lunes, abril 20, 2015

¿Qué buscan los chinos en el Magdalena?



| Gustavo Wilches-Chaux|razonpublica|

Un seguimiento atento a las noticias sobre el Plan Maestro de Aprovechamiento del Río Magdalena obliga a preguntarse hasta dónde llega el interés de los chinos en el principal río del país

Gustavo Wilches-Chaux*

Proyectos peligrosos

El 20 de mayo de 2011 el diario español El Mundo hizo eco de una información de la Agencia EFE según la cual “Pekín reconoce los daños causados por la presa de las Tres Gargantas”:

“El Gobierno chino ha reconocido por primera vez el deterioro ambiental y la contaminación causadas por la planta hidroeléctrica más grande del mundo, la Presa de las Tres Gargantas, según informa EFE, que cita a medios de comunicación del país. Según admite el informe de una reunión del Ejecutivo, el proyecto ha causado problemas relacionados "con el bienestar de los residentes reubicados, la protección ambiental y la prevención de desastres geológicos que deben ser resueltos de forma urgente".

Aunque la presa de las Tres Gargantas ha “desempeñado un papel significativo en la prevención de inundaciones, la generación de electricidad y el uso de los recursos del agua", ha creado problemas como la contaminación de las aguas”.

Sobre el impacto negativo de esta monumental obra existen numerosos libros, documentales y páginas web con todo tipo de pruebas. Pero lo excepcional en este caso sería el reconocimiento oficial de esos daños por parte de agentes gubernamentales chinos.

Sin embargo, la afirmación del papel que ha cumplido la presa en la prevención de desastres quedó en entredicho tras las inundaciones ocurridas en la China un mes después de producirse ese comunicado y que afectaron distintos sectores del Yangtsé. CNN informó así el efecto de las inundaciones:

“Al menos 25 personas murieron la semana pasada cuando las inundaciones obligaron a evacuar a 671.200 personas de 10 provincias y municipios en las regiones a un alcance medio y bajo del río Yangtsé, de acuerdo con el ministerio de asuntos públicos de China.

La inundación terminó con la peor sequía del sur de China en 50 años.  Llega luego de un mes de que el gobierno chino reconoció que la presa de las Tres Gargantas, la planta hidroeléctrica más grande del mundo, tenía "problemas urgentes" y advirtieron que habría "desastres" ambientales, de construcción y migración.

La presa fue originalmente elogiada por su capacidad de controlar el impacto de las inundaciones que amenazan el delta del río Yangtsé durante el verano.  Más de 1.000 pueblos y ciudades fueron inundadas durante la excavación y construcción de la barrera de concreto de la presa gigante. Y los deslaves y la contaminación han plagado a las áreas cerca de la presa desde que se construyó”.

Claro que nada de esto es comparable con las inundaciones de años como 2297 a.C., 1332 o 1887, que dejaron en China varios millones de muertos y una enorme y prolongada destrucción.

Los chinos en el Magdalena

El 21 de mayo de 2011, coincidencialmente un día después del comunicado en el cual el gobierno chino se daba golpes de pecho por los daños causados por la represa en su país y particularmente en el Yangtsé, apareció una noticia en el diario El Espectador titulada “Los chinos, tras la resurrección de río Magdalena”. En la noticia se habla del “Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena”, cuyo diagnóstico de base sería elaborado durante los siguientes 24 meses por la firma Hydrochina, propiedad del gobierno de ese país:

“El contrato con Hydrochina, que tendrá un costo de US$ 6,4 millones, de los cuales el gobierno chino aportará US$ 5,7 millones, le permitirá al país contar con un diagnóstico para realizar un Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena. Allí se determinará la potencialidad del río en el desarrollo de la navegabilidad, la explotación y la adecuación de tierras, el desarrollo piscícola y la generación de energía.

De acuerdo con el vicepresidente de Hydrochina, Yu Zhiwen, quien estuvo presente en la firma del contrato, antes de oficializarse el acuerdo ya había 16 ingenieros expertos analizando los primeros detalles”.

En un artículo publicado el pasado 31 de marzo, Margarita Flórez, directora de la organización colombiana Ambiente y Sociedad, analiza cómo y para qué se hizo el contrato entre la empresa Hydrochina y el gobierno colombiano. El objeto de este contrato no era solamente llevar a cabo el diagnóstico del Plan Maestro de Aprovechamiento del río Magdalena, sino elaborar el Plan mismo. Los temas que aborda dicho Plan son: 

-Protección ambiental,

-Navegación,

-Generación de energía hidroeléctrica,

-Uso de la tierra,

-Control de inundaciones,

-Drenaje y riego,

-Aprovechamiento de la zona ribereña,

-Mejoramiento del canal del río,

-Aprovechamiento de recursos pesqueros,

-Recreación, 

-Gestión integrada.

Es decir, el proyecto en el Magdalena tiene los mismos objetivos del proyecto de las Tres Gargantas en el Yangtsé. En el artículo citado también se explica cómo se concretan en la práctica esos temas en el plan que Hydrochina entregó a Cormagdalena el año pasado.

