viernes, enero 03, 2014

Colombia: Todo esto… Huele mal…

|Por: Comunicadorxs Populares / Radicales Libres / F. Sakina Iwoka|


A propósito de la destitución en primera instancia del alcalde mayor de Bogotá Gustavo Petro, proferida por  la Procuraduría General de la Nación en cabeza de Alejandro Ordoñez, el pasado 9 de diciembre, y las consecuentes   reacciones – en apoyo o rechazo -  de los diversos sectores sociales y políticos del país,   nos atrevemos,  con riesgo  a ser  señalados de sacrílegos,  a  expresar nuestras opiniones  y reflexiones  libres de cualquier compromiso con las partes involucradas, pero sí  afectados por el mal oliente proceder de quienes hoy continúan ostentando el poder así como el de muchos de los que pretenden  involucrarse  en él.

Algo de historia.

La procuraduría General de la Nación, como los demás entes de control, están consagrados en la Constitución  Política  de 1991 (art. 275), la cual fue el resultado de los diferentes  procesos de negociación y desmovilización  de 5  grupos guerrilleros que se dio  entre el 90 y 91 del siglo anterior y que se materializo, en aras a opacar el protagonismo e iniciativa de la insurgencia  (el EPL ya lo había propuesto  a través de Oscar William Calvo, en los Diálogos y la tregua de 1.985),  con la llamada “7ª. Papeleta”. Es una constitución Política que huele mal, en tanto que el Modelo económico, la estructura de poder oligárquica que lo administra y los cuerpos militares que los defienden,  quedaron intactos y con más herramientas para su perduración (la constitución  del 91 es la compuerta hacia el neoliberalismo del cual hoy vivimos o sufrimos sus consecuencias), así como huele mal las variadas reformas que han hecho de ella para tutelar aún más los intereses del poder imperante. Mal olientes se tornan las cortes (suprema de justicia, constitucional y consejo de estado) pues de  su seno pulula corrupción, y  nos huele mal sentir que  la Justicia la han convertido en otro instrumento de guerra en defensa del statu quo. 

Huele mal desde que la clase dominante, para anclarse en el poder, en alianza con el capital transnacional, las multinacionales y las políticas del Estado Norteamericano, han recurrido  , desde siempre,  a personajes perversos y  siniestros como los tristemente célebres Laureano Gómez, Julio cesar Turbay Ayala con sus mazmorras de tortura,  desapariciones, consejos verbales de guerra, todo a la luz del llamado Estatuto de seguridad, como también han recurrido al engendro narco-paramilitar (organizaciones criminales para-estatales) incrustado en las altas esferas de la vida política nacional para exterminar a la organización social, popular, al partido político de izquierda Unión Patriótica (más de 3.600 asesinatos), realizar los denominados falsos positivos, cientos de masacres, chuzadas desde el DAS y desplazamientos de campesinos, indígenas y afros de sus territorios originarios, situaciones que se acentuaron con el más reciente “pacificador” terrateniente y narco paramilitar expresidente de la República, Álvaro Uribe Vélez. A  todos estos personajes  y otros menos visibles les ha correspondido hacer el trabajo sucio para “despejar el camino” en beneficio del capital privado interno y trasnacional.

El sistema de  Justicia: Un arma para la guerra

Huele mal este  sistema  jurisdiccional que, además de no asumir su función real  de justicia, está diseñado para administrarse con sentido político, ideológico  y de clase. En este escenario igualmente ubican fichas claves encargadas de hacer el trabajo sucio haciendo las veces de francotiradores o sicarios jurídicos.  Un ejemplo de esto es el  personaje réplica  de la época  sangrienta y retrograda de la llamada “santa inquisición” y guardián de los intereses del opus dey, procurador Alejandro Ordoñez,  es uno de los más visibles. Una mal oliente procuraduría.

Para el  proceso de negociaciones (no de paz) que se adelanta en estos momentos entre el gobierno nacional y la insurgencia, y que abre una posibilidad de desmovilización y reintegración a la vida social y política del país, el más reciente episodio de destituciónes por parte de la Procuraduría General de la Nación,    no es buen mensaje, y sí  por el contrario, avanzar en dicho proceso sin construir o diseñar, al menos, un nuevo sistema judicial,  dejaría en el ambiente un mal presagio.

Este suceso se suma a la gran lista de razones sociales, políticas, jurídicas para afirmar que aún estamos muy lejos de saborear las mieles de la paz que broten de  la Democracia, la Justicia,  la Libertad y la Dignidad.

Una izquierda promovida por la derecha

La constitución nacional del 91 permitió  el ingreso de sectores sociales y políticos en los gobiernos nacional, departamental, regional y todos los demás cargos  de  elección popular en los  que nunca antes habían tenido dicha oportunidad.

