miércoles, enero 14, 2015

LA CORRECTA INCORRECCIÓN DE “PACHITO SANTOS”



|Por: Héctor Pineda S.|

 “Pachito Santos”, como le llaman en los círculos de la política, más que por cariño como una manera de dimensionar, de un tiempo para acá,  la estatura intelectual de las opiniones que emite, esencialmente en asuntos de política pública, le madrugó a la campaña.

El personaje, al que se le indilga la propuesta de someter a choques eléctricos a los estudiantes (en las épocas de las marchas estudiantiles contra la reforma de la Ley de Educación Superior) como una fórmula idónea para bajar la temperatura  de la rebeldía estudiantil movilizada pacíficamente en defensa de la educación pública superior, sin sonrojarse, habla y se despacha sobre los asuntos de preocupación de los bogotanos, en un centímetro de profundidad.

Pero la mínima profundad no es raro en “Pachito”. Repasando a vuelo de pájaro el devenir del personaje en los trajines de la política, quizá la ingravidez de sus opiniones, digo yo acá, se constituyó en el factor determinante para que su “Timonel”, en una astuta maniobra en la cual le cambiaron la “consulta” por una “convención de militantes”, terminara “traicionado” y bajado del potro de la candidatura de la más reciente campaña presidencial. Se quedó con las ganas de la sacarse el clavo y orear los trapitos al sol a su primo hermano, el Presidente Santos.

Leyendo en estos días de calurosa tranquilidad bogotana, recuerdo, también tuvo mucha resonancia mediática la metida de pata de “Pachito” convocando a sus amigos, varios de ellos ex militantes de la izquierda, para organizar un complot para tumbar al alcalde Gustavo Petro. Se les fueron las luces a “Pachito” y, de labios de Otty Patiño, vino el señalamiento sobre el complot antipetrista. La “estantería conspireta”, cuando menos lo esperaba,  se le esporrondingó  sobre su menuda humanidad. Intentó retractar a Otty Patiño con una demanda penal por calumnia pero, como siempre le sucede a “Pachito”, el asunto terminó aclarándose y se supo, por otras voces, que Pacho Santos sí realizó varias reuniones para proponer tumbar al alcalde. Intentó, con algo de desespero, explicar que había hablado del tema como comentarios sueltos, ligeros, nada serio, como todo pareciera lo es en él, digo yo acá.

Pero ahora, amaneciéndole al año electoral, “Pachito”, en un entrevista “confidencial”,  lanza su aspiración a la alcaldía de Bogotá desde las opiniones, insisto, livianas e ingrávidas, en las que deja escapar las correctas incorrecciones a las que nos tiene acostumbrado. Dice que el tema central de su campaña electoral será el de la inseguridad y, sin querer queriendo, suelta la frase de la necesidad de “limpiar a la ciudad” que, sin duda, lleva a escenarios de fatales recordaciones cuando aparecían indigentes y habitantes de la calle asesinados en cuanto peladero había en la Bogotá. Un tal “Bloque Capital”, en panfletos amenazantes, se reivindicaba la “limpieza social”. Seguramente, como siempre lo hace, dirá “Pachito” que lo estoy sacando de contexto y que él se refería a limpiar casas viejas y lugares enmontados de la urbe. No convence: por el contrario, sabemos que “Pachito”, como su “Timonel”, son coherentes promotores de las profilaxis extremas.  ¿Recuerdan los “falsos positivos”?

 “Pachito Santos”, aunque dice que continuará con las cosas buenas que ha realizado la administración de la Bogotá Humana, sin mencionarlo, expresa que su candidatura será de radical oposición a lo que viene desarrollando Petro pero, la correcta incorrección, es que “Pachito” quiere enfrentarse a la candidatura del Polo que, en los asuntos sustanciales, finalmente termina pareciéndose a lo que él propone. En fin, como el personaje del comercial, seguramente, “Pachito” está en el lugar equivocado.