lunes, abril 20, 2015

Analizando la muerte de 11 soldados colombianos en el Cauca



POR FRANCISCO JAVIER SIERRA CORRALES, Resumen Latinoamericano, 19 abril 2015.- Indiscutiblemente que la majestuosa movilización por la paz y el cese al conflicto bélico de la sociedad civil consciente de Colombia el pasado 9 de abril en donde se demostró bastante madurez, consciencia y avance de las fuerzas progresistas (De tercerismo), en la hermana república, obviamente que incomodó al dueño del circo, el imperialismo yanqui y la oligarquía de Bogotá que inmediatamente buscaron un hecho para darle mayor proyección mediática y tapar la exitosa marcha, ya mencionada, la cual por cierto fue silenciada e invisibilizada por los grandes medios; inmediatamente buscaron una provocación, y la han conseguido.

La provocación es efectuada por el señor de la guerra, el ministro de Defensa de Santos, Juan Calos Pinzón, que más que cumplir órdenes de su jefe el Presidente, las cumple directamente de Washington, es decir, el presidente Santos no controla a este funcionario que en teoría es su subalterno o en su lugar es un tronco de hipócrita, que habla de paz pero quiere y hace la guerra.

La provocación para producir el evento que actualmente, si llena las portadas de los principales grandes medios de comunicación, consiste en operaciones realizadas por el ejército oligárquico en los propios nichos de la guerrilla colombiana, en el Departamento del Cauca, quienes en un acto de buena fe han decretado unilateralmente un cese al fuego; lo lógico hubiese sido, al menos no atacarlos (Que es provocarlos) en su `propio territorio, o de lo contrario romper las conversaciones de paz, pero no se puede ser chicha y limonada al mismo tiempo.

Con esta acción se busca sabotear el proceso de paz, cuya única demostración de su existencia son las conversaciones que se realizan en La Habana, bien lejos y desconectadas del territorio neogranadino; en donde los Castros de Cuba, como Hugo Chávez, ahora Maduro su sucesor, están en la maniobra para buscar la rendición incondicional de la guerrilla Colombiana, cosa que no lograron hacerlo en el campo de batalla a pesar de ser participe el imperialismo yanqui, verdadera contraparte de las FARC-EP y del ELN.

El objetivo es repetir los acuerdos entreguistas de Esquipulas en Centro-América que conllevaron a esos países a la entrega incondicional de las guerrilleas y a vivir la furia del capitalismo salvaje y del hampa organizada, si hoy existen gobiernos de centro-izquierda en El Salvador y Nicaragua, son por eventos posteriores a esos acuerdos, a la debacle-fracaso del neoliberalismo, años 90 del siglo pasado y década 00 de este siglo, en donde por cierto tanto Fidel Castro como los gobiernos socialdemócratas, entre ellos el venezolano de Lusinchi, tuvieron mucha participación, fueron participes en aquellos acuerdos de finales de los 80.

UNASUR Y EL RESTO DE NUESTRAMERICA DEBEN SER MAS ACTIVO EN EL PROCESO DE PAZ COLOMBIANO.

UNASUR ha declarado a la América del Mediodía, tierra de paz, eso literalmente hablando significa al menos la existencia de ninguna base militar de agresión por parte del imperialismo Otánico, encabezado por USA, pero dentro de UNASUR tenemos a Colombia que en los últimos diez (10) años ha instalado siete (7) bases yanquis, con el fin, en lo externo, de agredir a Venezuela y detener en una primera etapa a la revolución bolivariana de Caracas para luego exterminarla; y en lo interno, eliminar de raíz a la insurgencia colombiana que es producto de la explotación y la desigualdad social a que la ha sometido la oligarquía santista y uribistas y sus antecesores liberales-conservadores desde casi 200 años tal y como ha concluido “La Comisión Histórica del Conflicto Social y Armado en Colombia”, en donde prácticamente ha inculpado al imperialismo yanqui y la oligarquía colombiana por el conflicto social y armado.

A esta situación descrita de contubernio entre el imperio y la oligarquía de Bogotá, UNASUR, sobre todo Brasil y Argentina por ser las principales potencias económicas del sub-continente y Bolivia y Ecuador, por ser los procesos políticos más avanzados, deberían asumir un rol más protagónico, más directo en la solución del conflicto Colombiano comúnmente conocido como la “Paz en Colombia”.

Excluyo de todo esto a Venezuela, a la supuesta revolución bolivariana de Hugo Chávez y ahora de Maduro, por ser la culpable y principal cómplice directo de todas las tropelías que está haciendo el imperio anglosajon y su sargento para sur-américa, la oligarquía colombiana; Venezuela desde un principio, apenas llegó Uribe al palacio de Nariño, que marco la era del guerrerismo y militarismo neogranadino, debió haber planteado un conflicto diplomático dado que su guerra interna con desplazamientos y violencias afecta directamente a la seguridad y estabilidad de Venezuela; pero privo más en su líder, Hugo Chávez Frías, liderazgo con visos caudillista y de culto a la personalidad, a pesar que se planteaba una transformación socializante y el así lo pregonaba de palabras, privó en él, la mentalidad de soldado contra-insurgente pertenecientes a los cuerpos especiales contra-insurgentes formados por Washington en la escuela de las américas que como Presidente Venezolano, llamado a hacer una revolución bolivariana que entre otras cosas debió haberse planteado el resurgimiento de la llamada “gran colombia” o simplemente Colombia, la unión territorial de Colombia y Venezuela que fue el mandato que el pueblo le dio para que llegara a la presidencia.

Chávez pensó más en como someter a las FARC-EP y el ELN que en defender los intereses de Venezuela frente a la oligarquía colombiana y su amo yanqui.

UNASUR, en específico los países que mencione deben arrugarle la cara a la oligarquía de Santos de Bogotá quien es un “Caballo de Troya” de los gringos en sur-américa, para que se enserie con el asunto de la paz y quitarle el caso a los Castros y al sucesor de Chávez, quienes están “jalando sardina” para el lado del imperialismo y de la oligarquía colombiana exigiéndole a la FARC-EP una entrega incondicional.

IGUALMENTE LA SOCIEDAD CIVIL COLOMBIANA DEBE TOMAR LA BATUTA DEL PROCESO DE PAZ Y QUITARSELAS A SANTOS QUIEN POLITIQUEA.

El 9 de abril pasado, en la marcha por la paz, marcha invisibilizada por los grandes medios a lo contrario de la muerte de los 11 soldados, evento que aviva la guerra y el conflicto, lo que nos hace pensar que el imperio yanqui no quiere retirarse de las 7 bases que tiene en territorio colombiano, y para ello es indispensable que permanezca la llama del conflicto viva, esa marcha del 9 de abril, demostró que se está dando una madurez del pueblo colombiano y sobre todo de la constitución de una sociedad civil verdadera y progresista en Colombia, esta debe agarrar la batuta de la paz en Colombia y quitárselas al santismo, a los castros y a maduro y convocar al pueblo colombiano que es la victima directa para que termine de una vez por toda el conflicto y haya no una paz cualquiera sino una paz con justicia social.