miércoles, agosto 26, 2015

Los orígenes del Partido Comunista Marxista-Leninista de Colombia y del Ejército de Liberación Popular - EPL




El PC ML fue organizado a mediados de la década de 1960, como resultado de los debates entre líneas políticas diferentes en el Partido Comunista, en un contexto nacional e internacional de fraccionamiento en el Movimiento Comunista Internacional, principalmente entre el Partido Comunista de la Unión Soviética y el partido Comunista de China.

Los militantes que habían sido expulsados o se habían retirado del PCC buscaron formas de reagrupamiento organizativo entre 1963 a 1965, llegando a acuerdos con otros grupos de la “nueva izquierda”: el MOEC, el FUAR, PRS, la Juventud del MRL e inclu­so un sec­tor de la revista democristiana "La Nueva Prensa", en torno a la creencia de que los auténticos revolucionarios se definían por oposición a las tesis "revisionistas" del PCC: el antielectorerismo, el impulso a la lucha armada y el planteamiento de que no era posible ninguna conciliación con la burguesía. Estos sectores formarán el Comité de Integración de los Movi­mientos Revolucionarios Colom­bianos CIMREC, que desde un principio se trazó como tarea la construcción de un nuevo partido marxista leni­nista.

En marzo de 1964 se realizó en Medellín la Primera Conferencia de Marxistas-leninistas, como la mayoría de asistentes provenían del PCC, no se lograron acuerdos con los sectores de la “nueva izquierda” sobre el tipo de organización a crear, si un Partido o una alianza de organizaciones, así que se convocó a una Segunda Conferencia en junio de ese mismo año. En esa reunión discu­tieron como era parte de retórica de la época sobre el tipo de revolución que debe desarrollarse en el país, si socialista o democrática; el escenario principal de esa revolución, si la ciudad o el campo; la construcción del Partido; la de un ejército y un frente de masas. Se acordó realizar el Primer Congreso del nuevo Parti­do. Para crear las condiciones políticas se publicó el periódico "Revolución", como órgano de la Coordinación de Regionales Comunistas.

En los documentos preparatorios del Congreso se caracterizó la sociedad colombiana como "predominan­te­mente capita­lista con remanentes feudales, dependien­te del imperialismo norte­americano", buscando encontrar el argumento teórico para oponerlo a la tesis del PCC de "semifeudal y semicolonial", así mismo se negó la existencia de la burguesía nacio­nal.

Hay sectores de la burguesía media que "están dis­criminados y tienen contradicciones frecuentes con el gran capital, que tratan de resolver asociándo­se con él. En condiciones especiales de fuerza revolu­cionaria, pueden ser neutralizados y ganados para la revolución...

Los campesinos ricos "son neutralizables con más facilidad que los demás sectores de la burguesía media y muchos de ellos pueden ser llevados a formar parte activa del Frente Único de Liberación si se respetan sus intereses como plantea esta políti­ca" [i].
En los debates sobre si crear un ejército o un partido o un movimiento de coordinación de varias organizaciones fueron definitivos, personalidades que nuclearon con su carisma y capacidad a los demás revolucionarios. Las figuras de Pedro Vázquez Rendón, el paisa emprendedor de Yarumal Antioquia, viejo militante del PCC, caracterizado por su fe inquebrantable en la lucha armada, miembro de su comité central y con experiencia guerrillera en el sur del Tolima, al lado de Pedro Antonio Marín; Pedro León Arboleda, otro antioqueño, periodista, reconocido por una posición ortodoxa y beligerante y el joven Francisco Garnica, antiguo Secretario de la JUCO, encargado de las relaciones internacionales y reconocido entre los movimientos sociales del Valle del Cauca [ii].

En estos debates del año 1964, participaron miembros de la Brigada José Antonio Galán que posteriormente dio origen al ELN. Pedro Vázquez era enfático en la defensa de la relación con el PCCH a nivel internacional y consideraba una forma de presión, los llamados de la dirección cubana a través de los delegados de la Brigada, para que la nueva organización que él estaba formando se mantuviera ajena a los debates internacionales generados por el conflicto chino-soviético; lo que sí hizo la Brigada José Antonio Galán.

