sábado, mayo 23, 2015

TUPAC AMARU



“En Europa se castigan pequeños crímenes, y a los grandes se les tributa culto”
Tupac Amaru.

Tupac Amaru al dirigirse al corregidor Arteche en el día de su muerte: “Aquí no hay más cómplices que tú y yo, tú por tirano y opresor, y yo por querer libertar a mi Pueblo, a mis hermanos”.

Los continuos abusos y atropellos que cometían las autoridades colonialistas españolas en Latinoamérica, hacía que muchas veces los indígenas o los afroamericanos ser sublevaran en contra de esas injusticias.

En 1517, el sacerdote Bartolomé de las Casas, tuvo mucha lástima de “los indios” –este es un término peyorativo, racista y anticientífico que le impuso el bárbaro colonialista español al nativo/aborigen de nuestra América Morena-, Cristóforo Colombo murió con la seguridad de que había encontrado otra ruta para llegar a la India. Llamarle a la llegada de este navegante genovés “descubrimiento” es aceptar la actitud de menosprecio y menoscabo de los colonialistas europeos por los florecientes y admirables culturas indígenas del Continente de la Esperanza, América Latina, cuyos pueblos se extenuaban en los infiernos de las minas de oro de nuestro continente americano, y le propuso al emperador Carlos V, la importación de “negros esclavos de África para que se le desengrosaran en esos infiernos”.

En el Perú, entre 1750 y 1780 se realizaron varias rebeliones de indígenas. Pero, la más formidable de todas fue la que dirigió el gran Jefe Indígena Gabriel Cóndorcanqui, quién adoptó el nombre de Tupac Amaru II. Este indígena era descendiente directo del último inca Tupac Amaru, quién fue asesinado por los colonialistas españoles. Tupac Amaru II fue educado en un colegio de la Compañía de Jesús en el Cuzco. Allí él fue un estudiante destacado y durante toda su vida llevó con orgullo su condición de noble inca. Como adulto se dedicó al transporte de mercancías. A través de sus viajes continuos, Tupac Amaru II se imponía de los abusos que las autoridades colonialistas cometían contra los indígenas. El 4 de Noviembre de 1780, cansado ya de soportar esos abusos, apresó al corregidor de Tinta, Antonio Arriagada, llamó a los indígenas de los alrededores y en la Plaza de Tungasuca, hizo ejecutar al abusivo corregidor. El 16 de Noviembre de 1780, proclamó la libertad de los afroamericanos y sus descendientes. En seguida formó un ejército de 6.000 indígenas y se apoderó de 300 fusiles que encontró en las guarniciones españolas. Sostuvo hasta su muerte en alto el pendón de la Justicia Social. El virreinato de Lima alarmado envió desde el Cuzco un ejército de 1.200 soldados para aplastar a Tupac Amaru II. Pero este los derrotó en el combate de Sangara. Luego el caudillo indígena prosiguió su exitosa lucha por varios poblados hasta el Callao. Entrando en Lampa empezó a sufrir continuos fracasos.

Desde Lima fueron enviadas nuevas tropas contra Tupac Amaru II. Este se atrincheró en Tinta. Pero los virreyes del Perú Jauregui y Vertiz, de Buenos aires acordaron enviar un poderoso ejército de 17.000 soldados contra los indígenas insurrectos.

Tupac Amaru II con sus 20.000 indígenas mal armados y sin instrucción militar no pudo resistir el ataque y se produjo la derrota. El indígena Tupac Amaru II se salvó huyendo a Tanqui, pero por una traición fue apresado. Tuvo que resistir brutales torturas. Cuando el jefe colonialista español Arteche, le visitó en la cárcel para exigirle los nombres de los otros jefes indígenas de la rebelión, Tupac Amaru le dijo: “Aquí no hay más cómplices que tú y yo, tú por opresor y yo por libertador”.

En muy mal estado y con un brazo quebrado, Tupac Amatu II todavía no se daba por vencido- al igual que Lautaro, Cuauhtemoc, Hatuey, en Cuba y Santo Domingo, Galvarino, Caupolicán, jamás se humillaron ni rindieron frente al colonialista español-, planeó una fuga de la cárcel, para lo cual le escribió una carta a un primo suyo.  La carta fue escrita con su propia sangre en un pedazo de género de su misma ropa. La fuga fracasó y Tupac Amaru II fue condenado a muerte. Pero primero fue obligado a presenciar la muerte de su esposa Micaela y de sus más leales compañeros lucha. Después, en presencia de su hijo, el caudillo indígena, fue atado de pies y manos y arrastrado por cuatro caballos que tiraban en direcciones contrarias para despedazar su cuerpo. La brutalidad el colonialista español fue inútil, Tupac Amaru II resistió el suplicio, por lo que sus enemigos decidieron cortarle la lengua, los brazos, las piernas y la cabeza. Enviaron cada uno de estos miembros a pueblos diferentes para que los indígenas los vieran y se atemorizaran. Frente a sus verdugos el gran jefe Inca Tupac Amaru II mostró un valor sin par y una desconcertante serenidad. La rebelión del gran caudillo indígena, Tupac Amaru II fue un movimiento revolucionario que estremeció el bestial sistema colonialista español. Pese al asesinato de más de 80.000 indígenas, la rebelión no fue sofocada. Se produjeron nuevas rebeliones en Perú y en toda nuestra América Morena.

Hoy, los desvergonzados descendientes de los colonialistas españoles en España y Latinoamérica, siguen llamando a España, “la Madre Patria” y siguen celebrando el descubrimiento del Continente Americano, sin una autoridad frente a la Historia.

La vergüenza tiene mala memoria. Los Pueblos indígenas celebraron en el año 1992 el Año Internacional del Indígena y su cultura en Nuestra América Morena, Latinoamérica.

Nuestra América Morena, América Latina, empezará a caminar cuando se levante cuando se levante y camine el indígena”. Maestro José Martí Pérez.

Con esperanza y memoria.
Prof. Dr. Moreno Peralta /IWA
Director Cesal e.V./Berlín, DDR.