Los primeros pasos de la izquierda fueron de unidad tal como lo evidencia la AD-M 19, donde convergieron partidos políticos de izquierda marginales y las organizaciones guerrilleras recién desmovilizadas, en alianza con sectores sindicales y movimientos populares, pero también de indebidos actuares (prácticas excluyentes y poco sanas) en la  confección de la lista de candidatos constituyentes y de la que se obtuvieron 19 constitucionalistas de los convocados. A esta constituyente le precedía el asesinato del comandante del M 19 y candidato presidencial Carlos Pizarro, y su legado de apuesta por la paz con Dignidad que se hermanaba  con el clamor popular de cambiar su historia.

La Asamblea Nacional Constituyente empezó a expedir un mal olor cuando teniendo toda la legitimidad para elaborar una constitución nacional popular, resulto ser un ejercicio parlamentarista a puerta cerrada y a espaldas de la vida nacional, y los 19 constitucionalistas “de izquierda” poco hicieron para romper esa lógica e interlocutar con aquellos sectores sociales y políticos por siempre excluidos del país y de quienes recibieron su gran respaldo.

Posterior a ANC  y estrenando Constitución Política, se presentaron las primeras elecciones parlamentarias. La izquierd se “acordó” nuevamente de los sectores populares, veredales y barriales para lograr apoyo en votos a sus nuevas aspiraciones. La respuesta no se hizo esperar: el mal olor que generó en dichos sectores la postura de esta “nueva” izquierda  se vio reflejado en la elección de tan solo 9 congresistas, una reducción de más del 50% en apoyo. Si bien es cierto que la clientela y el aparato electoral de la clase política tradicional continua intacta también lo es que  las esperanzas de una nueva forma de hacer la política por parte de los nuevos protagonistas se fue diseminando. La frustración popular esta al orden del día, ya no solo por acción de la oligarquía sino por inacción de la izquierda política.

Reflexiones que no rectifican

Obviamente debería esto demarcar nuevos quehaceres y rumbos gracias a  reflexiones y reconsideraciones necesarias en conjunto con los diversos sectores sociales y populares, pero el mal olor reaparece cuando contrario a lo esperado se dio inicio a la “operación avispa” donde la competencia entre grupúsculos y “liderazgos” personalistas marcaron el ritmo en las siguientes elecciones nacionales, departamentales y locales. Los sindicatos y las centrales obreras empezaron a ser usados como trampolín electoral, que condujo en el presente siglo a la elección por primera vez de la alcaldía de la capital del país a un sindicalista y militante de izquierda del partido Polo Democrático. Indudablemente podría esto verse como un triunfo de los sectores marginados y excluidos del Estado y sus administradores, pero la frustración  reaparece, cuando dicha alcaldía y su  slogan de “Bogotá sin indiferencia” resulto ser muy juiciosamente aplicadora de los estándares neoliberales que ya tomaban fuerza, matizando estas posturas con políticas subsidiarias y asistencialistas, y  dando paso al carnaval de contratos  para la rapiña  ONGs-cista. Mal olor dejó esta administración “sin diferencia” a las tradicionales y como premio a su gestión hoy “integra” al gobierno  nacional  en su “política de paz”. Terminado este mandato distrital  el Polo Democrático “gana” nuevamente las elecciones a la alcaldía cuya administración, fortalece el clientelismo de la anterior, así como la contratitis  y sus políticas asistencialistas, y adicionalmente, por decir lo menos, resulta nauseabunda en su gestión corrupta, a tal punto que fue suspendida su administración y hoy la cárcel es su lugar de vivienda. ¡Qué mal huele !. Un partido político de “izquierda” dando ejemplo de corrupción y de encubrimiento a sus responsables.

En el año 2006, gracias a la reforma a la Constitución que impulsara el nefasto presidente de aquel entonces Álvaro Uribe, se presenta por primera vez en Colombia elecciones presidenciales con búsqueda de reelección a bordo. El exmagistrado y exsenador, Carlos Gaviria Díaz se presenta como candidato presidencial a nombre del Polo Democrático Alternativo obteniendo 2.609.412 votos, de los 12.058.737 sufragantes, dejando de manifiesto ser la mayor opción presidencial de los últimos tiempos frente a una oligarquía armada con toda su maquinaria legal e ilegal y con candidato presidente a bordo. 

