viernes, octubre 24, 2014

Debate. El posconflicto es la continuación de los negocios de la guerra por otros medios




|Por Jimy Ríos |

La propaganda de la Defensa del Estado entonces, promociona la idea según la cual los ingenieros militares serán los protagonistas del posconflicto y no solo en Colombia. Entienden que en la paz burguesa se abren nuevos negocios con oportunidad de expansión, lo cual le interesa también al Estado urgido de ingresos financieros para las FFMM y amenazado por el déficit fiscal.

El posconflicto es la continuación de los negocios de la guerra por otros medios

Así lo entienden en el Ejército de la oligarquía lo cual causa desencuentros al interior de esta fuerza. Unos ganan y otros pierden en los reacomodos justificados hoy con el modelo de desarrollo posconflicto. El marketing vende unos oficiales alistándose para las oportunidades de expansión de negocios y venta de servicios. El tal posconflicto, viene a profundizar la competencia por el presupuesto, la administración de las compras de logística, el control de las capacidades, la priorización de los proyectos estratégicos, el Ejército del futuro, el tamaño y el uso del pie de fuerza entre otros aspectos. Esto se presenta en el marco de la amenaza de reducción de los ingresos del Estado, las dificultades de legitimidad en amplios territorios, la agenda del fascismo y los compromisos serviles a la OTAN.

El poder y el presupuesto de una fuerza con 220 mil unidades han seducido soles, estrellas y barras. Son 9.667 oficiales, 33.127 suboficiales, 168.016 soldados y otros miles entre civiles y estudiantes, quienes obtienen salarios, bonificaciones y consumen grandes cantidades en logística. Para 2014 por ejemplo, el presupuesto oficial total fueron 7 billones de pesos; los pagos de personal suman 4.8 billones; el total del dinero para funcionamiento es de 6.5 billones y la inversión solo alcanza 600 mil millones. 7 billones pueden ser un punto del PIB y tiene un peso importante en el concepto “compras del Estado”, de gran interés para la empresa privada (algunas de militares retirados) que ve en el pie de fuerza otra oportunidad de negocios. Sin duda es mucho dinero para gastar, pero también para conseguirlo en medio de crisis capitalista en los próximos años. 7 millones de millones de motivaciones para los intereses mezquinos, la competencia por el dinero y la corrupción, características de un Estado en decadencia y un Ejército descompuesto.

En medio de la situación por la cual atraviesa el Ejército, llama por lo menos la atención, el ascenso de los oficiales del arma ingeniería militar. Es el caso del actual Comandante de las Fuerzas Militares el General Juan Pablo Rodríguez (ascendió con solo 6 meses de ser comandante del Ejército) y del General Javier Flórez quien hasta hace poco era el Jefe de Estado Mayor Conjunto y ahora asume la Jefatura de Transformación del Ejército. Fueron nombrados luego del escándalo por corrupción de febrero de 2014 y sus antecesores fueron enviados al retiro con un manto de dudas y ellos señalando contratistas de las FFMM como los responsables tras cortinas de la decisión que los sacó del mando. Sin duda hay otras causales de las contradicciones internas del Ejército más importantes que las querellas entre las armas militares, aunque en gracia de discusión, exacerbadas por la competencia por los negocios (y los mafiosos), estas producen serías disputas.

Otros cargos importantes en el Comando General y en el sector Defensa ahora son ocupados por ingenieros militares. Los mismos cargos que históricamente han pertenecido a generales del arma infantería, tal vez como producto de lo que resaltó el General Valencia Tovar: “la guerra se desarrolla en no menos de un 90% con fuerzas de Infantería”. Durante la última década se ha fortalecido la Escuela de ingenieros militares, nació la Brigada Especial de Ingenieros y los batallones se han multiplicado al punto de que tienen una vinculación orgánica con buena parte de las Brigadas Territoriales. Un héroe vestido de camuflado con un casco de constructor es ya una imagen común en la propaganda tanto de la Acción Integral como en la comercialización de los servicios de ingeniería. Desde la Jefatura de ingenieros de imparte la formación para el Plan de Transformación del Ejército, en los temas de planeación estratégica, presupuestal y gerencia de proyectos.

