martes, mayo 27, 2014

|DENUNCIA| JULIO ARÉVALO O LA MINERÍA EN COLOMBIA


|Por John Muñoz|

Doce años de batalla judicial sin lograr justicia por la pérdida de su pierna.

En el año 2003 Julio Alfonso Arévalo Sánchez perdió una de sus piernas al ser víctima de una explosión dinamitera en la mina donde trabajaba en Muzo, (Boyacá). Julio trabajaba para la Empresa llamada Internacional de Minerías S.A. (INTERMINERAS), pero no tenía contrato de trabajo y aunque parezca increíble ni siquiera le pagaban sueldo, pues dicha empresa les paga a sus empleados supuestos porcentajes sobre la explotación de la mina. Se podría pensar que Julio era rico por ser prácticamente socio de la empresa esmeraldera y que ganaba exorbitantes sumas. Pero no era así, pues los porcentajes pagados al minero sobre la explotación de la mina a veces equivalían a cero y en otras ocasiones sus pagos eran tan exiguos que no llegaban ni a los cien mil pesos (unos cincuenta dólares semanales). Ello pese a que su trabajo era instalar y denotar las cargas de dinamita y que debía pasar una semana entera adentro de la mina y descansaba la semana siguiente. Julio, por increíble que parezca NUNCA recibió curso alguno para el manejo de explosivos y aprendió como pudo dicha tarea. Jamás tuvo cobertura de salud, más que la buenamente da el estado en Colombia, es decir prácticamente nada. La mina carecía de cualquier medida de seguridad industrial y a Julio no se le brindaba protección alguna. No tenía seguro de riesgos profesionales. El representante legal de la empresa aseguro bajo la gravedad del juramento ante un Juzgado Laboral de Bogotá que la empresa por mera liberalidad le daba papel higiénico y jabón y que le pago el traslado a un hospital público en donde lo atendieron en el momento del accidente y en gesto de generosidad le compro una prótesis, que es casi una pata de palo como las que usaban los piratas ingleses hace siglos y por supuesto no le sirve a Julio para movilizarse adecuadamente. Ante un panorama así, se pensaría que Julio ganaría fácilmente una demanda laboral contra dicha empresa. Pues no. Julio lleva doce años esperando en vano que la Justicia Colombiana condene a la empresa a indemnizarlo y le otorgue a cargo de la empresa la correspondiente pensión por invalidez que nunca llegara porque a pesar de perder una pierna la Junta de Calificación de Invalidez de Cundinamarca dijo que Julio NO ES INVALIDO. Un juez laboral de Bogotá negó la demanda de Julio y el Tribunal Superior de Bogotá confirmo la sentencia en la cual además se condena a Julio a pagar las costas del proceso. El proceso se encuentra en Casación ante la Corte Suprema de Colombia en donde las posibilidades de que la sentencia sea casada, es decir fallada favorablemente para Julio, son del uno por ciento. Este es el panorama laboral actual de cientos de mineros en Colombia que aún padecen las mismas condiciones laborales, mientras, Julio después de pasar años vendiendo dulces en las calles, logro rehacer su vida y ahora tiene un trabajo digno.

Fuente: http://asiescol.blogspot.com