Camino a las elecciones presidenciales del 2010, y ya sin Uribe candidato, el actual alcalde de Bogotá Gustavo Petro, y miembro, en aquel entonces,  del Polo Democrático Alternativo, en su afán personalista y caudillista,  no acepta la candidatura única a la presidencia de Carlos Gaviria Díaz por parte de la izquierda colombiana, y sí, por el contrario, impulsa una consulta abierta para escoger el candidato único a nombre del Polo. Esta actitud ambiciosa  y miope cierra la posibilidad de acompañar en formula vicepresidencial a Carlos Gaviria, y lo asume como un contrincante, poniendo así por encima sus aspiraciones personales y egocéntricas al interés nacional. Tal proceder no genero más que indignación frente al anhelo  de unidad. En una votación pírrica Gustavo Petro “gana” la consulta y se presenta como candidato único de la izquierda. Todavía guardamos en la memoria y en el olfato el mal olor del gesto de “V”  de victoria, que junto a su esposa expuso ante los medios de comunicación, del deber cumplido de haber sacado de la arena electoral a Carlos Gaviria, el más peligroso contendor del oligarca Juan Manuel Santos.

Durante su campaña para la consulta de candidato único como ya para las presidenciales, los discursos en la plaza pública del candidato Petro estaban, de manera permanente,  cargados de petardos contra la insurgencia armada, en particular contra las FARC-EP, y contra el Gobierno de Hugo Chaves Frías de Venezuela (a unos los señalaba de  enemigos de la paz mientras a los otros de expropiadores antidemocráticos), pues buscaba a toda costa sintonizarse con el discurso imperante, poniendo en práctica las palabras de Antonio Navarro Wolf: “en política todo vale compañeros, a la gente hay que decirle lo que quiere escuchar…..” (sic). Tales posturas contaminan aún más el quehacer de la política.

Los resultados de dicha contienda electoral presidencial 2006, para el candidato Petro fueron de 1.329.512 votos, es decir, 1.300.000 votos menos de los que obtuvo Carlos Gaviria Díaz  4 años antes. Ese fue el resultado de su “inteligencia” y su gran “acierto político”.

Aun así no logra avanzar en control ni en poder al interior del Polo Democrático, y con miras a las elecciones regionales del 2011,  denuncia y saca a flote la corrupción descarada que se ejercía  en la administración  de Samuel Moreno y  se retira del Polo para crear su propio partido con él a la cabeza y con aspiración a la alcaldía de Bogotá. Mal olor produce una política mesiánica, partidista y electorera enmascarada con posturas “éticas”. Así Gustavo Petro crea su “ Progresistas”.

Un emperadorcito en la “Bogotá Humana”.

*“¿La Democracia es válida solo de cintura para abajo?”;
*“Con la vara que mides serás medido”;

Gustavo Petro llega a la casa Liévano con 721.308 votos de una población de 4.904.572 apta para votar en la capital del país, esto es el 14.7% del potencial sufragante de Bogotá, y el 32.16% de votantes. En democracia representativa esto es poco legítimo, y en Democracia  no deja de ser más que una cachetada a la misma.

Su Plan de desarrollo 2012-2016  es producto del trabajo de técnicos y académicos con enorme ausencia de los sectores sociales y populares de la ciudad, a pesar de las convocatorias a  “consultas y aportes” vía virtual. El sentir de una ciudad “humana” y  “participativa con decisión” plasmada en el Plan de Desarrollo se torna opaca desde su confección inicial y más aun con las reformas que el Concejo de Bogotá  le hiciera para su sanción oficial.

A las dos semanas de su posesión como Alcalde Mayor de la ciudad, se presenta un desalojo de 90 viviendas que perjudica a varias familias en el barrio Marruecos de la Localidad Rafael Uribe. El recién posesionado alcalde de la “Bogotá Humana” brilló por su ausencia, no solo en el día del desalojo sino durante el drama que empezaron a padecer las víctimas, entre ellas decenas de niños y niñas. Solo se le pudo ver en los medios de comunicación al día siguiente, a través de un video editado que envió  la Alcaldía Mayor, en el que, mientras acariciaba una mascota canina sobre sus piernas, denunciaba que “ello es responsabilidad de las mafias de urbanizadores piratas…” (sic). Su Secretario de Gobierno, Antonio Navarro, capoteo la situación, “arrebatándole” el protagonismo al burgomaestre capitalino. Curiosamente, a los pocos días este secretario renunció por “asuntos personales”, o más bien por ¿diferencias e incompatibilidades de caracteres..?

No es nada fácil, para  algunos  de los colaboradores de su gabinete, subordinarse a la arrogancia de alguien que no escucha asesorías ni posturas diferentes en su entorno, y sí las escucha, las capitaliza para sí y su interés particular, al menos así lo dejo ver  su amigo  Daniel García Peña,  Director de la oficina de Relaciones Internacionales  de la Alcaldía Mayor de Bogotá, quien, a través de  carta fechada a mediados de junio del 2012,  presenta su renuncia irrevocable, luego de que María Valencia, Secretaria del Hábitat fuese despedida vulgarmente de la administración por el mismo alcalde Petro, a pesar de que ella le hubiera enseñado todo lo relacionado a revitalización y redensificación de la ciudad: “…No basta con tener los principios correctos ni la razón científica. Un déspota de izquierda, por ser de izquierda, no deja de ser déspota. La democracia no es sólo un ideal sino que implica prácticas de respeto y solidaridad, especialmente cuando se trata del uso del poder al servicio de la transformación social. La repetida impuntualidad no es nada distinto a un profundo irrespeto por los demás. La política del amor no es sólo una bella frase, sino un profundo replanteamiento de la política.” (sic). Huele mal tal proceder en la “Bogotá Humana”.

