lunes, agosto 17, 2015

COLOMBIA MEDIOCRE EN SALARIOS Y FORMALIDAD LABORAL FRENTE A AMÉRICA LATINA



Los países de Alianza Pacifico poseen las peores cifras en cuanto a formalidad y salarios en América Latina. El 55% de los colombianos ganan un salario mínimo o menos, siendo este uno de los peores comparado con países semejantes de la región, sus tasas de informalidad superan el promedio de la región.

Recientemente la OIT publicó su informe mundial de salarios, destacando el crecimiento superior en los países emergentes y en desarrollo sobre los desarrollados, sin embargo, la diferencia sigue siendo importante en términos reales entre ambos grupos. América Latina como región no tiene cambios significativos en los últimos años, respecto a los salarios medios reales, Asia, Europa Oriental y en ciertos casos Medio Oriente y África superan los niveles de crecimiento de la región.

Lo anterior se debe que los países latinoamericanos no aplican políticas laborales homogéneas, los criterios sobre cómo se fija el salario mínimo y demás incrementos varían considerablemente, teniendo en cuenta las diferencias en tasas de cambio e inflación que afectan de forma diversa cada país. Sin embargo, es posible comparar las políticas laborales y salariales de la región teniendo en cuenta criterios de política económica. El bloque que hace parte de la Alianza Pacifico, Colombia, Chile, México y Perú, poseen políticas mucho más flexibles en tema de salarios, mientras que países como Brasil, Uruguay, Argentina, Bolivia y Ecuador, han aplicado políticas de fomento al consumo fortaleciendo el crecimiento de los salarios de las clases bajas y medias.

Los salarios en el contexto del mercado laboral, tienen que ver con la cantidad de trabajadores que tienen acceso al mercado formal, que garantiza los derechos a la seguridad social, y que está asociado al sector industrial principalmente, mientras que los mercados que privilegian el sector del comercio o servicios tienen tasas de vinculación informal mucho más altas. En América Latina según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 69% de los trabajadores no cuenta con un contrato de trabajo[1], y la informalidad llega al 51,3%[2]. En este escenario y comparándolo con países similares de la región Colombia es de los peores países en cuanto informalidad laboral con el 56% según un estudio de la Universidad de los Andes[3], solo superado por Perú y México, el primero, tuvo uno de los crecimientos más altos en los últimos años, pero su tasa es del 68,6% de informalidad[4]. Por su parte México llegó a la cifra de 57,46%[5]. Países como Brasil, Argentina, Uruguay y Ecuador han sido ejemplo en reducción de las tasas de informalidad durante los últimos 10 años, así lo señala un informe de la OIT denominado "transición a la formalidad laboral en América Latina". Las tasas de Brasil y Argentina fueron para el año 2014 de 32,6% y 31,9% respectivamente[6].

Las garantías laborales y la vinculación al sector formal de la economía tienen una incidencia clave en los salarios y el crecimiento. Si bien es difícil hacer comparaciones frente a los salarios medios en términos generales de cada país, por tasa de cambio, tamaño de la población, crecimiento económico y sectores económicos preponderantes, es posible evaluar el crecimiento de los salarios medios. En América Latina el crecimiento del salario medio fue del 39% entre 2008 y 2012, Colombia, al igual que México y Chile estuvieron por debajo de ese promedio 36%, -5% y 9% respectivamente[7], mientras que los países que empujaron el promedio regional fueron Uruguay, Bolivia y Argentina con tasas de crecimiento de 61%, 68% y 43% respectivamente.

Es importante señalar que durante este periodo la mayoría de economías presentaron un crecimiento superior al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), al igual que un aumento importante de sus recursos producto de los precios de los minero-energéticos, que beneficiaron a la mayoría de los países señalados.

SALARIO MÍNIMO

El salario mínimo es importante en las relaciones laborales de los países, mide el impacto del consumo en la economía, y determina el acceso de las capas más bajas a nuevos bienes y servicios. En América Latina las estructuras sociales son muy parecidas y conforme a tipo de producción en la mayoría de economías es posible hacer comparaciones sobre el salario mínimo.

El gobierno de Colombia ha planteado como uno de sus objetivos convertirse en uno de los países referente en materia económica en la región, para ello debe tener una estructura salarial y una base de consumo importante. Sin embargo, el salario minino colombiano es uno de los peores de la región. Si lo comparamos con países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador, México, Perú y Uruguay, es decir 9 países, Colombia se ubica en el puesto 8 con un salario mínimo de USD$257, solo por encima de México con USD$146. Encabezando la lista con mejores salarios están Argentina, Ecuador y Uruguay con $551, $413 y $410[8] respectivamente.

El impacto del salario mínimo en la economía también se puede medir en la cantidad de personas que devengan este salario, al ser la menor cantidad posible para ser percibida en el salario, el porcentaje restante devenga un poco más de la cifra. Teniendo en cuenta esto, Colombia nuevamente se raja pues el 55% de los trabajadores asalariados reciben el salario mínimo, mientras que en México lo hacen solamente el 13,7%[9], en Uruguay el 25%[10], en Chile el 25%[11] y en Ecuador el 17%[12].

En el último mes se desarrollaron dos importantes reuniones de los procesos de integración económica, por un lado Alianza Pacifico, que ratificó sus criterios de libre comercio como eje estructural de su proceso, dejando de lado la promoción de políticas de formalización laboral, productividad ligada al desarrollo industrial y salarios, mostrando su falta de interés en el tema, a pesar de ser los países con las peores cifras en cuanto informalidad, salarios medios y salarios mínimos. Por otro lado, hubo la cumbre de Mercosur, que aprobó el ingreso de Bolivia a la organización y discutieron que políticas aplicar para reducir los efectos sociales y labores de la caída de los precios de los minero-energéticos y la revaluación del dólar, la cual ha tenido impactos sobre sus economías.

Recientemente en el país se viene debatiendo cual es el proceso de integración ideal para el continente. Mientras que los economistas neoliberales privilegian la Alianza del Pacifico como proceso ideal, pues profundiza el modelo de libre comercio y representa un ALCA más pequeño, además critican Mercosur por ser más lento en cuanto medidas de liberación comercial así como sus política de protección a ciertos productos nacionales; en cambio otros analistas señalan que procesos como Mercosur son más viables y beneficiosos para el país, pues tiene garantías de mercado, políticas de protección a sectores económicos, fomento de políticas de desarrollo industrial y agrario, y políticas de defensa de los derechos laborales, lo cual tiene un impacto positivo sobre el mercado laboral.

[7]
CELU, Bogotá, agosto de 2015.


CENTRO DE ESTUDIOS LATINOAMERICANOS (CELU)