jueves, junio 18, 2015

Análisis de la izquierda latinoamericana: crisis del sistema-mundo tendrá impacto devastador sobre la región



|Por Gilberto Lopes*|

Diríase que es un lugar común en el pensamiento de la izquierda de diferentes partes del mundo que las crisis que caracterizan al cada vez más globalizado sistema capitalista mundial tendrán un impacto devastador en nuestros países. De forma sintetizada, es así como veinte intelectuales latinoamericanos – reunidos del 9 al 11 de marzo pasado en México– resumieron su visión sobre las crisis actuales y sus efectos sobre América Latina y el Caribe.

El resultado de la reunión fue un extenso documento titulado “La multifacética crisis del sistema-mundo”, que puede ser visto en esta dirección: ALAINET

Los tratados de libre comercio (TLC)

Una primera observación es sobre los efectos negativos de los tratados de libre comercio (TLC), en particular del NAFTA, firmado por los tres países de América del Norte: México, Estados Unidos y Canadá.

“El TLC ha desarticulado las cadenas productivas nacionales e insertado fragmentariamente las actividades económicas en las cadenas globales del capital transnacional”, afirma el documento, sin dejar de recordar que muchas veces eso se hace por medio de maquilas y ensambladoras, “donde las condiciones laborales son sumamente precarias”.

Uno de los efectos de esa desarticulación productiva es el crecimiento de la “economía criminal”, que penetró diversos niveles del gobierno, llegando a representar “entre el ocho y diez por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de México”.

Pese a los efectos económicos y sociales de esos tratados se sigue negociando la mucho más amplia Alianza Transpacífico (TPP), orientada a crear una vasta zona de libre comercio e inversiones, en la que están participando tres de los cuatro países latinoamericanos integrantes de la Alianza del Pacífico: México, Colombia, Chile y Perú.

“A ello se agregará el Tratado Trasatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) que, con los mismos fines, seguirán negociando los actuales y futuros gobiernos de Estados Unidos y de los estados integrantes de la Unión Europea”.
Será imprescindible seguir luchando –dice el documento–¬ para que los gobiernos del continente “se liberen de los leoninos tratados de libre comercio que se han venido implementando desde 1994”.

Escenario de crisis

El documento prevé que “en el futuro previsible se profundizarán las crisis política y civilizatoria que caracterizan el sistema capitalista mundial desde hace varios lustros” y se manifiesta de las más diversas formas, como crisis financiera, económica, energética, alimentaria, ecológica, ambiental, ética, social, ideológica, cultural…

Frente a las crisis, unos organismos internacionales inoperantes se revelan cada vez más incapaces de aportar soluciones, en particular “la Organización de Naciones Unidas y su antidemocrático y cada vez menos representativo Consejo de Seguridad”. Como consecuencia “se continuará debilitando la búsqueda de soluciones multilaterales a los principales problemas de la agenda internacional”.

El documento estima que en tal contexto, el gobierno norteamericano, el actual y los próximos, y sus principales aliados europeos, “continuarán buscando ‘soluciones’ militares a los conflictos que actualmente se están desarrollando en el Medio Oriente’”.

“Persistirán las acciones de la Alianza del Atlántico Norte (OTAN)” dirigidas a fortalecer su cerco militar contra Rusia y continuarán “desplegando diversas acciones dirigidas a contener la creciente influencia económica y política” de China.

En América Latina “persistirán en su conducta dirigida a contrarrestar las amenazas planteadas a su “liderazgo” en el Hemisferio Occidental y, específicamente, en Suramérica.

Ante la próxima elección presidencial en Argentina, destacan que “los grupos dominantes en ese país y sus aliados argentinos continuarán emprendiendo diferentes cursos de acción orientados a atenuar u obstaculizar las coincidencias entre los actuales gobiernos de Brasil y Argentina, y a agudizar las contradicciones ya existentes, y las que en el futuro pudieran suscitarse, con el actual gobierno del Frente Amplio uruguayo. Entre otras razones, porque este último continuará su política dirigida a estrechar sus vínculos con Estados Unidos”.

Aun “debilitado y en declive, Estados Unidos continuará siendo un actor clave del sistema capitalista mundial”, China “aumentará su poderío mundial, enfatizará en la ampliación de su mercado interno, incrementará su progreso científico técnico, aumentará los gastos militares y desplegará una política exterior aún más activa”, mientras “Rusia incrementará su actividad diplomática, sus gastos militares y el empleo de los recursos energéticos como instrumentos para mantener su estatus de gran potencia” e, “inevitablemente, se reducirá mucho más la relevancia de la Unión Europea en comparación con otros centros de poder”.

Transición civilizatoria

El documento concluye con un capítulo sobre la política norteamericana en América Latina y prevé que el “saqueo y depredación de los recursos naturales renovables y no renovables y de los bienes comunes, provocará un amplio abanico de resistencias populares en buena parte de los países de la región, incluido México”.

“Lo antes dicho nos permite vislumbrar que en los próximos años se producirá una gran ola de luchas populares en defensa de la tierra y los territorios, así como del agua y otros bienes comunes, al igual que de los recursos naturales” en la región.

Los debates sobre un nuevo modelo de desarrollo para la región “son aún más importantes si entendemos el camino al socialismo como una transición civilizatoria”, afirman, aunque nuestros análisis están atravesados por “lógicas del capitalismo y la modernidad que nos dificultan visualizar un horizonte postcapitalista” y un necesario cambio de nuestra matriz productiva.

(*) Escritor y politólogo, desde Costa Rica.
gclopes@racsa.co.cr / La ONDA digital Nº 723 (Síganos en Twitter y facebook)