domingo, marzo 09, 2014

EE.UU. ha instalado un gobierno neonazi en Ucrania

Bienvenidos a la dirección contraria!!!

Por Michel Chossudovsky/Global Research/

Según el New York Times, “EE.UU. y la Unión Europea han apoyado la revolución en este país como otro florecimiento de la democracia, un golpe al autoritarismo y la cleptocracia en el antiguo espacio soviético”. NYTimes.com, 1 de marzo de 2014. 

“¿Florecimiento de la democracia, revolución”? Las sombrías realidades son diferentes. Lo que está en juego es un golpe de Estado patrocinado por EE.UU.-UE-OTAN en flagrante violación del derecho internacional. 

La verdad prohibida es que Occidente ha organizado –mediante una operación encubierta cuidadosamente preparada– la formación de un régimen títere integrado por neonazis. 

Como confirmó la secretaria adjunta de Estado Victoria Nuland, organizaciones clave en Ucrania, incluyendo el partido neonazi Svoboda fueron generosamente apoyadas por Washington: “Hemos invertido más de 5.000 millones de dólares para ayudar a Ucrania a lograr estos y otros objetivos… Seguiremos promoviendo Ucrania hacia el futuro que merece.” 

Los medios occidentales han evitado de paso analizar la composición y apuntalamientos ideológicos de la coalición de gobierno. La palabra “neonazi” es tabú. Ha sido excluida del diccionario de los comentarios de los medios dominantes. No aparecerá en las páginas del New York Times, el Washington Post o The Independent. Los periodistas han sido instruidos para que no utilicen el término “neonazi” para designar a los partidos Svoboda y Sector Derecho. 

Composición del gobierno de coalición 

No estamos frente a un gobierno de transición en el cual elementos neonazis integran el margen de la coalición, dirigida formalmente por el partido Patria. 

El gabinete no solo está integrado por Svoboda y Sector Derecho (para no mencionar a ex miembros del difunto UNA-UNSO), las dos principales entidades neonazis se han hecho cargo de posiciones clave que les otorgan un control de facto sobre las Fuerzas Armadas, la Policía y la Seguridad Nacional. 

Mientras el Partido Patria de Yatsenuyk controla la mayoría de los cargos, y el líder neonazi de Svoboda, Oleh Tyahnybok, no obtuvo un puesto importante en el gabinete (aparentemente a solicitud de la secretaria adjunta de Estado Victoria Nuland), miembros de Svoboda y de Sector Derecho ocupan posiciones clave en las áreas de Defensa, Mantenimiento del Orden, Educación, Justicia, y Asuntos Económicos. 

Andriy Parubiy, cofundador del neonazi Partido Social-Nacional de Ucrania (subsiguientemente rebautizado Svoboda) fue nombrado Secretario del Comité de Seguridad Nacional y Defensa Nacional, RNBOU, (Рада національної безпеки і оборони України), una posición clave que supervisa el Ministerio de Defensa, las fuerzas armadas, el Mantenimiento del Orden, la Seguridad Nacional e Inteligencia. El RNBOU es el órgano central de toma de decisiones. Aunque es formalmente encabezado por el presidente, es dirigido por el Secretariado con un personal de 180 personas incluyendo expertos en defensa, inteligencia y seguridad nacional. 

Parubiy fue uno de los principales dirigentes detrás de la Revolución Naranja en 2004. Su organización fue financiada por Occidente. En medios occidentales se refieren a su persona como el “kommandant” del movimiento EuroMaidan. Andriy Parubiy, junto con el líder del partido Oleh Tyahnybok es un seguidor del nazi ucraniano Stepan Bandera, quien colaboró en el asesinato masivo de judíos y polacos durante la Segunda Guerra Mundial. 

Por su parte, Dmytro Yarosh, dirigente de la delegación del Sector Derecho en el parlamento, ha sido nombrado secretario adjunto de Parubiy en el RNBOU. 

Yarosh fue el líder de los camisas pardas paramilitares neonazis durante el movimiento de “protesta” EuroMaidan. Ha solicitado la disolución del Partido de las Regiones y del Partido Comunista. 

