viernes, noviembre 07, 2014

México, fue el Estado




|Por Ilka Oliva Corado|
(Corresponsal Resumen Latinoamericano en EEUU)

“Desgraciados los pueblos donde la juventud no haga temblar al mundo y los estudiantes se mantengan sumisos ante el tirano.” -Lucio Cabañas.

“México, fue el Estado.” “No son 43 normalistas desaparecidos, son 24,500 personas desde el 2005.” Si a esto sumamos los más de 70,000 migrantes desaparecidos y la cantidad de fosas descubiertas en los últimos meses, no nos quedaría excusa alguna para despertar. Agregando las muertas de Juárez, las desaparecidas de Puebla, los migrantes masacrados en Tamaulipas y el consorcio del Estado mexicano con el crimen organizado, no nos quedaría excusa para despertar.

Me pregunto, ¿hasta dónde es capaz de soportar la indignación? ¿Cuántos más tienen que desaparecer y morir? ¿Cuántas fosas clandestinas se necesitan para defender la honra del pueblo humillado? Aplica para México y cualquier otro país con gobierno corrupto, especialmente Guatemala con presidente genocida y fiel servidor de los dueños de la fincona.

Hay historia con las Escuelas Normales, la represión desde siempre a todo aquel que se atreva a manifestar su desacuerdo ante la injusticia y la imposición de un Estado putrefacto . La apatía de la sociedad que ve al estudiante del sector público como un paria, drogadicto y delincuente. En Guatemala ganó la imposición del gobierno, porque cuando unos pocos manifestaron la misma sociedad se encargó de señalar a los honestos que defendieron la soberanía de la educación, hoy en día no existe el magisterio y fue sustituido por una lóbrego Bachillerato en Orientación en Educación, dentro de poco las escuelas públicas estarán militarizadas, con ojetes y orejas pasando el norte de cualquier paso en falso para que el gobierno y sus escuadrones de limpieza social y paramilitar limpien la zona y desaparezcan tal como en México a los estudiantes vanguardistas que defienden lo que debemos proteger todos. También tenemos nuestros mártires, a los que deshonramos.

Los gobiernos amparados por la jauría de traidores le temen al poder libertador del docente, es la carrera más noble y combativa, no cualquiera es un educador, es privilegio de pocos. Le temen a la palabra que cuestiona y despierta las mentes, a la letra que denuncia e independiza. Le temen a la acción vuelta rebelión de masas despabiladas. Le temen a la pureza y a la integridad. Se atemorizan con lo que es justo y florece.

Si por ellos fuera desaparecerían también las universidades públicas, aunque ya están bastante maleadas aun hay resistencia en la vena de los pocos que no se dejan comprar ni manipular. Saben que una semilla fértil germinará en cualquier terreno.

Por eso las desapariciones forzadas, las torturas, las fosas, los ríos de sangre y el terror, para acobardar a quienes pretendan estar en desacuerdo, para silenciar a las ovejas negras. Entre más horror más sumisión, más libertad para los avaros.

No hay factor sorpresa ante lo sucedido en México con los estudiantes normalistas desaparecidos, es un patrón muy bien establecido que lleva décadas, aquí lo que varía es el número de víctimas. Tocar a un estudiante es tocar el corazón de un pueblo. Es calcinar el crecimiento intelectual del mismo, es cortarle la garganta a los jilgueros de pecho amarillo. Es intentar arrancar la raíz de un pueblo milenario en resistencia. Y seguirá la impunidad hasta donde se lo permitamos.

¿Qué hace falta para la revolución? ¿Qué hace falta para el cambio consecuente? ¿Más muertos, más fosas clandestinas, más ríos de sangre? ¿Más gobernantes corruptos? ¿Seguir alimentando el sistema de impunidad? ¿Qué hace falta para que el pueblo imponga respeto?

¿Qué hace falta para que se tome las calles y denuncie y se unan hombro con hombro la dignidad y la justicia? De pronto y se nos olvida que los Derechos Humanos tenemos que defenderlos todos, sin exclusión alguna. Es nuestra responsabilidad. Artículo 5. Nadie será sometido a tortura, trato cruel, inhumano o denigrante. Artículo 9. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, arrestado ni apresado.

Artículo 18. Toda persona tiene libertad de pensamiento, religión y conciencia. Artículo 26. Toda persona tiene derecho a la educación. Artículo 3. Toda persona tiene derecho a la vida, la seguridad y la libertad personal.

Aunque claro, todo esto es más complejo que un listado de artículos y normas. El problema de la manipulación, la desmemoria, apatía, ignorancia y solapar tiene sus cepas bien profundas; pero no más que la dignidad, la honra, la justicia y la vida.

Aquí la pregunta es: ¿hasta cuándo? ¿Permitiremos que nos nieguen el derecho a soñar? ¿Qué sigan haciendo con nosotros un festín de narco gobiernos? ¿El trueque de compra venta y deslealtades? ¿Acaso no tenemos sangre en las venas? ¿Acaso seguiremos con la excusa: es que no es tan fácil? Lo que transforma no es avaro ni azadón. Lo que restaura es humilde pero ante todo honesto y bravío.

Porque los estudiantes desaparecidos en México también son nuestros hijos, porque los migrantes desaparecidos también son nuestros hijos, porque las muertas en los feminicidios también son nuestra hijas, porque nosotros también somos pueblo y como tal los únicos con la potestad de avivar una revolución.

Quítele las murallas a las fronteras y aquí el que no salte es chafa y quien no se manifieste un solapador.

“Soy la única esperanza de los desamparados, de los humildes, de los parias. Vivo en la covacha; acompaño a los que van de lugar en lugar ofreciendo sus brazos a la rapiña burguesa. Soy el rayo de luz que penetra al calabozo del presidiario; soy la promesa risueña que hace tolerable la vida del proscrito. Pensamiento: pongo a Dios en el banquillo de los acusados y lo sentencio a muerte. Acción: pongo en pie a los hombres que horadaban con sus rodillas las baldosas de los templos, promuevo el progreso, hago la Historia.¡Cededme el paso!¡Soy la Revolución!” Extracto del poema: La Revolución. Ricardo Flores Magón.

Ilka Oliva Corado. (Normalista, reivindico la lucha de María Chinchilla ).

Noviembre 05 de 2014.