “los funcionarios públicos debemos darle estricto cumplimiento a los deberes establecidos en la Constitución y en la ley”, ¿por qué él y su asesor Covaleda no nos muestran y/o explica a qué se deben estos “incumplimientos”? ¿Cuáles procesos se han iniciado por no cumplir estas disposiciones?  Ni hay explicaciones válidas, ni procesos. Si se disfrazan los ataques al profesorado con este Decreto, es porque no pueden argumentar desde otro lugar, es que no pueden decirle a la comunidad y a la región que la única salida para solucionar los problemas que encuentran quienes están al frente de la administración, es la tesis “de la mano dura”, que en lenguaje real significa, “echar a los que no están de mi lado”.

Si tan legales son, Benítez y Covaleda el dúo dinámico de la legalidad, por qué no nos explican, a los cerca de 1500 catedráticos, cuál es la razón que les impide cumplir la Sentencia C-614 que ampara nuestros derechos laborales, y por el contrario se sigue permitiendo descaradamente que se despidan los docentes. ¿Ya abrieron procesos disciplinarios contra quienes ordenaron terminar el contrato de los 135 catedráticos de medicina y enfermería? ¿Se van a disciplinar ustedes mismos por ser quienes más violentan la ley que dicen defender? ¿Van a abrir proceso contra el rector titular Herman Muñoz por incumplir el pliego recién firmado con ASPU y ratificado mediante la Resolución Número 1337 del 4 de octubre de 2013? Todo es, como decían los eminentes profesores invitados, Renán y Beltrán, una farsa del poder para perseguir, porque la inquisición sigue viva y cerca tenemos nuestros inquisidores.

Finalmente, el rector encargado se escuda en su discurso seudo-demócrata para decir que “Hago un llamado al respeto, a la cordura y a resolver nuestras diferencias por la vía pacífica”, cuando él y sus secuaces no respetan al docente, maltratan los catedráticos, no respetan la academia, han perdido la cordura creyendo que rodeados de “gañanes” y “leguleyos” pueden construir universidad, y violentan la vida,  el cuerpo y la mente de los sujetos que nos negamos a ver el patrimonio público tolimense educativo transitar hacia la debacle. Tiran la piedra y esconden la mano.

Posdata: A Los funcionarios y profesores que han hecho llegar a este espacio documentos y denuncias sobre irregularidades en la Universidad del Tolima, les agradezco su confianza, revisaremos, investigaremos, denunciaremos. A los demás, que me cuentan tantas atrocidades en los pasillos, los invito a que denuncien, o a que hagan llegar sus pruebas, no dejemos que el miedo les permita cabalgar tranquilos a los corruptos. La Universidad del Tolima es de todos, no de ellos.