En los primeros días del mes de abril del presente año, la procuraduría general de la nación, en cabeza de Alejandro Ordoñez, destituyó e inhabilitó políticamente por 12 años al secretario de gobierno Guillermo Asprilla. La postura y la “solidaridad” del alcalde Petro frente a este atropello, se reflejó en su cuenta twitter: " “Estamos ante el hecho que el tribunal contencioso administrativo determinó que en conducta de Asprilla como abogado no hay nada reprochable”. Y reiteró: “El gobierno progresista acata los principios fundamentales del Estado de Derecho. Acatará a la Procuraduría pero luchara por la Justicia". Mal olor produce tal declaración tan parca y plana  por alguien que le aportó de frente y sin mezquindad a su  proyecto partidista “Progresistas” y a su campaña a la alcaldía. 

A Guillermo Asprilla se le recuerda como miembro del Congresito, instancia legislativa que sesiono paralelamente a la ANC y gestora de la perversa Justicia de orden Público o Justicia sin Rostro. También se le reconoce, junto al finado ex comandante del M.19, German Rojas Niño desde los 90 del siglo anterior, ser los precursores de la iniciativa de la  propuesta organizativa, formativa y empresarial con los recicladores de la ciudad para Dignificar su labor, y que hoy se denomina Programa Basuras Cero, en su reemplazo fue nombrado Guillermo Alfonso Jaramillo, quien se desempeñaba como secretario Distrital de salud, y a quien le correspondería asumir las relaciones con el Concejo de Bogotá  para buscar la aprobación a la Modificación excepcional del POT y la del cupo de endeudamiento para la ciudad.

Huele mal mentir a la ciudad respecto a que la Modificación excepcional del POT presentado ante el Concejo de Bogotá, y no aceptado, fue producto del consenso social y popular, cuando en verdad su texto fue trabajado  a espaldas de esta y en función de las consultas, que demanda la ley,  se hicieron reuniones en las diferentes localidades con algunos sectores barriales con asistencia reducida, teniendo en consideración la importancia del tema. Se les catalogó a estos débiles encuentros como “cabildos abiertos populares: propositivos y decisorios”. La presencia, en muchos de los casos,  en su mayoría era de  funcionarios de la administración distrital identificados con su chaqueta blanca, llenando planillas de asistencia y copando el espacio del encuentro. Los “ajustes y/o aportes” se hacían de manera maratónica posterior a los discursos de rigor. La presencia de los comunales marcaba la pauta mientras la resonancia de las convocatorias poco alcanzaba a las organizaciones populares barriales.  Aun así, dicha propuesta de Modificación Excepcional al POT, no asumió realmente el cambio de megaproyectos como Plan Centro, el cual es administrado por la ERU (Empresa de renovación urbana) cuyo proyecto plantea un Centro al servicio del capital trasnacional y del turismo internacional, para lo cual,  actualmente, despoja y desplaza a miles de habitantes originarios de 5 localidades del centro de la ciudad. Mal olor produce ver como las últimas tres administraciones de “izquierda” en el Distrito Capital han pasado de “agache” frente a este Plan Centro, haciéndose cómplices silenciosos del mismo. Este ME-POT fue rechazado por el concejo de Bogotá y  bajo el decreto 364 del 2013 expedido  por la alcaldía, se hace tal modificación excepcional y actualmente se encuentra demandado.

En otro esfuerzo para evitar más derrotas en el ring del Concejo de Bogotá, el alcalde Mayor autoriza al nuevo Secretario de Gobierno para que adelante, “lobbies de negociación” con las diferentes bancadas del concejo y así lograr la aprobación del cupo de endeudamiento de la ciudad.  Este curtido político ex gobernador del Tolima con amplia experiencia, heredada de sus padres liberales tolimenses, en lidiar con camaleones y mañosos personajes que conforman ese enjambre de la politiquería tradicional y contemporánea colombiana, después de dos recusaciones  y tres veces devuelto, logró dar cumplimiento a tal misión: el concejo de Bogotá le aprobó al alcalde Mayor para que endeudara a los habitantes de la ciudad de Bogotá por 3.8 BILLONES de pesos (la Bogotá Humana, también endeuda a los habitantes capitalinos sin consultarles, mientras que el poder oligárquico criollo sigue tranquilo).