En agosto de 2014, Rafael Trujillo, columnista del periódico La Nación de Neiva, hizo un análisis del Plan desde distintos puntos de vista, el cual recogió diversas preocupaciones y críticas de varias organizaciones y sectores opuestos. En su texto también resaltaba lo que, según su opinión (y la de muchos otros), constituyen beneficios para el río y su área de influencia.

Cualquiera que sea la opinión que se tenga sobre el Plan, es necesario preguntarse: ¿qué participación tuvieron en su elaboración los institutos de investigación del Sistema Nacional Ambiental? ¿Cómo intervinieron, por ejemplo, la Universidad Nacional, la Universidad Surcolombiana y la Universidad del Norte, estas dos últimas con sedes en Neiva y Barranquilla, las dos puntas del río?

¿Cómo participaron las comunidades de campesinos y pescadores y los habitantes de los pueblos ribereños cuyas vidas y territorios van a ser definitivamente transformados, durante las próximas generaciones, cuando se ejecute el Plan? ¿Se consultaron los intereses de las comunidades anfibias o estas son consideradas meros objetos trasladables, como ocurrió con las comunidades Chinas del Yangtsé en el caso de Las Tres Gargantas?

¿Hasta dónde llega el interés de China?

Según lo que ha aparecido en los medios de comunicación, la ejecución de las obras iniciales del Plan de Aprovechamiento del Magdalena elaborado por Hydrochina no estará a cargo de empresas provenientes de esa potencia.

En mayo de 2014, Portafolio informó sobre la licitación pública que ese día abría el gobierno nacional, y con la cual, según ese medio:

“culmina […] el proceso de precalificación que inició en enero de 2013 y en el que participan tres grupos conformados por firmas de infraestructura e inversión de España, Bélgica, Brasil, Holanda y Colombia.

El ganador se conocerá el 25 de julio y a los nueve meses de iniciado el contrato, es decir antes de finalizar el primer semestre del 2015, deberá cumplir con las obras que permitan unas óptimas condiciones de profundidad.”

Como se puede ver, en el grupo precalificadas no aparecen empresas chinas. Por su parte, El Espectador informó en su edición del 14 de agosto de 2014 que:

“La concesión, que tendrá un costo de $2,3 billones y que busca garantizar la navegabilidad del río con un mínimo de profundidad de 2,18 metros y un ancho de 52 metros, quedaría en manos del consorcio Navelena, integrado por la brasileña Odebrecht y la colombiana Valorcom, que tendría cinco años para garantizar la navegabilidad del río las 24 horas del día”.

Entonces, cabe preguntarse también: ¿el aporte del gobierno chino, equivalente al 90 por ciento del valor del Plan de Aprovechamiento del río Magdalena, será un mero acto de filantropía? ¿O detrás de qué vienen realmente los chinos?

En su edición de mayo 9 de 2012 Portafolio hizo un análisis sobre los intereses de China en Colombia. En ese artículo, escrito hace dos años, se afirmaba que:

“Los chinos también quieren entrar al Río Magdalena. De hecho, le propusieron al Gobierno colombiano hacer el dragado del río. Y a su vez expresaron su intención de asumir el control del Magdalena para su navegabilidad.

Adicionalmente, ofrecieron asumir el compromiso de generar una fuente hidroenergética de recursos con las aguas del Río Magdalena”.

Al parecer, estas intenciones no se han concretado hasta la fecha. Sin embargo no olvidemos que mientras China tiene la cuarta parte de la población mundial, apenas tiene en su territorio el 6 por ciento del agua dulce disponible en el planeta. Colombia, en cambio, sigue siendo un país con grandes riquezas minerales, hídricas y de biodiversidad, las dos últimas estratégicas en el escenario del cambio climático global.

¿Se concretarán estos intereses chinos a través de la controvertida venta de Isagén, entre cuyos compradores precalificados hay dos empresas chinas? ¿Qué significaría para Colombia, en ese escenario de cambio climático y de crisis global, que una empresa como Isagén, con todos los servicios que presta y los recursos que controla, quedara en manos extranjeras?

Recordemos que los intereses chinos ya están mandando, disponiendo y gobernando en el Caribe cercano por cuenta del canal interoceánico que atravesará a Nicaragua y que desembocará por el norte en aguas que dejaron de ser colombianas en virtud del fallo de La Haya. El otro extremo del canal saldrá muy cerca del Chocó Biogeográfico, otra región de Colombia sobre la cual la China, según distintos analistas, también ha expresado su interés.

Por ahora, no me aventuro a expresar opiniones concluyentes. El objetivo de este collage informativo es meramente reunir algunos “recortes de prensa”, para pegarlos con chinches sobre un tablero e ir armando el mapa que nos permitirá entender qué papel se espera que juegue el río Magdalena en la geopolítica regional y mundial.

* Especialista en gestión del riesgo y gestión ambiental, "ex alumno del terremoto de Popayán (1983) y el de Tierradentro(1994), con un postgrado en el del Eje Cafetero (1999)". Fue director del SENA del Cauca, de la Corporación Ecofondo y de la Corporación NASA KIWE, autor de más de 20 libros y consultor nacional e internacional sobre la materia, entre ellos: “Ese océano de aire en que vivimos”, publicado por el PNUD.