jueves, enero 08, 2015

Los "Falsos Positivos" de la extradición




“Es una fachada, es un alza en las estadísticas, usted tiene cuerpos” . Este es un fragmento de las declaraciones de un ex agente especial del FBI, en donde admiten que para estas agencias no es importante  acabar con el flagelo de las drogas, sino más bien tener el control del negocio y ganar sus dividendos, sean políticos o económicos, sin importar a qué costo “Allí hay que conseguir números”  remata diciendo un ex agente de la DEA.

Cuerpos, números, estadísticas, fachada. A esto se reduce la vida de los colombianos inocentes que son extraditados a Estados Unidos. Es casi imposible para cualquier colombiano, no comparar esta situación con las ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas Falsos Positivos.

En el Patio 12 y 16 de la Picota ERON, en Bogotá, están recluidos en condiciones inhumanas aproximadamente 174 custodiados. No son sindicados ni condenados, simplemente son custodiados, palabra que hace referencia a los ciudadanos colombianos a quienes el Estado ha dejado huérfanos para ser entregados a Estados Unidos y allá, indefensos, afronten un juicio por delitos, que en la mayoría de los casos, no han cometido y/o no son motivo de extradición.

Ya está más que demostrado que la política de la “lucha contra las drogas” ha sido un gran fracaso. Un problema social, cultural, político e incluso geoestratégico no se resuelve con represión, sino con el fortalecimiento de la soberanía, solucionando la problemática del campo, con educación, recreación, salud, en fin, con justicia social.

La extradición como un castigo contra los narcotraficantes no funciona porque se perdió el miedo. Los grandes narcotraficantes pasaron de “preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos” a subir a los aviones con una gran sonrisa y ser el centro de atención en el país del norte. 

Los narcotraficantes de alto y mediano poder saben que van, colaboran y salen pronto, y en el caso de los paramilitares es un favor que se les hace, pues pagan pocos años por narcotráfico y ni un segundo de cárcel por delitos de lesa humanidad.

Por otro lado la búsqueda de Johnnys Greensneakeers o chichipatos, a lo que más se dedican los agentes de las agencias de inteligencia, tanto nacionales como extranjeras, tienen varias  facetas que tienen que ser estudiadas y analizada por los Gobiernos de ambos países.

Algunas de ellas son, la poca o nula trascendencia real y efectiva de arrestar y extraditar a personajes que no tienen poder real en el tráfico de estupefacientes; el desgaste económico, político y social que causa a ambos países; y la aparente confabulación entre los agentes federales estadounidenses y  colombianos con los grandes narcotraficantes, no solo para extraditar los “chichipatos” sino para “crear nuevos narcos".

Este es uno de los puntos neurálgicos de la extradición: la “creación de nuevos capos”, que realmente son personas inocentes. Acá encontramos tres tipos de presos, las personas completamente inocentes, los presos políticos y los entrampados. La mayoría de los custodiados pendientes de extradición pertenecen a esta población.

La extradición como arma contra el tráfico de drogas es un fracasado, para los grandes capos y narcoparamilitares es un premio, para los presos políticos es un ilegal castigo y para las personas inocentes un flagelo.

Hoy es un campesino o un comerciante mañana quizás sea usted. ¡No a la extradición!


Campaña Por Fundación Colombia Soberana
Oficina de Comunicaciones y Derechos Humanos CODH