lunes, noviembre 10, 2014

Estudiantes en Acción Colectiva Violenta contra el Vandalismo y la Drogadicción


 
|Redacción La Tribu|

Este viernes 7 de noviembre, estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional paralizaron durante casi tres horas la sede ubicada en la calle 72 con carrera 11 y el transporte público de la zona, en una acción colectiva violenta que surge de las problemáticas que atraviesa la institución actualmente.

El evento inició en la cancha de la universidad, donde los movimientos clandestinos “Resistencia Popular” y “Movimiento Estudiantil Revolucionario – MER”, grupos que integran la Unión Camilista Revolucionaria. Allí anunciaron que la jornada  pretendía dañar los negocios de los jíbaros que han convertido a la Pedagógica en la principal olla de chapinero.

Los estudiantes manifestaron su inconformidad con el trabajo de los miembros de la seguridad privada de la sede, quienes permiten el ingreso de los expendedores de droga sin problema alguno, mientras que a los estudiantes que por accidente dejan sus carnés en la casa, les impiden la entrada a su lugar de estudio. Denunciaron también la falta de seguimiento al foro organizado una semana atrás, titulada Diálogos por la Paz y la Convivencia: Jornada Pedagógica, en la que estudiantes y administrativos expresaron sus puntos de opinión sobre la presencia de encapuchados en la universidad.

En medio de esta jornada, una estudiante se levantó para manifestar su inconformidad con la realización de un tropel, arguyendo que tenía un evento académico preparado para ese día. Sin embargo, los mismos estudiantes que rodeaban la plaza escuchando a los estudiantes encapuchados expresaron la prioridad que representaba la acción propuesta por los capuchos, aunándose a la misma con su apoyo.

De esta forma salen los estudiantes a las vías principales que rodean la institución. El MER se dirigió a la calle 72, mientras que RP se tomó la calle 73. En breve empezó la confrontación con la policía. Los estudiantes controlaron el tráfico de las vías durante la primera hora, mientras otros atacaban el Banco Popular, el Banco de Bogotá y el concesionario de Renault, ubicados a escasos metros de la actividad. Al indagar en los motivos de estos actos, para algunos vandálicos, los estudiantes refieren la inconformidad con los altos intereses de los bancos, sus maniobras financieras para dejar al pueblo sin dinero y los demás abusos financieros de estas entidades. En igual sentido, el concesionario representa toda esa estructura neoliberal que pone a las universidades públicas en jaque. 

A pesar de lo que algunos medios informaron, con el Foro organizado por el rector Atehotúa no se acabaron los tropeles en la universidad. “El semestre no termina sin tropel”, decía un encapuchado. Y es que la problemática es cada vez peor: la universidad se ha convertido en una olla, las aulas no están debidamente equipadas, los baños no están en correcto funcionamiento, la administración no resuelve los problemas. De tanto esperar, los estudiantes se cansaron y tomaron las acciones por su propia mano: llegaron a la calle del pecado y acabaron con los “puestos de expendio” y hablaron con los estudiantes para encontrar soluciones a los otros problemas.

Las calles aledañas estaban impregnadas del olor de los gases y de la niebla tóxica que perseguía a los estudiantes. Ellos, como siempre, con petos y molochas resistieron el ataque, se tomaron todo hasta la carrera 9ª, dejaron claro que estaban indignados y que defenderían su universidad del vandalismo y la drogadicción; dos policías fueron heridos. Finalmente, los jóvenes beligerantes volvieron tranquilos a su alma mater y a su vida cotidiana, retirándose voluntariamente como el actor que da fin a un espectáculo. Por su parte, el ESMAD permaneció en la zona un tiempo más. 

Bogotá, 7 de Noviembre 2014