El costo de esta “aprobación” tiene sabor a “mermelada”, se repartió burocracia a los partidos políticos que apoyaran, a través de sus concejales, tal petición: Huele mal como los “nuevos administradores públicos”,  van aprendiendo y poniendo en práctica las viejas y viciosas mangualas partidistas.

De esas mangualas o “acuerdos”, lo más sonado, ha sido la entrega de la Secretaria de Movilidad al partido de la U, mientras que el IDPAC se le confirió al Polo Democrático. Cada partido político entregaría terna de candidatos y el alcalde mayor en su “soberanía” nombraría al más “idóneo y comprometido con la Bogotá Humana”.

IDPAC: Victima de la mermelada….?

En lo que respecta al Instituto Distrital para la Acción y la Participación Comunal, IDPAC, el alcalde Petro, el de la “Bogotá Humana”, destituyó de tajo y declaró insubsistente a la Directora Aura Daysi Ruiz, sin consultarle y a sabiendas de que se encontraba en “reten pensional”, violentando así sus elementales derechos laborales. Además sin reconocer ni observar siquiera que esta Directora puso al IDPAC en las comunidades barriales,  luego de la limitada visión política y social del anterior Director José Miguel Sánchez, hoy director/administrador del IDIPROM. El IDPAC de la mano de la Directora  llegó al territorio y junto a varios de sus colaboradores/as inicio algunos procesos de formación y organización popular en torno al agua, el reciclaje y  residuaje.

En su reemplazo nombro y posicionó a la “Politóloga” Laura Patricia García, recordamos: tercer nombramiento para este cargo en 22 meses de administración y en ninguno de los cambios hubo empalme, lo cual puede tranquilamente ser interpretado, para cualquier despistado, como una muestra más de la inestabilidad e improvisación administrativa que han expresado y denunciado algunos sectores sociales y políticos capitalinos. Esta  apreciación puede ser cierta pero no necesariamente por ello debe ser  intransigentemente cuestionable y reprochable la administración Petro. Hasta aquí son comprensibles tales debilidades teniendo en consideración la inexperiencia de estos nuevos protagonistas en la cosa pública.  Pero, ¿ quién es esta señora?, y ¿Cómo dará fiel cumplimiento al mandato de la Bogotá Humana?. Esto ya empieza a oler mal.

Veamos: De pronto no podemos hacerle mucho seguimiento de su trayectoria política ni como administradora pública. Algunos integrantes de un sector de la izquierda que conforma el partido del alcalde Mayor, y otros pocos del Polo Democrático, la relacionan como la compañera sentimental del Comandante del M-19 y  asesinado candidato presidencial de la Republica Carlos Pizarro L. Claro, eso no dice mucho, o mejor, nada para este fin, pero igualmente coinciden en señalar su muy limitada visión política y poca capacidad administrativa. Desde inicios de los 90, posterior a la desmovilización e ingreso a la vida civil y política nacional del M-19, la señora Laura García, entro otros, ha ocupado cargos en la Agencia Presidencial para la Acción Social, durante los 2 gobiernos de Uribe Vélez y los primeros años de Santos, (y se le vio en años anteriores  militando en  el Partido de la U, de Uribe).

Hoy aparece en escena conformando terna del Polo para ocupar tal cargo, pero según integrantes cercanos a la dirección de esta colectividad, el polo NO la terno, es decir, no es oficialmente militante de este partido, lo cierto es que su nombre figuro en la terna presentada al alcalde,  sinembargo desde el primer día del ejercicio de su función le han visitado a su despacho los concejales del Polo, profesor Celio Nieves y Álvaro Argote Muñoz, curiosa coincidencia expresada por algunos empleados de la entidad, que inmediatamente posterior a dichas visitas, la Directora Laura García se dirige a no pocos de sus funcionarios de forma energúmena  para exigirles sus cartas de renuncia. ¿Será que el Polo Democrático ha designado a los señores  concejales Celio Nieves y al sr. Argote para que acompañen y asesoren con sus “buenos y sabios oficios” a la inexperta Directora  Laura en su reto de “continuar o enderezar la gestión del IDPAC  en  sintonía con la Bogotá Humana?. O no será más bien, conociéndonos como nos conocemos, que estos cabildantes están haciendo las veces de guardas o “chepitos” del Polo para  garantizar el cumplimiento del “pago” burocrático que esta señora, en su nuevo papel de idiota útil, debe hacer ante el partido político que la ternó?. En el argot político eso se llama clientelismo, es posible que en el diccionario de la Bogotá Humana, del Progresismo- ahora Alianza verde-  y del Polo, tengan estas prácticas otro significado. Muy mal huele esto, sin duda.

