lunes, junio 01, 2015

‘El Salmón’, la revista censurada por las Directivas de la U. del Tolima



Una vez más los salmones retornan a los territorios pijao que los vieron nacer, crecer y vencer las adversidades del río Yuma, del río amigo. Retornan a las aguas turbias y contaminadas de la Universidad del Tolima, sin importar que en las elevadas cumbres de la Hacienda Santa Helena se encuentren los depredadores con sus garras listas para frenar el paso de la caravana del sonido y el color. Retornan para parir y morir. Los salmones saben que en su reino de origen cada vez se ve menos la libertad y la democracia, cada vez se ve más la arrogancia y el autoritarismo. Los salmones tienen una brújula incorporada y llevan 15 años creyendo que en cardumen es más fácil resistir y que es cierta la sentencia del siempre presente Eduardo Galeano: “El regreso existe, y que no mienten los pasajes de ida y vuelta”.   

Así fue como un viernes 29 de mayo, bajo la amenaza por parte de las Directivas de la Universidad del Tolima de frenar la libre circulación de los editores, escritores y lectores asistentes al Desove Cultural y a pesar de la censura institucional que por vía administrativa evitó que ‘El Salmón’ nadará en ríos de tinta, un multitudinario, colorido y ruidoso cardumen de salmones acuatizó en los escenarios públicos y gratuitos de la Universidad del Tolima. Peces de todos los colores y géneros, sin distinción de familia ni especie ni tamaño, se sintonizaron con una parrilla cultural que incluía: la presentación de Abcdefg Hijklmn, la ‘Perra bendecida’, con un conversatorio sobre performatividad y una acción de arte sonoro que sirvió como exorcismo colectivo para ahuyentar el espíritu policíaco que habita en las élites universitarias; la declaración política de los editores del Salmón Urbano que mediante un derecho de petición respaldado por las firmas de los asistentes exigían al Rector de la U. del Tolima plenas garantías para ejercer el periodismo libre e independiente y la concertación de una política de publicaciones de carácter pluralista e incluyente que garantice el equilibrio presupuestal y la permanencia de las revistas alternativas.

El Desove musical estuvo a cargo de artistas locales y músicos con sensibilidad ambiental del  Centro de Memoria y Proyección Musical de la UT, además, de ‘Gato Loco’, dj y activador cultural del HellFest de la Ciudad Musical y de ‘Ladyzunga’, artista performática y dj gratamente recordaba por sus bestiales descargas sonoras en la escena electrónica bogotana. ‘Gato Loco’, responsable de la apertura del Desove, con el arsenal rítmico del Neurofunk en su majestuosa combinación de líneas de bajo y batería, logró crear una atmosfera sonora que por más de una hora aceleró el ritmo cardíaco de los asistentes. ‘Ladyzunga’, con un dj set cargado de sonidos pesados y no comerciales, polifonías del Tws Twisted Sounds, Complejo Industrial y Gabber Mafia Bogotá, no sólo logró crear una experiencia extrasensorial con cientos de cuerpos que subían y bajaban como en la montaña rusa y que finalmente estallaron en un orgasmo musical colectivo sin ataduras ni cadenas, sino que además se dio el lujo de cautivar a los espectadores más reacios a este género musical, ratificando que la energía y el movimiento no podrán ser prohibidos por la soberbia del poder universitario.


Y así es como desova ‘El Salmón’, nadando a contracorriente y sorteando los peligros a través de los mares, cascadas y pedregales, para finalmente encontrarse en una ‘Canción de Nosotros’ que cuente la historia desde el lado B de los protagonistas del movimiento socio-cultural, tal como sucede en la presente edición virtual que aborda los territorios mutantes del arte y la cultura en clave del pensamiento crítico contemporáneo. Por ello, en el desove número 25 de ‘El Salmón’, se destacan artículos como el ‘Sin el amparo de los brutos’ del profesor Ricardo Pérez que narra el infortunado cierre en mayo de 1978 de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Tolima, bajo la dictadura académica del Rector Camilo Polanco y su alterego demofascista, Julio Cesar Turbay Ayala. Asimismo, se encuentran escritos relacionados con la vida y obra de tres extintos espíritus libertarios: ‘Antonio Camacho: El artista al que no dejaron regresar’ del escritor Carlos Orlando Pardo, ‘Un homenaje a Niño Botia’ del pintor Julio César Cuítiva y ‘Mario Lafont: Dieciséis años de ausencia’ del intelectual colectivo Benhur Sánchez Suárez.

Esta edición contiene crónicas exclusivas sobre la relación del poder con las concepciones de la guerra y el ambiente sano de Nuestra América: ‘Las guerras campesinas de Villarrica III’ del poeta y luchador agrario Edison Peralta, ‘Por las orillas del Río Grande de la Magdalena’ del sociólogo y activista ambiental Héctor Alfonso Torres Rojas y ‘El Dilema del Desarrollo en la Amazonía ecuatoriana’ del politólogo y comunicador popular Alirio Duque. Además, las páginas de color salmón incluyen de nuevo la extrañada sección “Trinchera contracultural” que da cuenta de la escena musical alternativa del Tolima y de Colombia, con los escritos: ‘Ladyzunga, dj y artista performática’ de la bailarina y performer Tatiana Arciniegas, ‘BogoTrax’ del comunicador y melómano Diego Sánchez,  ‘Hate Machine: Metal, memoria y resistencia’ del profesional en Ciencias Sociales Camilo Naranjo y ‘En camino a la indocilidad’ del activista musical y ambiental Javier Zambrano.  

‘El Salmón’ con esta edición conmemora 15 años de travesía comunicacional, ejercicio contrainformativo que los ‘desovadores’ realizan Ad honorem,pero con el fin de brindar garantías para que los protagonistas directos puedan narrar la realidad desde sus problemáticas y necesidades, y también, bajo el supuesto democrático de que las publicaciones culturales cumplan con la obligación social de las universidades: publicar la investigación que producen sus tanques de pensamiento y que editoriales comerciales no difunden por criterios economicistas o desacuerdos ideológicos. Justamente por eso, desde la perspectiva de los medios alternativos de comunicación, entendemos que construir una argucia económica para desfinanciar la revista, focalizar esfuerzos para impedir la realización de los desoves culturales y desviar la atención ciudadana de las responsabilidades sociales de la universidad, se constituye no sólo en otro golpe certero a las libertades y autonomías universitarias, sino además en la forma más ruin de evitar que el inconformismo social se transforme en movilización ciudadana, lo que a todas luces no es más que la criminalización de los movimientos sociales y populares.

Para leer la versión virtual número 24 de la Revista Cultural El Salmón:

Para leer el derecho de Petición dirigido al Rector de la U. del Tolima: