martes, febrero 25, 2014

Desarmando a Rubén Blades El empresario cantautor, que apoya el golpe de USA contra Venezuela



|Por Hersh Zakheim|

En estos días y después de la carta segunda, que Rubén Blades envió al Presidente Maduro, yo también me pregunte, que lo empujo a Blades, en estos momentos, a salir al ruedo, apoyando descaradamente el golpe contra la Revolución. 

La verdad que me sorprendió, teniendo en cuenta la habilidad, que lo caracteriza como hombre de negocios, con sensibilidad política incluida, eso no era razonable a primera vista.

Y aunque me doy cuenta, que hay demasiados artículos sobre el tema, me pareció ver que faltaba un análisis, que abarcara a Blades desde otro punto de vista.

Así que me acorde de aquello que se dice “nadie resiste un archivo”.

No pienso discutir la habilidad de Rubén Blades. En Pedro Navajas lo demostró plenamente.

Esa canción tiene origen, en la copia de otra, perteneciente a “La ópera de los tres centavos” (título original en alemán, Die Dreigroschenoper) estrenada en Berlín en 1928, con música de Kurt Weill y libreto de Bertolt Brecht, donde la canción a la que me refiero, una de las más famosas se llama , “Moritat de Mackie Messer”.(La balada de Mack el cuchillero)

La Opera de los 3 centavos, representa una incisiva crítica de Brecht, al capitalismo en los albores de la Alemania Nazi, donde la propiedad privada y la codicia, les da el poder a los ricos corruptos, que se ocultan ante los pueblos, con máscaras de humanitarios.

Blades, se apodera de la creación de sus autores, en la forma del protagonista Mack The Knife , al que llama Pedro Navajas , le cambia la letra, conservando la característica y las acciones del protagonista , por otra letra de contenido oportunista, casi una telenovela a la mexicana, hace un arreglo de la fantástica melodía de Weill , y cosecha así una fortuna y prestigio.

Pero Blades, no nos dice oficialmente que es de su creación, sabe cómo abogado, que una canción tan famosa que originalmente fue cantada por Ella FitzGerald, Frank Sinatra, Bing Crosby, Lois Amstrong, entre muchos otros, no puede dejar de recordar a sus reales autores.

Pero a él no le interesa ser el creador, pues el beneficio económico y la fama que le otorga es suficiente pago a “tamaño esfuerzo”.

Corre el año 1978 y a partir de Pedro Navajas, los negocios de Blades prosperan, Usa y Centroamérica lo reciben con los brazos abiertos y el panameño escribe y graba canciones, en las más importantes grabadoras multinacionales.

Estados Unidos se transforma en segunda patria, acumula dinero y varios premios Gramy del capitalismo, y nadie discute sus méritos como exitoso artista del negocio musical.

Y como Brecht nos contaba, en “La ópera de tres centavos”, de aquellos ricos , que gracias a su codicia y a la propiedad privada, tienen su fortuna acumulada, y se quieren presentar ante los pueblos, con la máscara de “humanitarios”, eso, lo podemos observar en el propio Blades , que en el punto 9 de su repuesta a Maduro le dice :

“Para mí, la verdadera revolución social es la que entrega mejor calidad de vida a todos, la que satisface las necesidades de la especie humana, incluida la necesidad de ser reconocidos y de llegar al estadio de auto-realización, la que entrega oportunidad sin esperar servidumbre en cambio. Eso, desafortunadamente, no ha ocurrido todavía con ninguna revolución”.

Y es cierto Rubén, respecto a tus “deseos humanitarios”…. eso no ha ocurrido con ninguna revolución.

La “auto-realización” en la que te refieres, es sin duda, tu propia “auto-realización” , la que te permitió enriquecerte apropiándote con descaro , de la creación de un dramaturgo y un compositor comunistas, y eso solo puede ocurrir en el capitalismo.

Pero no fue Pedro Navajas, la única canción que hizo conocer a Rubén Blades.

Los cantautores tienen generalmente cuando alcanzan prestigio internacional un aura que supera la realidad.

Y de verdad son pocos dejando de lado las honrosas excepciones, los que resistirán un análisis cuidadoso y objetivo del contenido de sus canciones, si los viéramos bajo el prisma de la lucha política contra el sistema, y el sistema que rige el mundo entero es el capitalismo y la lucha….es la lucha de clases.

La mayoría de ellos compone sus canciones pensando en el público que los sigue, generalmente de clase media a quienes les encanta un toque de “progresismo “pero no demasiado, auto-limitación ideológica, que los ha convertido en millonarios a casi todos.
Y Rubén Blades no es ninguna excepción.

Dicen algunos amigos míos que debí dedicarme a la entomología, por mi tendencia a estudiar en detalle las cosas.

Y es posible que tengan razón, porque nadie hace un análisis político, cuando escucha una canción.

Pero en este caso que me ocupa, cuando el que escribe canciones del corazón, interviene en política desde el bolsillo, tengo derecho a usar el alfiler del entomólogo.

Fíjense en Pablo Pueblo, unas de sus canciones conocidas. Es una buena descripción del pobre trabajador y su hábitat, sus penas, sus faltas, es una buena fotografía, a la que solo falta la luz de la salida del túnel. Es que esa luz, define al enemigo y eso Blades no nos lo dice.

En Plantación Adentro, Blades nos cuenta de un indio, al que lo mato el Mayoral, en la explotación de un trabajo esclavo, pero el verdadero culpable, que es el terrateniente oligarca, no figura en el relato, está oculto detrás de su capataz, ante los jóvenes oyentes de la canción.

No quiero seguir cansando a los lectores con esta descripción, créanme que leí muchas letras de Blades, y es que Rubén no toma compromiso serio contra el sistema, él tiene la lógica del propio sistema.

Si asumiera compromisos no podría grabar y vender, apoyado por los medios y las multinacionales. En el Show Bussines no se aceptan revolucionarios.

Pero hay una canción de Rubén, en donde se atreve a gritarle al Imperialismo Norteamericano.

La canción es Tiburón, allí con una aceptable vena poética, Blades descarga su rencor.
No es para menos, era 1981 y los yanquis de Reagan, habían asesinado a un patriota, como Omar Torrijos.

Se levantó una oleada de indignación en América Latina y Blades panameño, hizo lo que “había que hacer”, para su público. Protestar ante el Imperio, aunque no lo nombra directamente, se entiende con claridad a quien se refiere

Pero el tiempo pasó y ahora al hombre de negocios y millonario Rubén Blades, ya no le preocupa el Tiburón, ahora canta el nuevo arreglo de esa canción… Palo a la Revolución, Palo a la revolución…….

Afectuosamente
Hersh Zakeim