martes, abril 22, 2014

En Medio De Este Silencio Cómplice, Los Ratones Hacen Fiesta.


Entre tantos afanes de nuestra agitada monotonía, solemos pasar por alto muchos problemas que acontecen en nuestra cotidianidad. Parece que aquí todo marchara sobre ruedas, pues las diferentes expresiones de lucha y de inconformidad que existían dentro de la universidad ya no se escuchan. Será porque parte del ejercicio de pasificación que se ha venido adelantando al interior de la universidad ha sido captar y acallar a los diferentes miembros de la comunidad universitaria. En el desarrollo de su tan cuestionado “territorio de paz”; discurso bajo el cual se han ido implementado una serie de políticas represivas y coercitivas hacia el estudiantado. Como las últimas medidas adoptadas por el consejo superior y las demás directivas de la universidad en lo concerniente con la permanencia, habitabilidad y de convivencia en el campus.

Tales medidas parten desde la señalización absurda del espacio vial, pensado solo para la movilidad de unos cuantos carros y motos, así como la implementación de celadores de civil y el cierre de terrazas y salones, además de la tala injustificada de árboles que aún continúan tirados. Junto a las nuevas medidas que contemplan el porte obligatorio del carnet, el cual deberá ser presentado para ingresar a la universidad, asimismo se prohibió el ingreso de mascotas, que tan poco podrán ingresar y se les autorizo a los celadores a requisar nuestros maletines al ingreso y salida del campus. Eso sin mencionar las medidas arbitrarias que han venido aconteciendo en el coliseo al terno, al cual se le suspendió el suministro de electricidad en horas de la noche, como solución para continuar evadiendo la discusión referente al consumo de sustancias psicoactivas al interior de la universidad.

¿Qué es lo que está pasando?, ¿Por qué no se le ha consultado a los miembros de la comunidad universitaria? ¿Qué viene siendo un territorio de paz? ¿Qué opina usted de todo esto? Porque todas estas medidas se están imponiendo y ninguna de ellas ha sido consultadas a la comunidad universitaria y eso que estamos en medio del “territorio de paz” que ha servido de pasarela académica, de personalidades como Carlos Medina Gallego, quien llamo a la universidad la olla más segura del país y en pocas palabras sugirió la militarización del campus. Igualmente debemos preguntarnos por los representantes al consejo superior y académico, a los cuales nunca se les ve, ni se les conoce ningún pronunciamiento referente a la universidad. A propósito a estos se les está acabando el tiempo.

Es pertinente que nos preguntemos y cuestionemos lo que acontece a nuestro alrededor, nada de lo que vemos ocurre por obra y gracia del espiritusanto, y mucho menos está pensando con buenas intenciones. Es hora de que hagamos un alto en la rutina para observar detenidamente en donde es que estamos parados, pues poco a poco estamos permitiendo la militarización del campus y de nuestras vidas. Debemos exigirle a las directivas de la universidad un dialogo serio, sincero y de cara a dar reales soluciones a las diferentes problemáticas, abrir un escenario de discusión en donde todos los miembros de la comunidad universitaria se den cita para discutir y tomar decisiones sobre las diferentes conflictos que tienen lugar en la universidad.

Porque al paso que vamos, lo próximo con lo que nos vamos a encontrar será con las cámaras y el torniquete a la entrada, donde nos reciba un policía que requisa nuestro bolso a la entrada y a la salida. Como lo que ocurre hoy en la universidad industrial de Santander o en la universidad de Antioquia donde han encontrado cámaras hasta en los baños. O como ocurre hoy en la universidad nacional, donde grupos paramilitares amenazan e intimidan a los estudiantes que se fuman un porro o que piensan diferente. Todo esto por falta de pertenecía con nosotros mismos, permitiendo que todo esto pase ante nuestras narices y no decimos, ni hacemos nada. Cayendo en el juego cómplice de legitimar el atropello de las directivas.

Es hora de tomar las riendas de nuestras vidas y de la universidad, la idea es encontrarnos a las afuera del antiguo salón de los estudiantes. El cual fue expropiado de manera abusiva, al cual no se le ha prestado ninguna atención y hoy está lleno de estantes y escritorios viejos. Veámonos allí el viernes 25 de abril a las 9 de la mañana, para hablar y decidir cómo se van a abordar de las diferentes problemáticas que hoy tiene lugar en la universidad del Tolima. Pues no podemos continuar dándole la espalda a la realidad, como si aquí no pasara nada.

Estudiantes Indignados
Universidad Del Tolima