El partido neonazi también controla el proceso judicial con el nombramiento de Oleh Makhnitsky del partido Svoboda a la posición de fiscal general de Ucrania. ¿Qué clase de justicia prevalecerá con un notorio neonazi a cargo de la Oficina del fiscal de Ucrania? 

También se han asignado puestos en el gabinete a ex miembros de la organización neonazi marginal Asamblea Nacional Ucraniana – Autodefensa Nacional Ucraniana (UNA-UNSO): 

“Tetyana Chernovol, presentada en la prensa occidental como una periodista investigativa militante sin referencia a su participación pasada en la antisemita UNA-UNSO, fue nombrada presidente del comité anticorrupción del gobierno. 

Dmytro Bulatov, conocido por su supuesto secuestro policial, pero también con conexiones con UNA-UNSO, fue nombrado ministro de juventud y deportes. 

Yegor Sobolev, dirigente de un grupo cívico en la Plaza de la Independencia y políticamente cercano a Yatsenyuk, fue nombrado jefe del Comité de Purificación, encargado de purgar a seguidores del presidente Yanukovych del gobierno y de la vida pública. (Vea: Ukraine Transition Government: Neo-Nazis in Control of Armed Forces, National Security, Economy, Justice and Education, Global Research, 2 de marzo de 2014).

El Comité de Purificación debe organizar una cacería de brujas neonazi contra todos los oponentes al nuevo régimen neonazi. Los objetivos de esa campaña son gente en posiciones de autoridad dentro del servicio civil, de los gobiernos regionales y municipales, educación, investigación, etc. El término purificación se refiere a la “descalificación masiva” de personas asociadas con el antiguo gobierno. También tiene matices raciales. Es muy probable que se dirija contra comunistas, rusos y miembros de la comunidad judía. 

Es importante reflexionar sobre el hecho que Occidente, comprometido formalmente con los valores democráticos, no solo estuvo a la cabeza del derrocamiento de un presidente elegido, ha instalado un régimen integrado por neonazis. 

Se trata de un gobierno títere que posibilita que EE.UU., la OTAN, y la UE interfieran en los asuntos internos de Ucrania y desmantelen sus relaciones bilaterales con la Federación Rusa. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que los neonazis no son los que deciden en última instancia: Bajo un “régimen de gobierno indirecto” reciben sus órdenes respecto a temas militares y de política exterior cruciales –incluyendo el despliegue de tropas dirigidas contra la Federación Rusa– del Departamento de Estado, el Pentágono y la OTAN. 

El mundo se encuentra en una encrucijada peligrosa: Las estructuras y composición de este gobierno títere instalado por Occidente no favorece el diálogo con el gobierno y los militares rusos. 

El RNBOU 

Un escenario de escalada militar conducente a un enfrentamiento de Rusia y la OTAN es una clara posibilidad. El Comité de Seguridad Nacional y de Defensa Nacional de Ucrania (RNBOU), que es controlado por neonazis, juega un papel central en los asuntos militares. En la confrontación con Moscú, las decisiones tomadas por el RNBOU dirigido por el neonazi Parubiy y su adjunto camisa parda Dmytro Yarosh –en consulta con Washington y Bruselas– puede tener potencialmente devastadoras consecuencias. 

“El florecimiento de la democracia” en Ucrania –para usar las palabras del New York Times– es apoyado por republicanos y demócratas. Es un proyecto bipartidista. Para que no lo olvidemos, el senador John McCain es un firme partidario y amigo del líder neonazi de Svoboda, Oleh Tyahnybok. 

Sin embargo, sobra decir que el “apoyo” a la formación de un gobierno neonazi no implica de ninguna manera el desarrollo de “tendencias fascistas” dentro de la Casa Blanca, el Departamento de Estado y el Congreso de EE.UU. 

Michel Chossudovsky es escritor, profesor emérito de Economía de la Universidad de Ottawa, fundador y director del Centro de Investigación sobre la Globalización (CRG), Montreal, y editor de la web globalresearch.ca. Es autor de The Globalization of Poverty and The New World Order (2003) y de America’s “War on Terrorism”( 2005). Su último libro es Towards a World War III Scenario: The Dangers of Nuclear War (2011). También es colaborador de la Encyclopaedia Britannica. Sus escritos se han publicado en más de 20 idiomas. 



Traducido para Rebelión por Germán Leyens