martes, septiembre 23, 2014

Ante el Llamado contra el calentamiento Global



|JOHN ELVIS VERA S.|

Las minorías mezquinas que en su acelerado camino de obtener máximas ganancias, tras al menos cinco siglos de expoliación de la tierra, han logrado poner en peligro de extinción a la misma especie humana.

Cordones de miseria en los países dominados y saqueados, pobreza en aumento en los llamados del primer mundo y desarrollado. Montañas de desechos que inclusive ya forman grandes islas en los océanos. Millones de toneladas de alimentos desperdiciados día tras día, mientras millones de niños y niñas mueren como consecuencia de la desnutrición y la insalubridad.

Agresiones militares y amenazas de guerras por doquier, bajo oscuros y miserables propósitos. Destrucción de tierras y culturas de pueblos invadidos. Masacres impunes de gente humilde que se repiten en cualquier rincón del planeta, bajo cualquier pretexto y con avasalladoras maquinarias de guerra y muerte.

Arrasamiento de inmensas extensiones, donde por miles de años la naturaleza había sido exuberante y generosa con sus habitantes originarios. Aniquilamiento de la diversidad biológica que dio sustento a culturas milenarias.Transformación forzada de paisajes para ponerlos al servicio de la extracción de sus riquezas.

La contaminación visible, como las grandes chimeneas de fábricas enclavadas estratégicamente para una mayor rentabilidad de los capitales. La saturación del paisaje urbano con avisos que nos invitan a un mayor consumo. El ruido que no te permite escuchar a tu vecino. Segregación social, racial y cultural en guetos esparcidos por las entrañas de las urbes. Tecnología nuclear con sabor a muerte. Mega-minería que avanza de manera aniquiladora. Y para rematar, el desarrollo tecnológico que te acerca con el resto del mundo pero que te puede aislar de tu entorno familiar y afectivo.

Ríos convertidos en basureros, mares enfermos, polos que se derriten y vierten sus bloques de agua a océanos que se calientan,  bosques y selvas desaparecidas, especies que no volverán y otras que seguirán su camino, desiertos verdes, monocultivos y transgénicos, nuevas y amenazantes epidemias, millones de seres sin un futuro digno, mientras otros se encuentran sumidos en un crecimiento desaforado y desperdiciador, rechazo a la diferencia, indolencia, odio, y todo aquello que quieran agregar.

Lo anterior y mucho más, suman las condiciones que la humanidad sumisa ante el modelo vendido por los señores del gran capital y promotores de la guerra, hace que la vida misma en nuestro planeta se pueda volver un día no lejano, imposible para nuestra propia Especie.

Iniciativas como las que hoy nos convoca, esparcidas por los rincones de la tierra, con timidez se alzan ante la agresión destructiva del poderoso y cada día se fortalecen en medio de los temores pero jalonados por los deseos de ver realizados los sueños más sublimes de los pueblos y de los seres de buena voluntad que laboran y luchan por la construcción de una sociedad justa, diversa, incluyente, democrática y en armonía con la naturaleza, en últimas una sociedad más humanizada.