El 17 de julio de 1965 después de un proceso tortuoso de debates y acuerdos se fundó el PC M-L. Por razones simbólicas al Congreso Fundador se le denominó X Congreso, indicando que se quería “rescatar” el Partido y no construir uno nuevo, de ahí resoluciones como la “expulsión” de Gilberto Vieira y el resto de la “dirección revisionista”. Algunas figuras asistentes al Congreso fueron Pedro Vázquez Rendón, Pedro León Arboleda, Fred Kaim, Uriel Barrera, Carlos Arias, Libardo Mora Toro, Aldemar Londoño, Jaime Romero Buj (ex-miem­bros del PC), Francisco Garnica, Ricardo To­rres, Carlos Alber­to Morales (JUCO), Francisco Caraba­llo (JMRL), entre otros.

La instalación, la hizo el médico de Cartago Aldemar Londoño, quien llamó la atención sobre el significado del Congreso, la época histórica, la necesidad de un Partido de cuadros y la necesidad de tener una posición consecuente con la lucha armada.

El Congreso eligió un Comité Central de 27 miembros, un Comité Ejecutivo y un Secretariado presidido por Pedro Vázquez Rendón, en donde también estaba Pedro León Arboleda, Carlos Arias y Bernardo Ferreira Grandet.

Sobre el carácter de la revolución se mantuvo la tesis de revolución Patriótica, popular y antiimperia­lis­ta, se dio una unidad entre quienes siguieron soste­nien­do la tesis de "revolu­ción socialista de inmediato" (prove­nientes del PRS), los que conce­bían una etapa intermedia entre la Nueva Democra­cia y la Revolu­ción Socialista, y los que defendían la Nueva Democracia, como la revolu­ción que debería emprenderse.

Pocos meses después quienes impulsaban abiertamente "la revolución socia­lista", se marginaron del Partido y años después algunos conformaron un grupo de teóricos denominado "Guerra Popular", que se centró en Medellín y difundió materiales teóricos contra el "economicismo" en los movi­mientos estudian­til y obrero [iii]. Otros conformarían más adelante la Comisión Política de la ANUC y luego la Organización Revolucionaria del Pueblo ORP.

Así mismo el Congreso hizo un llamado al naciente movi­miento guerri­llero, especialmente al ELN para fundirse en un sólo ejército revolucionario, llamado que el ELN descono­ció planteando que existían "profun­das diferen­cias polí­ticas". Para esas discusiones el PC ML envió como emisario a Francisco Garnica, según lo relató Jaime Arenas en su libro La guerrilla por dentro.

El Partido consideraba que la situación nacional y el estado de ánimo de las masas era tal, que se vivía una situación insurreccional. De ahí sus orientaciones: La revolución será armada y el escenario principal el campo. Todos los marxistas leninistas en un solo partido, todos los combatientes populares en un solo ejército revolucionario, todos los revolucionarios en un solo Frente Patriótico de Liberación.

La situación preinsurreccional, se atribuía a los conflictos urbanos y rurales de la primera mitad de la década del 60 y al descontento frente a la situación económica, cuando el gobierno decretó una devaluación y una consiguiente oleada alcista de golpe. Además se analizaba con mucho optimismo el incremento de la tendencia abstencionista de 1964, “... contamos con la mayoría popular contra el sistema, expresada en la abstención, que pasó del 19% en 1957 al 70% en 1964 [iv].

Ese estado de “semiconciencia” de las masas podía ser elevado a “conciencia plena”, con el desarrollo de la lucha armada, así lo expresaba la consigna del PC ML que fue pintada en los muros de campos y ciudades: “El pueblo quiere y necesita la revolución”.

Desde el mismo momento de su fundación el nuevo Partido fue conse­cuente con su planteamiento sobre la lucha armada, así que se creó un germen del futuro EPL, cuyo comandante en los inicios fue Uriel Barrera y se defi­nieron zonas estratégicas para la guerra.