En el documento titulado “La Fuerza Pública y los Retos del Futuro” (MDN, 2009) la tecnocracia de la Defensa utiliza en seis ocasiones la palabra ingenieros militares y ni una sola vez las palabras artillería caballería o infantería. Esta última es utilizada para referirse a la infantería de Marina y no la del Ejército. En éste documento del Ministerio de Defensa, dice que para los objetivos de consolidación, “es indispensable la organización de una brigada de ingenieros que centralice y oriente los trabajos de los batallones de construcciones, indispensables en el apoyo a la reconstrucción nacional. Esto plantea discusiones sobre el entrenamiento y la utilización del recurso humano con el que actualmente cuentan las Fuerzas Militares en actividades de tipo más “social”, dado que una vez no existan requerimientos para un pie de fuerza tan grande, este podría adaptarse a otro tipo de misiones, acercándose aún más al desarrollo económico y social del país.”

La propaganda de la Defensa del Estado entonces, promociona la idea según la cual los ingenieros militares serán los protagonistas del posconflicto y no solo en Colombia. Entienden que en la paz burguesa se abren nuevos negocios con oportunidad de expansión, lo cual le interesa también al Estado urgido de ingresos financieros para las FFMM y amenazado por el déficit fiscal. Los ricos acabaron de negar la posibilidad de aumentar los impuestos cuya destinación es directa al presupuesto de la Fuerza Pública. Veamos algunas oportunidades de negocios que pueden ayudar a resolver las finanzas en el futuro inmediato, en el posconflicto:

En primer lugar, los ingenieros militares pretenden ser un empresa competitiva y consolidarse en el sector de la construcción y convertirse en el monopolio de las vías secundarias y terciarias en zona rurales requeridas ahora por el proyecto de agroindustria capitalista, una vez la tierra prometida sea liberada y se de paso al postconflicto. La experiencia y el crecimiento del arma de ingeniería y de logística en las tareas de la guerra contra el Pueblo, les permite contar actualmente con importantes capacidades competitivas en el sector construcción, siendo algunas de estas la mano de obra barata, maquinaria pesada, herramientas, uso de explosivos y conocimiento sobre la cadena productiva con el valor agregado de la seguridad y donde se mueven grandes cantidades de dinero.

Éste negocio los tiene ya protagonistas en el extractivismo. Los ingenieros militares están convertidos en explosivistas de las multinacionales petroleras y mineras. El negocio se complementa con productos de la industria militar colombiana que tiene entre sus clientes fundamentales, el extractivismo imperialista, llegando al punto de instalar sedes de INDUMIL en minas y pozos. Esta empresa del Grupo Social y Empresarial de Defensa aparece entre las primeras en utilidades. El sector Defensa participa con diferentes fuerzas y armas militares y en distintas fases del proceso de explotación de los recursos naturales. En particular los ingenieros militares construyen obras civiles y militares en zonas rojas con dificultades de seguridad. Las vías de acceso a los puntos de explotación son utilizadas además como vías de penetración y ocupación de territorios donde el Estado colombiano no existe y se quiere consolidar.

En segundo lugar, el deterioro ambiental y los desastres convertidos en amenaza de la Defensa del Estado hacen parte de la agenda de transformación del Ejército. Los costos del cambio climático producto del salvajismo capitalista son asumidos en gran parte por el Estado (o por todos los contribuyentes) y se convierten en oportunidad de negocios para los ingenieros militares. El incremento de desastres, a saber: incendios forestales, desbordamientos de ríos e inundaciones, deslizamientos de tierra entre otros, exige un cuerpo especializado de tal manera que atienda las emergencias y no se afecte la economía. Atención siempre acompañada de la explotación mediática en la propaganda de Estado. Y ese cuerpo especializado necesita logística especializada y hombres especializados que, en una organización tan descompuesta, significa dinero y especializaciones para sacar provecho individual de la situación.