Pero bueno, sigamos: Varios de los trabajadores de planta y contratistas han sentido la presión y el ambiente laboral hostil desde su llegada a la dirección. Algunos de ellos afirman: “existe cacería contra todo lo que huela a Asprilla, y a Aura Ruiz, la directora saliente”. La argumentación para el actuar de estos nuevos “servidores públicos” es que según palabras del alcalde Mayor, allí existía un fortín Asprillista el cual había que erradicar. Los que se han “salvado” hasta la fecha de esta arremetida, posan de “conciliadoras/es  “croactivos”  y hacen “cantico” con ella en cuestionar y denigrar de la Directora saliente y de su gestión, incluso algunos de estos personajillos han sido “promovidos” a las Sub-direcciones.

Sumado a este ambiente de presión administrativo y laboral que se cocina en esta entidad, esta lo social: la dinámica de trabajo social y organizativo que se venía adelantando en las diferentes comunidades barriales de la ciudad se ha visto gravemente afectada, pues muchos de los compromisos adquiridos con las comunidades no se les han dado continuidad ni cumplimiento, como los casos en la localidad de Usme, algunos sectores de la Localidad de San Cristóbal y comunidad recicladora del sector patio Bonito en la localidad de Kennedy. Obviamente en respuesta, se ha generado legítima inconformidad por parte de dichas comunidades para lo cual, la Directora, y quienes le acompañan,  ya en algunos encuentros ha dado muestra de ignorancia frente al tema y no logra ocultar que su estructura personal no encaja con el “sabor popular”.  Parece  ser que retorna al interior del IDPAC, el ejercicio retorico, academicista e inorgánico que paulatinamente se venía superando con la administración anterior. 

El pasado mes de octubre y durante la administración de Daysi Ruiz,  se llevó a cabo por parte del Departamento Administrativo del Servicio Civil Distrital -en atención al  artículo 21 de la Ley 909 de 2004 y el artículo 3 del Decreto 1227 de 2005, y en consecuencia dar cumplimiento a la circular 046 del 18 de diciembre de 2012 acerca de la provisión varios cargos por contrato temporal-  las pruebas respectivas para ocupar 175 empleos temporales. La nueva Directora, la Sra. Laura García pretende desconocer tal proceso aludiendo falta de presupuesto en la entidad  para dar cumplimiento a este concurso, y para ello, a través de misiva solicitó al Departamento del Servicio Civil Distrital que esta entidad reverse todo el proceso adelantado a la fecha. Esto da muestra del nivel de ignorancia administrativa y legal que padece la  actual directora del IDPAC, además de mentir, pues la Directora saliente afirma que sí existe presupuesto para dar cumplimiento al proceso de contratación temporal de las 175 personas seleccionadas. ¿Será que para cubrir esos vacíos  de conocimiento que adolece la Sra. Patrcia para asumir su cargo fue que nombró un equipo de CUATRO asesores y que hacen el trabajo del único asesor que necesito la directora saliente?.

Los  “Nullecitos”  por acá también rondan?

Tan “valiosa”  es la mencionada directora, que además del acompañamiento que le hacen los cabildantes Celio y Argote,  más los 4 asesores, también se le ha visto en su despacho,  acompañada y “asesorada”, desde su presentación oficial a la entidad,  de un “enigmático”  personaje  de nombre  Daniel Prado Albarracín, quien se presenta como  “abogado y gran amigo personal del alcalde Mayor Gustavo Petro”. Amistad esta tan sólida con el alcalde  que, entre otras cosas y jornadas,  además de “ayudar” a la Directora en “dirigir” al IDPAC, también le ha significado algunos contratos con la administración Distrital, a través de su empresa personal   Asesores Jurídicos en Derechos Humanos, SAS, constituida a principios de febrero del 2012, curiosamente un mes posterior al posicionamiento de su amigo el Alcalde Mayor. (con el IDU por TRESCIENTOS CONCUENTA MILLONES DE PESOS;  con la Unidad Administrativa de Rehabilitación y Mantenimiento vial, por NOVENTA MILLONES de pesos; con el Fondo de Vigilancia y Seguridad Vial, por CINCUENTA MILLONES de pesos; con la Secretaria Distrital de Salud-Fondo Financiero, por SESENTA MILLONES de pesos; y otros.).  Vaya, si es rentable ser “gran amigo y abogado” de Gustavo Petro. Cabe dentro de las posibilidades que en los términos contractuales de dichos contratos  esté incluida la ” asesoría” a la nueva Directora del IDPAC..?, …o, más bien,¿será a mutuo propio tal acompañamiento y asesoría, en gesto de “agradecimiento al favor” recibido de esta administración de la Bogotá Humana….?. ¡Un buen gesto..!!..o más bien, como pronostican algunas personas que le conocen: este Daniel Prado está perfilando la entidad como su fortincito electorero-clientelista?...¡ qué mal huelen  estas prácticas !.

