miércoles, agosto 26, 2015

Tomándole el pulso a la hipocresía: “El combate contra la infancia y la adolescencia marginadas”



|Por Hugo Bruschi.|

La delincuencia es un fenómeno social que se combate con más educación, más trabajo y no con represión y cárceles para los niños y las niñas”.

"No le pegue que es menor de edad, al contrario déjese pegar...es un pobre niño marginado por la inhumana sociedad capitalista, Ud. debe disculpar" cantaba una murga allá por los años 59-60. Eran tiempos en que una banda capitaneada por el tristemente célebre "Cacho", aterrorizaba las calles montevideanas. Mataron a un bombero, violaron a una maestra dejándola con secuelas muy graves y uno de los integrantes apuñaleó al "Zorro" un querido perro de policía, cuyo dueño vivía en Villa Española. Y la Sociedad - al igual que hoy - exigía “mano dura” con los delincuentes, no faltando claro está quienes proponían otras soluciones que incluían campos de trabajo y reeducación para estos antisociales. O sea que hoy no asistimos a ningún fenómeno del que no tengamos referencias. Ayer como hoy, creemos hasta que alguien nos convenza de lo contrario, de que esto es el resultado de la exclusión, de la postergación y de la miseria en todas sus expresiones. Miseria económica, miseria del alma y miseria moral de una Sociedad hipócrita que miró hacia el costado y que hoy contempla alarmada como aquél "boomerang" del que tanto advertimos, hoy se vuelve con furia contra ellos mismos.

 Han asesinado obreros, jubilados, y todo aquel que se oponga a ser rapiñado o robado en su propia casa. Hacen lo único que saben hacer, lo que aprendieron y la violencia de sus actos, sólo tiene explicación en lo que vivieron y vieron en sus hogares. Si es que a esos hacinamientos podemos llamarlos como tal. Allí donde el padre borracho castigaba a la madre o violaba a su hija o hijastra, en donde su madre se acostaba con el proveedor de pasta base, en donde el padre nunca trabajó y estuvo más tiempo preso que con sus hijos. ¿Cuál podría ser el resultado de estas experiencias? Lo anormal sería que fuera al revés y se hubieran constituido en honrados ciudadanos, que la sudan para parar la olla.

Recientemente 2 videos acaban de conmocionar a la "Sociedad Uruguaya". Uno de ellos relata la existencia de un infierno sólo comparable a los viejos leprosarios, alejados de la civilización. Allí sobreviven hacinados, olvidados muchas veces por sus propias familias, los llamados locos. Y muchas de esas familias se han enterado ahora gracias al video y a las denuncias del Movimiento La Salud para Todos, de las condiciones de vida de sus "seres queridos". Muy pocas son las familias que concurren asiduamente a ver a sus familiares allí internados. Tampoco es menos cierto que existen factores geográficos, económicos, etc. que hacen difícil la llegada. Pero dejando de lado estos aspectos no menos importantes, ¿desconocía la Sociedad Uruguaya la existencia de estos calvarios? ¿Nunca antes se habían interesado por conocer la vida de estos pacientes? ¿O será que reaccionamos ante el horror, sólo cuando la pantalla chica nos arruina la cena? ¿Cuando llevamos la milanesa a la boca, nos dicen que los enfermos comen de sus propios excrementos? ¿O cuando tomando el licor y preparando el terreno con nuestra querida o esposa querida, nos dicen que los pacientes se violan entre ellos? Seguramente se nos van las ganas de seguir… Uffff. ¡Qué asco todo esto! Pero cabe anotar asimismo, que esto no comenzó ayer, esta situación tiene más de 60 años como mínimo. Un familiar trabajó allí y ya por entonces aparecían ahogados en las aguas del Santa Lucía. Eran locos... ¿a quién mierda le podría importar?

Luego tuvimos acceso a otro video, en donde pudimos apreciar la competencia represiva del personal de ellos. ¿Serán éstas las soluciones  que la Sociedad tiene reservada para resolver el problema? Y hoy como ayer, tampoco faltan las opiniones más diversas de cómo habría que resolver este tema: desde los que piden plomo, hasta los que piden campos de concentración con cercas eléctricas. Otros más intelectualizados y tal vez con pasado izquierdoso/stalinista socialdemócratas, nos dicen que dentro del sistema capitalista (que ellos mismos alimentan) no habrá solución alguna, por lo que tendremos que esperar la llegada del Socialismo. Yo salí a la calle a ver si lo divisaba, pero no lo ví. Tal vez perdió el ómnibus y llegará tarde...

Otros dicen que el problema es urgente y tendremos que rehabilitar a estos delincuentes ya, incorporarlos a la Sociedad e inculcarles hábitos laborales. Bueno, Agazzi está en la misma línea... tendremos que hablar con los que saben. Pero la pregunta que surge inevitable, ¿es a qué Sociedad los vamos a insertar? ¿A la que se desarrolla día a día en los cinturones/cordones de las grandes ciudades, al cante de Saravia u algún otro de última generación? ¿Incorporarles hábitos de trabajo, para trabajar dónde? Todos los días leemos que gente que va perdiendo sus fuentes de trabajo para incorporarse al ejército de los que trabajarán por la comida. ¿Creen Uds. que este país está en condiciones de emprender un plan de inserción en tales condiciones? Lo mejor será esperar "al socialismo" –con la educación, la salud y la justicia social-, y mientras tanto seguimos apoyando a los mismos que tenían la obligación moral y el mandato popular para cambiar las cosas, por lo menos de intentarlo.

Pero la hipocresía ciudadana aprendida más arriba, no tiene desperdicios. Hemos visto y oído como se maltrata, como se viola en las cárceles a los niños delincuentes marginados. Esta realidad patética representa. ¿Podrán seguir llamándose el “combate contra la delincuencia” que ignora a la delincuencia como fenómeno social? Este combate hipócrita sólo tiene una solución: Educación, trabajo, atención médica y vivienda digna para la gente marginada.

Porque por encima de si habían o no, lineamientos claros, órdenes firmadas a seguir, nadie en su más sano juicio puede justificar una golpiza, mucho menos un Sindicato. También la hipocresía tiene otras formas de manifestarse, ahora es común escuchar "los pibes", "los pequeños", "los adolescentes" y lo hacen con tal ternura que hay que tener un pañuelo a mano, cual si miráramos alguna telecomedia. Mentira, mentira como decía el tango, la gran mayoría de esta Sociedad hipócrita, apoyó sin confensarlo la golpiza, vieron en los represores a vengadores que les hicieron sentir de su propia medicina. Para no hablar de los familiares de las víctimas de estos "pibes", quienes en su sed de venganza justa, no reparan que estos también son de algún modo víctimas de esta Sociedad podrida. La Vidriera no duda que en todo este escándalo, tirarán algunas cabezas a la arena del circo para calmar los ánimos. Tal vez algunos represores irán a la cárcel o perderán sus trabajos y tal vez lo tengan merecido. Pero aquí hoy como ayer, el culpable no "es el que apretó el gatillo" por más asco que nos produzca. Si de culpabilidades se tratara, la Justicia tendría que investigar a ministros y presidentes de hoy y de ayer por su responsabilidad en todas estas cosas. Que hicieron, en que destinaron los dineros que el Pueblo les confió para administrar. ¿Se lo robaron y la justicia “en la medida de lo posible” mira para otro lado?

Un profe del Chile del compañero presidente Salvador Allende Gossens brutalmente asesinado, afirmó certeramente “la hipocresía es un homenaje que le rinde el vicio a la virtud”.