En tercer lugar, de lo anterior no se puede concluir que la ingeniería de guerra pasará a un plano inferior. Continuarán con la misión de “Realizar tareas de movilidad y contramovilidad, supervivencia y trabajos generales de ingenieros para apoyar la maniobra militar y el desarrollo nacional.” El desminado es uno de los servicios más promocionados adentro y en el exterior y construyen seis cárceles en el país. Las vías para la movilidad de sus tropas, los puentes militares, la construcción y adecuación de instalaciones son actividades que se incrementan con los objetivos de expansión territorial del capital, del Estado y de las FFMM. La Defensa mantiene actualizadas sus hipótesis de guerra y en ellas han calificado de ideologías expansionistas a las emitidas desde Venezuela y Nicaragua por solo mencionar dos casos de permanente alusión. Además, la manera en que entienden el postconflicto no significa necesariamente la ausencia de guerra contra el Pueblo, pues está considerada en los escenarios diseñados por la Defensa, en especial previendo la resistencia a su ocupación militar y capitalista del postconflicto.

Además de las balas, seguirán necesitando de las construcciones civiles propias de las campañas de Acción Integral, consolidación y operaciones psicológicas cuyo objetivo inviable es la legitimación con obras sociales que ellos mismos colocan entre comillas. En éste sentido, “el Ejército prepara un grupo especial de ingenieros militares que se dedicaría a tareas específicas en un posconflicto. El grupo de uniformados recibe el nombre de zapadores y se trata de una fuerza militar preparada para realizar labores sociales (…) son soldados especialistas en tareas militares y con un alto compromiso de responsabilidad (…) Se espera que el Ejército prepare dos grupos más de oficiales especializados en 2014 y ofrecer la posibilidad de dictar clases a nivel internacional en esta especialidad militar.” (Ejército prepara la unidad militar del posconflicto, mayo 9 de 2014)

En cuarto lugar, todos estos servicios tienen oportunidades de negocios en las denominadas misiones de paz en otros países. Los ingenieros militares ya son un producto de exportación. De hecho han realizado viajes al exterior para compartir su experiencia. Estos intercambios son realizados por el Ejército como parte del engranaje de la maquinaria militar de los Estados Unidos. La OTAN llama misiones de paz a las intervenciones en los asuntos internos de los países, al saqueo de sus recursos naturales y a los negocios con la reconstrucción de la infraestructura física demolida con bombardeos en la invasión y ocupación de territorios. No habían sepultado la última víctima de las más de dos mil causadas por la agresión de Israel contra Palestina, cuando ya estaba calculado en más de dos mil millones de dólares la reconstrucción de la franja de Gaza, para la cual EEUU prometió cínica e hipócritamente 212 millones de dólares.

A manera de resumen de los temas objeto del arma de ingeniería militar pero que también competen a todo el Ejército, utilicemos la convocatoria al Seminario Internacional de los Ingenieros Militares en el desarrollo del país (septiembre de 2014). El objetivo del seminario “es el de intercambiar experiencias de las ejecutorias representativas de los Ingenieros Militares de los Ejércitos del mundo con visión al futuro y en pro del desarrollo Nacional. Este seminario contará con la participación de conferencistas internacionales y nacionales que debatirán sobre la Prevención y Atención de Desastres, Infraestructura Estratégica, Protección Militar de la Fuerza, Ingeniería Militar en el Desarrollo Comunitario, Desarrollo de la infraestructura vial por el Arma de Ingenieros, Guerra asimétrica, Infraestructura en Colombia entre otros importantes temas.”

Vemos entonces que no todo es negocio, a menos que la participación de los ingenieros militares sea calificada el negocio de la legitimidad. Al final, el Estado y el Ejército pretenden ganar el corazón del pueblo con soldados vestidos de camuflado, la cara pintada y una pelota de pin pon en la nariz. El impacto de estas acciones no se logra porque las necesidades del Pueblo superan cualquier intervención asistencialista de la Acción Integral. La ingeniería militar ejecuta las obras con el cálculo racional de sacar provecho bien sea en la aceptación de la autoridad estatal o bien en tareas de inteligencia, pero nada tiene que ver con el objetivo de generar felicidad y bienestar al Pueblo. A todas estas, mientras la inteligencia militar nos muestra el nivel de descomposición al cual puede llegar esta fuerza, los ingenieros militares sobreactúan en la propaganda de las obras sociales para combatir su ilegitimidad.