Esto sucede sin reparos ni sonrojos en una entidad adscrita a la Secretaria de Gobierno, con un presupuesto para el 2013 de $23.254.988.000.oo, con 108 empleados de planta y 188 contratistas por prestación de servicios (según datos hasta inicios de octubre del año en curso), y que en comparación con las demás entidades y secretarias del Distrito, posa de ser una de las más pequeñas. Dice el dicho “en pueblo pequeño infierno grande”, ¿cómo será los ambientes, las dinámicas administrativas, presupuestales, los cargos, etc , de las demás  entidades de la Administración Distrital?..  ¿Será que el Alcalde Mayor de la capital es desconocedor de esta clase de episodios?; ¿Sera que estos manejos y “ajustes” son propios de su  exacerbada  “inteligencia”?; ¿acaso es así como se impronta y se hereda a la memoria colectiva la “Bogotá Humana”?, o  ¿será que este lema, cómo  lo reconoció el alcalde, en  verdad,  es  solo poesía?

Elecciones 2014.

De cara a otra contienda electoral presidencial y de congreso  para el año próximo, nos encontramos con  un país convulsionado por gran cantidad de manifestaciones y protestas populares de todo orden (salud, educación, cafeteros, mineros, agro, los transportadores, etc.), con un proceso de negociaciones entre el gobierno nacional y la insurgencia de las FARC-EP y una izquierda política cada vez más diseminada y opaca en sus posturas, pero  ávida de ingresar a la institucional. A  esto se le suma  la  desafortunada y ya cantada destitución del alcalde Gustavo Petro. El ambiente electoral se caldea y el proceso de negociación demanda rectificaciones como lo planteamos al inicio del escrito, para extraerlo del ambiente electoral.

La movida de fichas que adelantaron  algunos  sectores de “izquierda” en nuestro país, para encarar el debate electoral del 2014, da vergüenza, por decir lo menos: toma la iniciativa el más reciente partido llamado “Progresista” del alcalde Petro y su ex secretario de gobierno, Navarro, que por temor a perder su personería jurídica si no alcanzan el umbral electoral en la próxima contienda, los impulsa  desesperadamente a pactar hasta con el diablo y  acuerdan una alianza con el Partido Verde de Peñalosa y Sanguino, la “Alianza Verde”,  y se dan a la tarea de conformar un abanico de pre-candidatos presidenciales, empezando por el exalcalde oligarca Enrique Peñalosa (no muy lejano ideológicamente del Procurador Ordoñez), viajan a Europa para traerse a la díscola Ingrid Betancourt, le ruegan a Mockus (quien no acepta), y como si fuera poco, se suma a este abanico, el líder de la Minga Social Indígena, Feliciano Valencia también seducido por el “circo”  electoral: son más los pre-candidatos a la presidencia que candidatos al congreso, ¡ que todos traigan votantes ¡, es la consigna; la UP no se queda atrás, que aún no le habían restituido la personería jurídica y ya estaban divididos, y el “oficialismo” desempolva de Europa a la exiliada Ayda Avella, tras 17 años de estar fuera del país, por considerarla candidata con el perfil y el “acumulado” para ser presidenta de la Republica; el Polo Democrático, lento en su depuración de clientelistas y corruptos que a veces opacan la gestión y el  buen actuar de militantes serios, honestos y consecuentes, se presenta unido en su candidatura presidencial con Clara López. Todo huele mal, cuando en ningún momento se ha trabajado con los sectores sociales y populares, con esa Colombia excluida, un programa de Gobierno, ni un nuevo modelo de Estado, sino que sus intereses mezquinos electoreros animan su proceder. Esto huele muy mal.

¿Hasta cuándo se aprenderá que el único que ha ganado en este mar de inconsecuencia de lo que llaman “izquierda”, ha sido la oligarquía, el Capitalismo, el que siempre ha ostentado el poder?

Destitución del Alcalde Petro: Otra  oportunidad de oro…

La destitución del alcalde de Bogotá no es un golpe a la Democracia, como se ventila incansablemente en los acalorados discursos llenos del dolor propios del ego afectado, pues no se puede golpear a lo inexistente. Lo que se plasmó, una vez más, fue el sello de la antidemocracia que reina en nuestra patria desde  épocas Santanderista, y que con “políticas públicas” y sus subsidios asistencialistas pretenden matizarla tanto desde la oficialidad como desde quien la confronta.

