viernes, marzo 20, 2015

Apartheid 2015 Colombia



|Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez|

A propósito de recientes y recurrentes declaraciones de distintas voces con un mismo libreto que representa un modo de ser y actuar en el mundo, podría concluirse que apartar, alejar, aislar, montar a los seleccionados en un tren y aplicarles en silencio la solución final es la salida. Esa manera de pensar y resolver cree que lo mejor es:

Encerrar a los guerrilleros en una finca grande para que una vez reconocidos y desarmados puedan ser sometidos a los designios de su antiguo enemigo que nunca los venció o ser entregados a los nuevos empresarios agroindustriales como jornaleros o a las trasnacionales como mineros.

Encerrar a los indígenas en sus resguardos, lejos de los mestizos y sobre todo lejos de los blancos que con apellidos como Valencia, Iragorri o Mosquera han pacificado el territorio sur del país tomando para sí los frutos que brotan de la naturaleza y del trabajo que dan los naturales, es decir los indios.

Encerrar con puertas de grueso metal y cercas en espiral con púas de acero reforzado los campus universitarios para impedir que en el albedrio de sus conductas juveniles los estudiantes perturben el orden externo o sus revueltas impidan el libre ejercicio del autoritarismo, de todas maneras aconsejan usar como disuasores los choques eléctricos previos al castigo posterior.

Encerrar entre leyes restrictivas y prejuicios morales el cuerpo de las mujeres,  la comunidad LGTBI y a todos los que según ellos padecen las terribles enfermedades de la Histeria femenina o la homosexualidad ambas contra natura.

Encerrar en cárceles hacinadas a intelectuales, críticos, opositores políticos, académicos, periodistas  y artistas, y asegurarse que sean esposados, encadenados y mostrados por la T.V para que paguen cara su osadía de rebelarse y pensar de otra manera sin permiso. Encerrar a los campesinos en cercas de alambre grueso que limite y detenga su afán de tener derechos y reconocimiento que los lleva a pretender reclamarse iguales a sus patrones.  

No hay equivocaciones, hay una forma de pensar clara y coherente, no hay un ápice de descuido en sus palabras que son precisas y contundentes de la manera de pensar de la derecha más extrema que tiene escaños en el congreso, cupos en las cortes,  y quizá armas en la mano para adelantar su letal programa político de guerra y apartheid. Así piensan, así son ¿y qué?