jueves, abril 16, 2015

LA LIMPIEZA ÉTNICO-SOCIAL EN BOGOTÁ



•          Seis jóvenes afrodescendientes asesinados en abril.

|Por Efrain Viveros Filigrana|

Una compleja, triste y repudiable realidad desborda al repetirse agresiones a hombres, mujeres y jóvenes afrodescendientes en las localidades bogotanas de Ciudad Bolívar, Uribe Uribe, La Candelaria, Engativá, Suba, Bosa y vecindades de Soacha.

Las víctimas son personas que tienen en común el origen racial y su condición de  trabajadores informales o asalariados en distintas áreas de la economía, que -en inmensa mayoría- se volvieron habitantes de Bogotá como resultado del desplazamiento forzado por el abandono económico-social en sus territorios ancestrales y los fenómenos de violencia política y guerra que afectan a Colombia. 

Luego del asesinato en Altos de Cazucá, en el mes de febrero, a manos de unidades de la Policía Nacional, del joven trabajador de origen chocoano Oscar David Rivas y las graves heridas sufridas por dos jóvenes afro que lo acompañaban, han sucedido agresiones físicas y verbales de grupos "neo-nazis" que se mueven a sus anchas en localidades como La Candelaria pues sus desafueros no son contenidos por la Policía Nacional.

Pero lo más grave es que las sucesivas agresiones ya incluyen 6 nuevos crímenes de  jóvenes negros perpetrados en lo corrido del mes de abril, denunciados con detalle –entre otras organizaciones- por CEUNA y Conafro.

Esta realidad marca que asistimos a una limpieza étnico-social que llama a prender las alarmas y asumir retos mayores a las distintas vertientes del movimiento social y político del pueblo negro, afrodescendiente, palenquero y raizal en Bogotá y todo el país.

En este complejo panorama se acometen acciones preventivas que mejoraran  la organización social  como pueblo negro, se asume el derecho a la legítima defensa, se trabaja por efectivas “acciones afirmativas” para la mejoría de las condiciones de vida y trabajo de nuestras comunidades y la confrontación a las políticas subterráneas que pisotean Derechos Humanos predicados desde altas esferas del Estado, los casos muestran un afianzamiento de acciones brutales con el hilo conductor de limpieza étnica-social que crean inseguridad para la vida y la integridad de la comunidad afro.

Es evidente que la Policía Nacional es heredera del racismo institucional cimentado en la mentalidad de los negreros y esclavistas, considerar a los negros  maleantes y seres sin plenos derechos da “licencia” para pisotear o relativizar derechos. Esto resulta completamente insoportable para la diáspora del Pacífico y de otras comunidades del pueblo negro, así como para la ciudadanía respetuosa de los derechos democráticos de todo colombiano.

El aportar a la búsqueda del castigo a los culpables de estos crímenes es una de las claves en el tratamiento a esta situación. Para ello es necesario respaldar la acción penal y combinarla con acciones urgentes en derechos humanos y de los colectivos del movimiento social y político del pueblo negro, afro, palenquero y raizal para presionar unitariamente al gobierno y las autoridades judiciales a fin de lograr medidas disciplinarias y administrativas, al igual que los fallos penales contra los responsables.

Insistimos en ubicar y atacar las causas que generan estos hechos luctuosos para evitar la repetición en los cuerpos de otras mujeres, hombres y jóvenes afrodescendientes, para poner fin a la vida azarosa, a la intranquilidad de decenas de miles de personas que son rehenes de amenazantes peligros de abusos.