En 1965 se había considerado la serranía de Perijá como la de mejores condiciones, debido a la tradición de lucha del campesi­nado y a la influencia que allí tenía Francisco Caraballo que había salido de las Juventudes del MRL. El primer Comandante de la zona fue Libardo Mora Toro, conocido en la zona petrolera de Barranca, pero no estuvo allí mucho tiempo y fue reem­plazado por Uriel Gutiérrez, quien con un enfoque militarista aplicó una disciplina de cuartel, mandó fusilar a campesinos dirigentes de la región lo que provocó la desbandada de las influencias [v].

Un segundo núcleo guerrillero tenía como objetivo controlar una zona de la Cordillera Cen­tral, para ingresar a la zona cafetera de Sevilla (Va­lle), sin perder contacto con la cordillera occidental. El ejército percibió los movi­mientos y realizó una opera­ción de cerco, desmante­lando el poco trabajo reali­zado. En un operativo el ejército capturó después de una reunión a Francisco Garnica, Ricardo Torres y Carlos Alberto Morales, los torturó y posteriormente los fusiló [vi].

En otro intento de penetración buscando la alianza con las guerrillas del sur del Tolima dirigidas por Manuel Marulanda, se envió al médico de Cartago, Aldemar Londo­ño, junto con una guerrille­ra campesina. Ingresa­ron a una zona limítrofe entre Tolima y Huila, pero jamás se volvió a saber de ellos. Según la versión de los integrantes del PC ML, al parecer una vez hicieron contac­tos e iniciaron los debates fueron detenidos, juzgados como traidores y fusilados.

Estos errores militares y las pérdidas que produjeron se debatieron en el Segundo Pleno del C.C. en diciembre de 1965. En este evento la lucha de líneas fue muy aguda, surgieron posiciones que se oponían a la concepción de guerra prolongada y posi­ciones mayoritarias que reiteraban el foquismo, encabeza­dos por Fred Kaim. En esas condicio­nes Pedro Vázquez para evitar que el partido se convirtiera en un foco militarista, buscó la alianza con Alfonso Romero Buj, miembro del Comité Central, que planteaba no acelerar el inicio de la lucha armada en lo inmediato y desarrollar un fuerte trabajo de masas urbano.

Al momento de realizarse el II Pleno, la estructura partidaria estaba conformada por un Comité Central, dentro del cual estaba el Comité Ejecutivo Central, como instancia permanente de dirección cotidiana, centralizada por el Secretario General. Los organismos inferiores eran los Comités Regionales, cada uno con un Comité Ejecutivo Regional, los Comités Zonales y las células partidarias.

Las conclusiones del Pleno mantuvieron la línea del escenario principal, llamando a realizar más trabajo en las ciuda­des, e incluso determinando una línea para el movimiento sindical, "los sindicatos rojos", buscando vincu­lar directamente la lucha reivindi­cativa con la lucha armada. El Pleno emitió un concepto sobre el foquismo y de crítica al ELN:

Es cuestionable que el ELN tenga menosprecio de las luchas de masas en la ciudad, negación de la impor­tancia de la lucha obrero-patronal de carácter revolucionario, disminución de la naturaleza funda­mentalmente antiimperialista de la revolución colom­biana, manifestaciones de sectarismo en su programa, sublimación del heroísmo y del papel de la persona­lidad, exage­ración del papel del campe­sinado y de los estudiantes elevándo­los a veces a la categoría de fuerzas dirigentes de la revolu­ción [vii].

Se expulsó a Fred Kaim y Alfonso Cuellar, este último sería posteriormente un líder del movimiento campesino desarrollado por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC-Línea Sincelejo.

