domingo, noviembre 02, 2014

La Educación Definida por los Superiores



|Por Violeta Rodríguez|

La educación es un pilar fundamental para el progreso de cualquier país, en el caso colombiano es además primordial para la construcción de la paz. Pero las condiciones de la educación en el país son insuficientes para garantizar el derecho a la educación, e incluso precarias para hacer de ésta un “buen servicio”, como lo dice la teoría neoliberal.

Para el caso de la educación superior se encuentran maestros y trabajadores del sector precarizados laboralmente, las infraestructuras obsoletas cayéndose a pedazos, hay hacinamiento de alumnos, des-financiación, estudiantes forzados a hipotecar su vida en el ICETEX y los bancos; mientras el Gobierno trabaja por profundizar políticas que agravan la actual situación.

Frente a este desolador panorama, los estudiantes colombianos se han organizado, consolidando una Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), que logró derrotar en el 2011 la reforma a la Ley 30, que le apuntaba a reforzar la privatización de la educación superior.

Pero las acciones gubernamentales en pro de la privatización no cesaron, recientemente se dio a conocer el Acuerdo por lo superior 2.034 del CESU (Consejo Nacional de Educación Superior). El cual recoge el conjunto de objetivos que pretendía cumplir la tumbada reforma a la Ley 30, porque éste “Acuerdo” presenta cambios de forma, mantiene el contenido de fondo de la reforma; el de privatizar, el de hacer de la educación, tan sólo una fábrica de mano de obra calificada al servicio del mercado.

No se puede satanizar la educación para el trabajo, ya que los conocimientos técnicos y tecnológicos cumplen una función importante en una sociedad. Pero también es cierto, que hacer de toda la educación superior una productora de técnicos y obreros, no contribuye a tener desarrollo propio, ni a la democracia económica y la dignidad del país, ni responde a los necesidades de una sociedad que quiere construir la paz, y menos cuando la formación que se le da a los estudiantes, responde a los intereses de empresas multinacionales y no a la necesidades del pueblo.

Éste “Acuerdo”, haciendo honor a su nombre, se hizo por arriba, porque lo hicieron al acomodo de los estratos sociales superiores, por y para los ricos, dejando por fuera la gran mayoría de los afectados por sus medidas. La supuesta participación de la MANE y los estudiantes se dio por medio de foros virtuales y comentarios en redes sociales, según lo dice el propio “Acuerdo”; podemos ver que de sus 280 referencias bibliográficas tan sólo 5 hacen referencia a la MANE, 3 de ellas en publicaciones de prensa.

En términos de composición del CESU, los estudiantes y profesores tienen la posibilidad de incidir en la elección del 11 por ciento de quienes lo componen, mientras el Gobierno y los gremios privados pueden definir sobre cerca del 90 por ciento del mismo. Esta es la participación, la democracia que ofrece el Estado para definir la política pública de educación superior. Por el contrario, las “sugerencias” realizadas el Banco Mundial y la OCDE son tenidas en cuenta al pie de la letra; a pesar que en otros países estas mismas “sugerencias” han llevado al fracaso de la educación.

La ministra de educación y el presidente Santos anuncian mejoras a la educación, lo que no pasa de ser una demagogia más, pues el presupuesto que se destina para tales mejoras es insuficiente. En el Presupuesto General de la Nación para 2015, destinan prácticamente los mismos 2,5 billones de pesos, con los que se contó este año; ya que al aparente aumento hay que restarle los ingresos para pasivo pensional y los obtenidos por la Estampilla Ley 1697/13; dejando de nuevo sin resolver el déficit de 12,5 billones de las 32 universidades públicas.

Así las cosas, cada día las comunidades universitarias caminan hacia la pérdida de la autonomía y la democracia, al depender de las decisiones de entes en los que su opinión no es tenida en cuenta, y al tener que dedicarse a la autofinanciación bajo las reglas del mercado, en las que generar ganancias es el principal objetivo.

En este contexto, la movilización convocada por los estudiantes el pasado 16 de octubre, fue una acción indispensable, pues los espacios de debate sobre la política de educación superior carecen de democracia, y es la movilización social la única forma de democratizar la construcción de un nuevo modelo educativo, permitiendo que sea el pueblo con sus demandas y sueños, los que construyan la política pública, porque no se puede permitir que la educación sea condenada a producir engranajes para las locomotoras del neoliberalismo, privándola de su labor social en la cimentación de una mejor sociedad, más culta y en paz.