miércoles, enero 01, 2014

La flama de la Revolución Cubana se mantiene ardiente a 55 años de su triunfo

“La Revolución empieza ahora. La Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo, en esta etapa inicial, y en qué mejor lugar para establecer el Gobierno de la República que en esta fortaleza de la Revolución”, dijo Fidel Castro aquel enero.

Al tiempo que huía el dictador Fulgencio Batista, la Revolución Cubana triunfaba aquel 1 de enero de 1959. Dirigido por el comandante Fidel Castro, el Ejército Rebelde se adentró la madrugada de ese primer día del año en Santiago de Cuba, mientras que los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto “Che” Guevara tomaban los cuarteles de Yaguajay y Santa Clara, y fijaban rumbo hacia La Habana para hacerse del Campamento de Columbia y la fortaleza de La Cabaña.

Hoy se cumplen 55 años de aquella entrada triunfal, de ese momento que significó una nueva etapa para Cuba y América Latina. Fue el nacimiento de un nuevo modelo social, político y económico, de un nuevo esquema en el que la igualdad era el punto de partida.

Ya habían pasado más de cinco años del asalto al Cuartel Moncada, hecho que desencadenó la lucha armada contra la dictadura de Batista. Atrás quedaba la prisión y el exilio. Patente quedaba el recuerdo de la travesía en el Granma, que partió el 25 de noviembre de 1956 del puerto de Tuxpan en las costas mexicanas de Veracruz, y que desembarcó el 2 de diciembre de ese año en las costas orientales de Cuba.

La victoria llegaba luego de la férrea lucha que vivió Cuba desde oriente, desde la Sierra Maestra, donde las fuerzas militares de Batista -apoyadas por el imperio norteamericano- atacaron y disolvieron la gesta encabezada por el Comandante Fidel Castro junto a un grupo de 80 expedicionarios.

Sin embargo, poco más de una docena pudo llegar a la Sierra, donde se planearía la nueva rebelión independentista que sería declarada aquel enero de 1959.

“La Revolución empieza ahora. La Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros, sobre todo, en esta etapa inicial, y en qué mejor lugar para establecer el Gobierno de la República que en esta fortaleza de la Revolución”, dijo Fidel Castro desde el Parque Céspedes, en Santiago de Cuba aquel enero.

Razón tendría el comandante Fidel cuando pronunciaba esas palabras. Los ataques futuros no se hicieron esperar.

Esa nueva visión de mundo provocó para entonces el ataque furibundo de Estados Unidos, que vio afectado su status quo con la salida de Batista del poder, quien procuró mantener una actitud servil frente a las administraciones del país del norte.

Era el 15 de abril de 1961, cuando Washington inició el ataque con aviones contra Cuba. Era el preludio de la invasión a Playa Girón, para la cual financiaron a mercenarios entrenados y armados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés).

La invasión fracasó en menos de 72 horas debido a la acción en conjunto entre los miembros del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, comandados por Fidel, quienes lograron capturar a la mayoría de los combatientes, y con ello darle un claro mensaje a Estados Unidos: la Revolución Cubana ha sentado sus bases con el apoyo del pueblo.

La dignidad y fuerza de Cuba habían detenido las aventuras intervencionistas y militares de Estados Unidos. El 16 de abril Fidel declararía el Carácter Socialista de la Revolución Cubana.

Luego, el 22 de octubre de 1962 Washington impuso un criminal bloqueo económico, financiero y comercial contra Cuba, por decreto del entonces presidente John F. Kennedy. Con esta medida genocida y unilateral, la Casa Blanca buscaba, además, crear las condiciones para invadir y bombardear a la isla.

El bloqueo se ha mantenido por 51 años, a pesar de las voces que se han alzado en su contra en diversos organismos como la Organización de Naciones Unidas (ONU), Grupo de los 77 más China, la Comunidad del Caribe (Caricom), la Unión Africana, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Organización de Cooperación Islámica, el Movimiento de Países No Alineados (Noal) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), entre otros.

Estados Unidos también planificó ataques magnicidas contra Fidel Castro, así como el financiamiento a grupos armados en las sierras del Escambray.

Hoy, la Revolución Cubana arde como lo hizo aquel 1 de enero de 1959. La evidencia de esa flama incandescente está en la vigencia que tiene a 55 años de su triunfo, una victoria que se cimenta en la solidaridad a los pueblos más necesitados, bajo las premisas de José Martí, Guevara y Cienfuegos.

Fotos/AFP/EFE/Archivo