El PC de C (m-l) inicialmente conformó la Juventud ML, con la mayoría de jóvenes expulsados de la JUCO, que reconocían entre sus líderes a Francisco Garnica. Por lo menos 50 a 70 miembros de la Juventud ML visitaron la República Popular China entre 1963 y 1968 y tenían relaciones directas con el PCCH, manteniendo cierta independencia frente al Comité Central. Una vez muerto Garnica, el líder de la Juventud ML fue Alfonso Cuellar, por eso al producirse su expulsión, gran parte de la Juventud ML abandonó el Partido, dando origen a otros grupos maoístas.

Durante 1966, Pedro Vázquez Rendón viajó a China en donde conoció de cerca la experiencia de la "Gran Revolución Cultural Proletaria China" y recibió cursillos sobre la situación mundial, el papel de los soviéti­cos (conside­ra­dos por entonces como “Socialimperialistas” y "enemigos de la revolución mundial"), y fundamentó su posición sobre la vía de la revolución colombiana.

A su regreso a fines del 1966, Vázquez Rendón convocó al III Pleno del C.C. en el mes de febrero de 1967, para fortalecer la posi­ción maoísta en la dirección del Partido. El centro de las discusiones del Pleno fue el papel del campo era el escenario principal de la guerra popular. Esta vez el debate fue con Alfonso Romero Buj, que sostenía que Colombia era un país princi­palmente capita­lista y neocolonial, con resi­duos semifeudales. Resaltaba el carácter neocolonial para enfati­zar el desarrollo del capitalismo y así la ciudad como el centro de la revolución.

Los acuerdos a los que se llegaron reflejaban por un lado esta disputa, pero por otra parte, la preocupación que se tenía frente a los sucesos nacionales. El gobierno de Valencia (1962-1966), se había destacado por su política represiva encabezada por el general Ruiz Novoa, impulsor de la “acción cívico militar” para frenar el despertar guerrillero, así que el debate sobre la lucha armada era clave para el PC ML.

Sobre el carácter de la revolución, aunque se mantuvo la formu­lación del X Congreso se le agregó este nuevo texto:

Nuestra revolución es pa­triótica, popular, anti-imperialis­ta, en marcha al socialismo.

Su esencia es la de Nueva Democracia, definida por el camarada Mao Tsetung en 1939, y cuyo régimen político es la dictadura de la unión de las clases revolucionarias.

Forma parte de la revolución proletaria mundial, no de la revolución burguesa. En ella la hegemonía le corresponde al proletariado y su meta subsi­guiente es el socialismo [viii].

Frente al centro de gravedad de la vida partidaria:

...el trabajo del campo como el trabajo fundamen­tal del Partido en este período, sin perder de vista que esta decisión implica acentuar principalmente en el campo el cumplimiento de la tarea central (construc­ción del Partido), de la forma superior de lucha (la lucha armada) y de la movi­lización de las masas (medio básico e insustitui­ble para crear Partido y desarrollar la Guerra Popular) [ix].

Alfonso Romero Buj sostuvo sus tesis y cuestionó la orientación de abandonar el trabajo en las ciudades y trasladar a todos los militantes al campo:

Durante los años 1965 y 1966 tuvo alguna impor­tan­cia (el Partido) en los sindicatos del Valle del Cauca, Antioquia y Cundinamarca. Empero la táctica equivocada de "retirarse al campo" y "a­bandonar las ciudades", provocó la pérdida de fuerza que el Partido Comunista (marxista-leninis­ta llegó a tener en estos sectores". Y produjo como conse­cuencia que más adelante el naciente anarcosindi­calismo del MOIR y los trotskistas desplaza­ran al Partido [x].

Por otra parte el Pleno planteó un deslinde con el proceso cubano y con Fidel al considerarlo como avanzada del "socialim­perialismo" en América Latina, “Fidel aspira a ser el intermediario de los rusos para las relaciones de éstos con los revisionistas de América” [xi].

El III Pleno significó el inició de una nueva etapa en la vida de la organización, trasladar el centro de gravedad partidario, de la construcción propia al desarrollo de la lucha armada. Para esto se orientó el traslado de todo el Comité Central al campo y el fortalecimiento de la zona estratégica, que en ese momento pasaba a ser el nororien­te antioqueño y el sur de Córdoba entre el alto Sinú y alto San Jorge. Desde ese momento la tarea central del Partido era hacer la guerra, lo que era un matiz frente a la doctrina maoísta, que planteaba que la tarea principal de un partido no es hacer la guerra sino dirigir la revolución, la cual no se expresa exclusivamente en la acción militar. Por esta razón la decisión del Comité Ejecutivo Central fue cuestionada por otros miembros del Comité Central y de varios Comités Regionales. 

El Ejército Popular de Liberación y el ideario de la guerra popu­lar

El nororiente antioqueño, lugar en el que surgió el EPL era a mediados de la década de 1960 una región en donde terminan las estriba­ciones de la cordillera occidental y sus tres serranías Abibe, San Jerónimo y Ayapel, surcada por caudalosos ríos como el Sinú y el San Jorge, sin carreteras y con selvas inex­pugnables. Esta zona de colonización en la que se encuentran la cultura antioqueña con la cultura costeña del Departamento de Córdoba, tenía una larga tradición de lucha campesina, en los años 20 una organiza­ción campesina dirigida por el italiano Vicente Adamo, organizó tomas de tierras en Lomagrande y estable­ció una comuna denominada Baluarte Rojo [xii], que luchó por la legalización de las tierras.

La lucha por la tierra continuó como defensa de los campesinos ante las tentativas de los terratenientes de arrebatar­les la tierra. Durante la época de la vio­lencia la zona fue una región de guerrillas libera­les, en la que uno de sus líderes Julio Guerra, no entre­gó las armas y durante la dictadura de Rojas Pinilla, había cesado los combates.

En la década de 1960 se trataba de una región de colonato con población dispersa, que durante el período de la violencia recibió miles de familias desplazadas desde Antioquia, el norte de Córdoba y Bolívar, por terratenientes que iban tras sus tierras. Una vez establecidos allí, nuevamente afrontaron otra arre­metida terrateniente que desde mediados de la década de 60 ejercía presión sobre las tierras de los colonos.

El Partido había realizado a través del Comité Central en 1965, una exploración de la zona y establecido contactos con líderes campesinos como Luis Manco y Julio Guerra, viejos guerrilleros liberales, que estuvieron de acuerdo con apostarle a un nuevo proyecto armado revolucionario.

La táctica de penetración se hizo a partir de conforma­ción de Comités de Trabajo Campesino, resul­tado de la vinculación de los militantes del Partido con los campesinos del Llano del Tigre, cerca al río Sinú, por ser la región más pobla­da. En un reportaje del periódico El Espectador se decía:

Todo comenzó de una manera imperceptible. Unos pocos elementos, bajo el pretexto de trabajar en las montañas, fueron transformándose en grandes orientadores. Siguió la apertura de escuelas gratuitas con profeso­res exper­tos venidos de otras partes y la asistencia médica.

Un nuevo paso... fue la organización del cooperativismo. Este dio origen a las grandes concentraciones o convites. Ellos tenían lugar en la tala de montes, hechura de puentes, arreglo de trochas y limpia de cosechas [xiii].

En la concepción maoísta de Pedro Vázquez Ren­dón, la cons­trucción del Ejército Revolucionario debería darse a la par de la creación de Órganos de poder con participación de las masas. Así es que en noviembre y diciembre de 1967 se procedió a concretar el Ejército Popular de Liberación y las Juntas Patrióticas de Liberación, estas últimas reemplazaron las funciones tradicionales de las autori­da­des gubernamentales en las zonas campesinas.

El trabajo militar estuvo orientado a la construcción y consolidación de Partido entre los campesinos. Antes que destacamen­tos armados, se habían organizado células y toda la red partidaria. Así que a partir de esto, para coordinar el trabajo de la produc­ción, la organización y la movilización se crearon las Juntas Pa­trióticas de Liberación. En una asamblea campesina convo­cada el 11 de noviembre de 1967, se eligió a Julio Guerra como Presiden­te y a Pedro Vázquez, como Vice­presidente de la Junta Patriótica.
En este momento existe en esta parte de las áreas interiores y en el área correspondiente a la periferia inmediata, una situa­ción revolucionaria; situación que era el producto de la agudización hasta el antagonismo de las contradicciones de clase de los campesinos por un lado, y, por el otro, los representantes de las clases dominantes que los habían explotado y oprimido durante mucho tiempo, y el gobierno, con quien existían insaldables deudas de sangre y de miseria; gobierno que en las últimas etapas los reprimía a través de entidades como la CVM [xiv].

En un principio las JPL tenían como actividad el con­trol de precios en víveres y animales, el oficio de matrimo­nios y la legalización de divorcios y bautizos. Pero más adelante, cuando el trabajo fue creciendo y se conforma­ron JPL veredales, zonales y regionales, además de estas tareas se convierten en órganos de Poder, que organizaba milicias populares y guerrillas locales para la defensa de las veredas, e incluso garantizaba la protección a los pequeños comer­ciantes de la región que realizaban el intercambio básico.

Una vez creada la organización política entre la población se produ­jeron los levantamientos campesinos contra los terratenientes de la región y sus guardias. Son famosos en el imaginario de los militantes los Levanta­mientos del Llano del Tigre, del Sinú y de Río Verde, los del alto San Jorge y Riosucio, con estos destacamentos se consti­tuyó el primer frente de guerra del EPL "Francisco Garnica".

Es en febrero de 1967 que se constituye el EPL, ahí juramos bandera Pedro Vásquez, Caraballo, Ferreira, Pastor, como unos ocho compañeros más y yo. Tres mujeres: la gorda María, Virginia y Cecilia. Dos costeñas y una del Valle.

En ese momento nacemos simplemente como el EPL, a los pocos días se adopta el nombre de Francisco Garnica, destacamento Francisco Garnica [xv].

Conformado el EPL, la actividad principal del Partido era el desarrollo de la guerra, así que se ordenó que toda la dirección se trasladara al campo. Decisión que antagonizó las diferencias con otros cuadros de dirección que se oponían al desarrollo de la lucha armada.

En ese proceso vino la decisión de que toda la dirección del M-L se trasladara al campo. En la dirección estaba Alfonso Romero. Yo no estaba de acuerdo con eso porque el campo no se podía sostener sin el aprovisionamiento de las ciudades y sin una concientización de la clase obrera que apoyara la lucha en el campo.

Ya se había vivido la experiencia de Camilo. Fabio Vásquez, el fundador del ELN, pretendía que Camilo, amigo mío y de Alfonso, se internara en el campo y dejara la lucha política en las ciudades. Yo me opuse a eso y por eso vino el rompimiento con Fabio Vásquez en Cuba. Alfonso estaba de acuerdo. Decía que una persona que no estaba en capacidad de corretear en el monte no se le podía forzar a que se trasladara allá.

Aumerle de la Vega, antiguo integrante del Comité Central del partido Comunista Moscovita y posteriormente miembro del M-L, propuso el inicio de la guerra. Este elemento planteó durante toda la noche, que había que declarar la guerra, que estábamos en condiciones de declararla. Yo era partidario de que duráramos cinco años más y que lo que estábamos haciendo en el Sinú se hiciera en cinco zonas del país. (...)

Fue Aumerle de la Vega quien logró que a las cinco de la mañana se decidiera la declaratoria. (...) La hacienda para la primera acción se llamaba El Perro y tenía como límites Montelibano y Juan José. Tenía pista de aterrizaje y otra serie de cosas pues era una hacienda de los Echavarría, los que manejaban COLTEJER.

Pero Aumerle de la Vega después de haber conseguido que se aprobara la declaratoria de guerra, a las dos de la tarde del día siguiente, fue a llorarle al secretariado para que lo dejara ir a despedirse de su hijo que tenía en Cartagena y que se incorporaba en veinticuatro horas. Así se fue el desgraciado. No volvió [xvi].

