lunes, junio 02, 2014

|RESUMEN EJECUTIVO| LA COLOSA: UNA MUERTE ANUNCIADA



Informe Alternativo acerca del proyecto de Minería de Oro de AngloGold Ashanti en Cajamarca, Tolima, Colombia


Este 5 de junio, las comunidades afectadas por el proyecto minero La Colosa, marcharán en Ibagué desde las 2 pm. Organizaciones sociales realizaron un informe de impactos del proyecto y de la operación de la empresa AngloGold Ashanti, AGA que lo opera.

La empresa AngloGold Ashanti (AGA), cuyas acciones se transan en la bolsa de Londres, y su proyecto La Colosa en el departamento colombiano de Tolima, son tema de un importante debate en Colombia por las implicaciones sociales, ambientales y económicas que conlleva la minería de oro a cielo abierto. Frente a las bondades de la minería postuladas por el gobierno y frente a la publicidad de AGA para seducir a la opinión pública, se han generado, por parte de académicos, periodistas, comunidades y organizaciones ambientales, serios cuestionamientos tanto a la política minera del gobierno como a las actuaciones de AGA. Este estudio busca dar una mirada de conjunto y más detenida sobre el comportamiento empresarial de AGA, con base en documentos y trabajo de campo.

El capítulo 1 aborda el tema de AGA en el contexto mundial, destacando las dificultades que la empresa tiene en Sudáfrica, como huelgas de trabajadores y demandas potencialmente multimillonarias. Se señala los atractivos que Colombia presenta para AGA, ya que este país tiene abundancia de minerales a los cuales no se había dado prioridad de explotación, situación que ahora cambia, cuando el gobierno brinda políticas muy atractivas a las empresas mineras multinacionales.

El capítulo 2 refiere los siguientes casos: Conflictos con mineros artesanales generados por presencia y operaciones de AGA, tal como ocurre en el Cauca, zona intervenida ahora por grupos neoparamilitares; la evasión del canon superficiario, investigado por la Contraloría General de la República; el fenómeno conocido como puertas giratorias, que pone información privilegiada del Estado Colombiano en beneficio de la empresa.

El capítulo 3 detecta una estructura empresarial y operativa que permite pensar en el establecimiento de un Cartel de la Minería de Oro a Gran Escala en Colombia, que gestionaría ventajas privadas frente a la institucionalidad colombiana. Se hace evidente el débil e insuficiente control para la operación minera, situación que abre el camino de la evasión fiscal mediante filiales en los paraísos fiscales, y de la externalización de colosales pasivos ambientales.

El capítulo 4 señala, que de acuerdo con la nueva delimitación de páramos del Instituto von Humboldt, 50 hectáreas del proyecto La Colosa se encuentran sobre zona de páramos, al igual que casi todos los títulos mineros que la empresa tiene en Cajamarca. Documenta también un sistemático ocultamiento de títulos en zonas prohibidas, durante años, por parte de AGA, lo que pone de manifiesto un grave atentado contra la transparencia, en contraste con su discurso corporativo. Esta actividad minera en ecosistemas estratégicos, tales como los páramos, implica un grave riesgo para la población local y regional, agravado por los escenarios que plantea el Cambio Climático.

El capítulo 5 muestra que las magnitudes del proyecto minero son muy superiores a las imaginadas. Se identifican riesgos y potenciales impactos de enorme gravedad que no han estado suficientemente presentes en el debate. Uno de ellos, los 100 millones de toneladas de escombros que se depositarían en valles cercanos a la mina con alta probabilidad de generar 7 drenajes ácidos mineros. Otro, la perpetuidad de los residuos altamente tóxicos, contenidos en lo que sería el dique de colas más grande del mundo (con 1.420 toneladas de colas), cuyos riesgos alarmantes se agravan con la variabilidad climática. Otro elemento que se detecta es el uso intensivo de energía eléctrica y agua en el proyecto. Se plantea el escenario del Distrito Minero Colosa Regional, que implicaría impactos de escala departamental, y la acumulación y multiplicación de los impactos ambientales y sociales mencionados.

El capítulo 6, de acuerdo con la información recolectada, da pie para afirmar que dentro del proyecto minero La Colosa existen serias violaciones al marco normativo ambiental y del sector. Se encontraron elementos indicadores de un posible manejo inadecuado de sustancias peligrosas, captaciones de agua no autorizadas, tala de bosques, entre otras irregularidades.

De acuerdo con la información de los trabajadores entrevistados, presentada en el capítulo 7, también se encuentran casos de violaciones a los derechos laborales, problemática que no pudo ser dimensionada, ante una preocupante situación de coerción social y tercerización laboral.

El capítulo 8 analiza el panorama anterior como elemento de una estrategia corporativa que busca distorsionar o evadir las dimensiones y los impactos del proyecto minero. La estrategia pasa por un discurso evasivo, por el control de un sector representativo de los medios de comunicación con base en asignación de pautas publicitarias, y por el uso de dinero para figurar como benefactor en eventos o proyectos que tienen relevancia mediática en la región.

El capítulo 9 muestra que AGA ha establecido vínculos económicos y políticos con un sector muy representativo de la sociedad en Cajamarca. Estos vínculos son especialmente visibles con sectores de la clase política.

El capítulo 10 revela el testimonio de personas entrevistadas que, por expresar de una u otra manera su oposición al proyecto minero de La Colosa, han padecido algún tipo de hostigamiento. Esta situación continúa en la casi completa impunidad por falta de voluntad política del Estado colombiano para proteger a los líderes sociales y a los defensores de derechos humanos.

El capítulo 11da cuenta de un creciente y articulado movimiento a nivel regional y nacional que se opone al proyecto minero. Este movimiento, que en un principio estuvo gestado en organizaciones campesinas locales, cobra ahora un carácter también urbano y regional. Como consecuencia, ya es visible la acción de gobiernos y autoridades locales y regionales que pretenden responder a la manifiesta inquietud ciudadana. La reciente consulta popular en el municipio de Piedras, en la que el 98% de los votantes manifestaron su oposición a la presencia de AGA, demuestra el rechazo que se ha generado en el Tolima hacia la minería.

Leer informe completo en:
http://www.colombiasolidarity.org.uk/attachments/article/610/LA%20COLOSA_Una%20Muerte%20Anunciada.pdf