Las crisis social, jurídica, política y económica que azota la nación son consecuencia, sin lugar a dudas, del inmoral modelo económico y la estructura de poder antidemocrática imperante. Pero igual responsabilidad le cae a aquellos que han tenido la oportunidad de impulsar un nuevo modelo económico equitativo y justo, y con ejemplo, demostrar que es posible, no ejecutar, sino construir junto a la población más afectada de este sistema, - según un estudio reciente de la Univ. Nal., en Colombia existen 4.7 millones de indigentes y 14.8 millones de compatriotas en la pobreza, para el caso de la capital, se registra como la 4ª  ciudad más desigual  del país,  casi un 60% de habitantes viven entre la pobreza y la indigencia, aunque cifras “oficiales” insistan en ocultar tal drama social-, procesos de formación y organización popular para potenciar el movimiento social,  y  por el contrario, como en los casos de las últimas tres alcaldías distritales de Bogotá, con sus estilos particulares e individuales, han administrado y salvaguardado los intereses de la élite capitalina, tal como lo reconoció el alcalde Petro en su discurso del miércoles 11 en resistencia a su destitución. No han hecho mucho esfuerzo en evitar reproducir en su forma de administración, a menor o mayor escala, los indebidos y antidemocráticos procederes. 

Independiente de los resultados que broten de las diferentes reposiciones, recusaciones, tutelas, demandas, marchas,  manifestaciones, discursos, antesala al partido de gobierno norteamericano, a las cortes internacionales, etc etc., que legítimamente ejerce el alcalde Petro para lograr revertir tal sentencia, creemos que en esta coyuntura capitalina, una vez más, se nos presenta la oportunidad de oro para la unidad. Pero no la unidad  en torno a la defensa de un Alcalde, que con su arrogancia, su  individualismo y sus desbordada fiebre de poder, más que ser víctima del sistema antidemocrático, se ha convertido, en muchas ocasiones, él mismo en victimario de la tan anhelada unidad. Hoy nos convoca  esta coyuntura  a superar la unidad  electorera y partidista, y jugárnosla por la unidad del movimiento social y popular asumiendo como estrategia la construcción de Democracia, la construcción de nación, ganando iniciativa política  que mandate nuevo sistema económico, político, jurídico. La unidad del movimiento social y popular con mayoría de edad política, como lo referenciara Estanislao Zuleta, que supere la oposición, la representatividad, la marginalidad y la subordinación.

De la Indignación hacia la Democracia Total.

*“Solo el pueblo salva al pueblo”;

Hacemos particular llamado para que la legítima indignación masiva frente a este acto arrogante e ilegitimo de la oligarquía, no se convierta en una cortina de humo para esquivar, consciente o inconscientemente, el análisis en profundidad sobre el proceder de la izquierda o seudoizquierda que se viene gestando en nuestro país.

Nuestro deber es retornar al quehacer  Revolucionario desde la política, desde lo social,  desde la cotidianidad, y que desde hace ya mucho tiempo se encuentra en los anaqueles del olvido. Es con ello, con lo que se deben reconciliar aquellas personas y sectores que predican la Democracia, pero que la niegan en su entorno. La ausencia de la ética ha llevado a la división, a la dispersión, a proyectos individuales y egocéntricos rodeados de calenturientos adeptos. Es en el hermanamiento con la ética, con la coherencia que se podrá avanzar en la unidad en torno a la Justicia, la Libertad, la Dignidad. Continuar obstinadamente haciéndole el quite a este reto es seguirle permitiendo a la antidemocracia que se señoree con sus “victorias”. 

La participación política a través del sistema electoral imperante,  no es síntoma de Democracia, la democracia es mucho más que eso, es Poder Popular, es construcción de liderazgos colectivos protagonistas de su presente y su futuro, hombres y mujeres militantes de la vida Digna. La Democracia tiene que ver con la equidad y la justicia social real, no nos la brinda un mesías, un caudillo, un emperadorzuelo, ni se pierde donde no la hay. La Democracia Total nada tiene que ver con políticas subsidiarias ni asistencialistas. La Democracia Total solo es posible por fuera del sistema capitalista y del neoliberal, por fuera de la representatividad. La Democracia Total va más allá de las urnas, solo es posible en una Revolución, individual y colectiva. La Democracia Total es con todos, por todos y para todos, no se decreta, se construye y se conquista. La Democracia Total no se mide por el número de partidos políticos de izquierda, ni porque sus militancias lleguen al establecimiento. En la Democracia Total debe haber más movimientos sociales y populares articulados construyendo nación que partidos políticos representándolos. El camino hacia las elecciones debe ser un medio y nunca un fin. 

Nuevamente esta oligarquía da muestra de su coherencia con su proyecto de clase y de poder. A quienes los confrontamos, nos corresponde retomar el rumbo del hombre nuevo del que nos hablaban con ejemplo muchos de nuestros mártires. Solo así podremos superar el nauseabundo olor que produce tanta pequeñez, tanta mezquindad, tanta incoherencia, tanta retórica populista, tanta ausencia de Grandeza.

“Vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es muy difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos”…. José Mujica –Presidente de Uruguay-

 “Nuestra responsabilidad es con todo el pueblo, con todo el movimiento Democrático, con sus consignas concretas antimonopolistas, de Libertades Democráticas…” (Instalación 8ª. Conf. M-19, 1982)