sábado, diciembre 27, 2014

EE.UU. síndica a Víctor Carranza por masacre de Miraflores



El Departamento de Estado de los Estados Unidos sindicó al quien se conoce como el zar de las esmeraldas en Colombia, Víctor Carranza, de haber facilitado y ser parcialmente responsable de la masacre de doce personas perpetrada en octubre de 1997 en Miraflores (Guavire) en alianza con miembros del Ejército Nacional.

La acusación está contenida en un documento recientemente desclasificado que contiene las declaraciones entregadas sobre el trágico episodio por el exjefe paramilitar Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, quien manifestó el que varios oficiales facilitaron la llegada de paramilitares a la terminal aérea de San José del Guaviare “de principio a fin”.

De acuerdo con el desmovilizado exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) para la época en que se perpetró la masacre, Carranza era un reconocido líder paramilitar que se identificaba bajo el alias de ‘Clodomiro Agámez’.

De igual manera el reconocido exparamilitar admitió hombres bajo sus mando fueron los encargados de ejecutar la masacre.

Igualmente, siempre ha causado polémica la relación entre Victor Carranza y el presidente colombiano Juan Manuel Santos.

Masacre de Miraflores

En el municipio de Miraflores el accionar de los grupos paramilitares se manifestó con el asesinato sistemático de campesinos, comerciantes y pobladores, en algunos casos se comprobó la connivencia con las autoridades policivas y militares acantonadas en la localidad.
El 17 de octubre de 1997, en el perímetro urbano, fueron asesinadas doce campesinos por paramilitares procedentes del Urabá antioqueño. Al día siguiente, entre las 8:00 y las 13:00 fueron asesinados Florentino Torres, Silvano Batioja Castro, Pablo Quejia Menza y José John Gordillo Daza, a menos de 100 metros del sito donde tiene su sede la autoridad militar. Incluso algunos victimarios, según se tiene conocimiento, fueron escoltados después de los hechos por miembros del Ejército. Como efecto de la masacre, más de 300 labriegos abandonaron la región desplazándose hacia la ciudad de Villavicencio, con todas las con secuencias familiares, sociales, económicas y políticas que el desarraigo implica.