martes, julio 21, 2015

DEL LLANTO A LA RISA: ¡BIENVENIDO, CARLITOS ROJAS!



Carlitos Rojas, el barrista del Deportes Tolima que hace una semana fue reportado por la prensa oral y escrita erróneamente como un ciudadano colombiano, de contextura delgada, piel morena, barba prolija y apariencia bonachona, quien al parecer había sido abandonado a la suerte de los Colifatos del Hospital Psiquiátrico Borda de Buenos Aires argentina, en realidad, se encontraba en la Capital Boliviana, acompañado de cineastas con alta sensibilidad social, disfrutando de los paisajes exóticos y cumpliendo con su misión de acontista de profesión y ufólogo en sus ratos libres.

Durante su estadía en La Paz, Carlitos quiso seguir la misma senda libertaria del legendario Che Guevara, pero la adversa altitud de 3,250 m.s.n.m y las excesivas mambeadas de hojas de Coca le ocasionaron un momentáneo quebrando de salud; lo único que Carlitos pudo constatar en la tierra de Evo fue el poder purificador del papa Bergoglio, quien al verlo tan decaído procedió a curarlo a través de la clásica imposición de manos y también lo autorizó para que su nuevo guion se basara en la ya mundial encíclica ambiental.

Tras el Lapsus Interruptus en la humanidad de nuestro amigo, que nos tenía a todo/as al borde de la tragedia colectiva, y gracias a la benevolencia de Bergoglio que prestó su avión privado para su seguro traslado a Colombia, podemos confirmar que Carlitos goza de buena salud y ahora está entre nosotros. Hoy lunes 20 de julio, bajo una cielo lleno de estrellas esperanzadoras, nuestro entrañable hermano acuatizó sin ningún contratiempo en la siempre bella tierra del anisado y la lechona. Seguramente, con paciencia y dedicación Carlitos recupera la salud en pocas semanas.

Desde el lado oscuro del corazón, donde nace la pasión vino tinto y la verdadera solidaridad, queremos desearle a nuestro incondicional amigo, pronta recuperación y larga vida. Lo queremos ver de nuevo en las calles y canchas; con la misma buena energía de siempre, lleno de vitalidad y alegría, tomándose la vida en chiste -como nosotros-, a carcajadas secas y calientes, parafraseando al extinto luchador Chucho Peña:

Enamorados con la vida
resentidos con la muerte
a la vida, por fin, daremos todo
a la muerte jamás daremos nada.

GRACIAS A LA VIDA:
¡BIENVENIDO, COMPADRE!


|Noticia de Ficción: En desarrollo|