viernes, octubre 03, 2014

Reventa de billetes de alta denominación. Las formas recientes de “bachaqueo” en la frontera colombo-venezolana




|Por Jessica Dos Santos|

En los estados fronterizos con Colombia una “nueva” forma de “bachaqueo” está tomando cada vez más auge: los habitantes de Táchira y Zulia trasladan grandes cantidades de billetes venezolanos de alta denominación (50 y 100 bolívares) para ser cambiados por la misma cantidad en billetes pero de menor denominación más una comisión de 40 bolívares por cada billete. ¿Cuál es la finalidad de este negocio ilegal? ¿Cómo impacta nuestra economía? ¿Qué ganancia obtienen del otro lado de la frontera?

¿Cómo operan?

El mecanismo consiste en trasladar estos billetes de 100 a Cúcuta o Maicao, donde se encuentran una serie de cambistas ilegales que permanecen junto a sus laptops para recibir el dinero y a cambio devolverles 140 Bs por cada 100 en billetes de baja denominación o trasferencias bancarias. Los cambistas regresan el dinero a Venezuela a través de colombianos que tienen algún tipo de conexión en el país o bachaqueros para adquirir grandes cantidades de alimentos e insumos regulados y luego contrabandearlos hacia Colombia.

"Los bachaqueros -que son los mismos compradores de dólares- usan esa plata para comprar productos en Venezuela que son muchos más baratos que en Colombia, luego regresan con esos productos y los venden al 1000% o 2000% de diferencia con lo cual recuperan los 40 bolos de más que pagaron por los billetes de cien, y les sobra", explica el economista y profesor Luis Salas.

Asimismo Luis Alberto Matos, también economista, agrega: "Si hicieras una encuesta entre tus allegados de confianza, seguramente encontrarás que este año cuando vamos a un banco a sacar efectivo a cambio de un cheque (algo distinto por los cajeros porque las cifras pueden ser inferiores), el resultado te diría que se ha incrementado la entrega de billetes de 20 y 10 bolívares. Hemos visto personas que retiran 2 o 3 mil bolívares, en efectivo, y le dan sendos paquetes de billetes de 20 y 10. Hasta de 5 me dieron una vez. Todo esto tiene sus orígenes en este nuevo tipo de bachaqueo, un bachaqueo que surge para seguir contrabandeando alimentos. Esa gente viene y compran directo, de contado, los productos baratos aquí, y, probablemente con complicidad de quienes venden, pues ni siquiera hay factura por la venta".

¿Por qué billetes de alta denominación?

Es evidente que estos billetes son utilizados para bachaqueo porque lavarlos y transformarlos en dólares es prácticamente imposible. Los billetes venezolanos están impresos con la más alta tecnología y calidad. La Casa de la Moneda venezolana, ubicada en Maracay, posee maquinaria con tecnología de punta, entre ellas una rotativa Super Simultan II. Mientras que la reciente versión del dólar oficial posee una banda de seguridad avanzada en 3-D, la imagen de una campana en un tintero y una marca de agua que dificultan su falsificación.

“No es para convertirlos en billetes de otra denominación, como dólares o euros", dice Matos, "hoy en día es muy difícil obtener un billete en dólares que logre pasar las pruebas actuales del que está manufacturado en el norte. Piden billetes de alta denominación porque cuando hablamos de grandes cifras, millardos de bolívares en efectivo, es importantísimo el menor espacio para el contrabando. Siempre son miles de billetes".

En un reportaje publicado por Panorama el 30 de abril y firmado por Daniela Romero Nava, el jefe del Comando Regional nro. 3 de la Guardia Nacional, general Manuel Graterol, reportó: "En febrero hubo en Carrasquero (Zulia) una detención de un vehículo que llevaba 1.350 millones de bolívares (más de un millardo antes de la reconversión monetaria) escondidos en el motor y otras partes de la unidad. Tal cual como transportan la droga, así se llevaban los billetes".

"Estamos hablando de más de 13 millones de billetes. Ese es un espacio enorme que supera los 5 mil litros. No caben sólo en el motor de un carro. Es más, eso ocupa un vehículo completo porque son 5 metros cúbicos de espacio. Si fueran billetes de 10 bolívares, pues serían 50 metros cúbicos y es más de un camión. Ahí está la explicación”, agrega Luis Alberto Matos.

Algo totalmente lógico si tomamos en cuenta el incremento de los operativos fronterizos por parte de la Guardia Nacional Bolivariana.

¿Cuántos cómplices?

Se certifica la existencia de un grupo de taxistas o conductores que trasladan pasajeros hasta la frontera para realizar la transacción y además cobrarles la carrerita. La experiencia se corre de voz en voz hasta convertirse en viral. ¿Pero existen más cómplices en esta especie de complot que colabora, directa o indirectamente con el desangre programado contra Venezuela?

“Fíjate que en su mayoría les pagan los billetes con una transferencia bancaria que podría reflejar complicidad interna en un banco o al menos un pésimo sistema de información, seguridad y control”, comentó Matos. Mientras que Salas fue más rotundo y con un nuevo agregado: “Para mí obviamente la banca está involucrada en el contrabando y la guerra económica que vivimos en el país, pero en realidad para hacer, por ejemplo, las transferencias, ellos cuentan con esos "puntos pasatarjetas inalámbricos" que se reflejan como si estuvieran dentro del territorio nacional. 

¿Qué hacer?

En la frontera tachirense con Cúcuta el mecanismo ya ha sido detectado, por lo cual guardias nacionales adscritos al Destacamento de Fronteras N° 13 del Comando Regional N° 1 de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) ya detuvieron a dos venezolanos que contrabandeaban 535 mil bolívares en billetes de alta denominación, en la localidad de Colón, al norte del estado Táchira.

Mientras tanto la Superintendencia de Bancos anunció que debido a las quejas de los propios habitantes de la zona se iniciará su investigación por las entidades bancarias del eje fronterizo San Antonio-Ureña para determinar las redes que están manejando esta nueva forma de bachaquear.

Sin embargo

“Los billetes ya están escaseando, no sé en qué magnitud, pero pasa, y pronto será peor”, certifica el economista Salas.

Mientras, Luis Matos opina: “Es grave. Esos temas son delicados, porque además la economía, hoy en todo el mundo, es algo sumamente delicado. Mi opinión, como la de cualquiera, está influida por lo personal. Esta situación, del bachaqueo o contrabando de extracción de billetes de 100 y hasta de 50, tiene ya varias semanas, quizás tres o cuatro meses a nivel casi de gravedad. De hecho, todo aquel que cobre determinada cantidad de dinero de un banco mensualmente como parte de un sueldo, por ejemplo, lo ha sufrido, incluso en la ciudad de Caracas ¡Y no hay banco que se escape!”.

"Para mí estos son los problemas que genera un sistema de cambio múltiple. Pero ojo, en mi criterio personal la solución no es eliminar el sistema múltiple de cambio sino crear e imponer sistemas de control como los que amerita tal sistema. Es decir, cobro en dólares el petróleo vendido, pero no es lógico ni justo que valga lo mismo ese dólar, para comprar medicinas y alimentos, que para comprar cemento y cabillas, y tampoco es justo que cueste lo mismo para comprar cemento y cabillas, que para comprar relojes y bisutería de lujo, por ejemplo”, finaliza.

Relativizar el delito y la guerra económica

Vale acotar que ciertos “medios de información” como La Patilla, 6to Poder, Infobae, La Nación, y el mismo etc., han publicado "crónicas" donde evidencian su gozo con esta nueva táctica que agrede a la economía del país al expresar abiertamente que “el mecanismo es otro tipo de intercambio entre los dos países”, como comenta infelizmente la periodista de Panorama en su reportaje que comentamos más arriba y que nunca develan cuáles son los productos bachaqueados ni profundizan en las causas de este "fenómeno".

Mientras que del lado colombiano algunos personajes como Silvia Parra quien se autodenomina “periodista, presentadora y columnista colombo venezolana” ha utilizado su columna en la revista Semana (muy replicada siempre desde este lado por gente de la altura de Nelson Bocaranda) para “analizar” los “tentáculos del bachaqueo”. La periodista defiende las actividades ilícitas de estos grupos al mostrarse “comprensiva” con unos delincuentes que según ella actúan así “debido a la negligencia, el desgaste, el descuido y las malas prácticas del Gobierno venezolano que los tiene pasando hambre en la frontera” pese a que ella misma reconoce que en su escrito que “en Venezuela los medicamentos, el champú, los tintes para el cabello, el café, la harina, azúcar, aceite, y papel higiénico se puedan comprar a precio de huevo” y hasta arroja que un bachaquero venezolano gana muchísimo más de lo que necesita para vivir: “Obtienen entre tres y cuatro salarios mínimos por día”. Un crimen benevolente.

Como diría José Rafael Pocaterra en su cuento "Mefistófeles": "Algunos periodistas son unos asesinos aunque solo tengan las manos llenas de tinta".