En esas circunstancias de álgida lucha de líneas el Comité Central decidió expulsar a quienes criticaban la lucha armada. Primero de la fracción llamada "la aldea de los tres trai­do­res" [xvii]Fred Kaim, Aumerle de la Vega y Carlos Arias y posteriormente de Alfonso Romero Buj. Muchos de los expulsados posteriormente serían ejecutados, como el caso de Jaime Builes, acusado de homosexual, que fue acuchillado y baleado dentro de un bus en la ciudad de Medellín, de Nicolás Santa, muerto en Bogotá en 1975 o Alfonso Romero Buj, asesinado en esta misma ciudad en ese mismo año, por el Comando PLA.

Con el grupo de la “Aldea de los tres traidores” salieron quienes posteriormente conformaron los Grupos Marxista-Leninistas y luego la Liga Marxista-Leninista de Colombia, una de las tres organizaciones maoístas (las otras dos son el PC-ML y el MOIR) que tendrán relaciones oficiales con el Partido Comunista de China.

El gobierno de Carlos Lleras y los mandos militares evidenciaron la presencia del movimiento insurgente e inició campañas militares y políticas para aislar a la naciente guerrilla. En octubre de 1967 se propuso un plan de desarrollo económico para la región, dirigido por la Corporación Valle del Magdalena CVM. El Partido consideró que este plan traería una ofensiva militar así que aceleró la preparación polí­tica y militar, se escogió la finca de Luís Manco, loca­lizada en el centro de los Llanos del Tigre como centro de operaciones y se creó un sistema de contrainte­ligen­cia en la región que vinculaba a la población, espe­cialmen­te a las mujeres y a los niños.

El gobierno combinó la búsqueda de un acuerdo político con la militarización de la zona. Envió como negociadora a María Helena de Crovo, reconocida por su participación en el MRL, con el objeti­vo de acercar y separar a Julio Guerra de los "rojos". Se adelantaron varias reuniones entre el gobierno y repre­sentantes del movimiento campesino, entre ellos estaban Luis Manco y Francisco Caraballo. En estos diálogos las propuestas oficiales se reducían a asistencia técnica y créditos, que fueron rechazadas por los voceros campesinos, así que se decidió dar vía libre a los militares para pacificar la región.

En marzo de 1968 se incrementaron las acciones militares del Ejér­cito, con operaciones psico­ló­gicas. Aviones de la FAC dejaban caer volantes con consignas como "fuera los rojos", a la vez que más de 10.000 efectivos ten­dieron un cerco desde Montería hasta Urabá, formando un anillo sobre los insurgentes que se cerró en el mes de mayo.

Este relato de Ernesto Rojas describe las condiciones de los operativos militares en los que murió Pedro Vázquez Rendón

El ejército oficial llegó y se estableció en Montelíbano, Planeta Rica y Tierra Alta, penetrando poco a poco: todos los días caminaba un pedazo, otro pedazo y todo el mundo comenzaba a ver cómo avanzaba y se iba concentrando en los Llanos del Tigre, una región de colonos pobres que en esa época estaba muy poblada por gentes que habían buscado refugio, procedentes de áreas de violencia de Antioquia.

Los campesinos, con sus mujeres y niños, además de los ancianos, plantearon su deseo de irse con nosotros para el monte. Por esa época ya conocíamos la experiencia de Marquetalia, El Pato y Guayabero y pensamos que era inconveniente lanzar a las familias en ese tipo de aventuras.

Ya para el mes de mayo, el cerco era completo, se había producido el anillo y el ejército llevó con helicópteros a sus soldados hasta la zona del núcleo guerrillero.

El cerco duró los meses de mayo, junio, julio y agosto; participaron unos ocho mil soldados con el objetivo de destruir el movimiento en su nacimiento para evitar su consolidación y desarrollo.

Después de varios intentos fracasaron y finalmente decidieron replegarse.

Habían concentrado a la población, mujeres niños y ancianos en determinados puntos a los que llamamos “campos de concentración”, haciendo una labor psicológica para lograr
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