martes, agosto 18, 2015

YO SÉ LO QUE HICIERON EL VERANO PASADO



|Por: Carlos Arturo Gambo B.|

En la Universidad del Tolima, como en la ciudad y el departamento, están rondando varios candidatos a decanaturas y rectoría que se disfrazan detrás de los discursos correctos, pero que solo engañarán a incautos, acomodados y cómplices… bueno, engañarán a muchos.

En el gobierno de lo público deberíamos seguir la premisa de Bernard Shaw quien dice que “a los políticos como los pañales hay que cambiarlos seguido… y por las mismas razones”, por lo cual no se entiende por qué terminamos eligiendo siempre a los mismos, con base en las mismas promesas y en los mismos desencantos. Para el caso dos botones, los demás pa´ la camisa:

1.
El rector actual, Herman Muñoz, fracasó estruendosamente al frente de la Universidad, pero no solo él, sino ese entramado de funcionarios enceguecidos por el poder que lo rodearon, y que hoy posiblemente huyan desesperados a buscar otro escampadero. Lo peor que le puede pasar al adulador es ver a su líder caído en desgracia. La soberbia, la gula burocrática y la ausencia de un proyecto colectivo universitario, llevaron a la Universidad del Tolima a derrochar una oportunidad de avanzar hacia la consolidación de lo público y, por el contrario, terminamos esclavos de las afujías económicas, el descuadernamiento de lo académico y con un INRI social difícil de borrar, pues no estamos acreditados ante el Ministerio de Educación y menos ante la sociedad, que a la larga es lo que importa.

Aun así, quizás alentado por sus asesores desenfrenados, el rector busca su reelección; es que la insensatez es hermana gemela del poder. ¿Quién podrá creerle? ¿Cuál será su plan de gobierno? ¿Empezará a hacer lo que debió hacer hace tres años? ¿Será capaz de dar un giro radical? No le puedo creer, yo sé lo que hizo el verano pasado.

2.
El otro candidato es Germán Rubio, conocido por sus posiciones déspotas y visión administrativista, lo cual lo perfilaría bien para gerenciar un voraz banco, pero no la única Universidad Pública de la región. Recuerdo acciones suyas al frente del Instituto de Educación a Distancia, como la contratación de catedráticos a 2 meses y medio, dejando a cerca de 1000 tutores presos del mundo laboral precarizado, sin seguridad social, sin prestaciones y sin esperanzas. Así mismo, sin ningún reparo académico y sin escuchar los argumentos pedagógicos, hizo que los cursos de distancia pasaran de ser orientados cada 15 días a que se ofertaran semanalmente, con lo cual echó al traste el proceso de investigación formativa, calamidades que aún hoy padecemos y no hemos podido reparar. Igual sucedió con la revista Ideales, que para el tiempo en que él fue Director tenía listo el número 3, pero se negó a apoyarla con el argumento de que se requería una revista indexada, dos años estuvo al frente y nunca salió la nueva revista e Ideales perdió su continuidad, lo cual afectó su proceso de indexación. Otra acción que habla de su talante es esta: Cuando llegó ordenó, (sí, él ordena, no concierta), que sacaran todos los documentos, libros e informes que reposaban en los estantes de la Dirección, mandó a remodelar. Lo triste es que toda esa memoria escrita institucional fue a parar a la basura, algo de eso pude rescatar de la mano de los recicladores. Hay personas que piensan que la historia empieza con ellos. ¿Cuál será su propuesta para la Universidad? ¿Cerrar programas de artes por no ser productivos? ¿Precarizar aún más la labor de los catedráticos? ¿Mandar a instalar rejas altas para rodear a la Universidad? ¿Fortalecer la política de la mano dura? ¿Haremos de lo poco público que queda un fortín para el mercado? No le puedo creer, yo sé lo que hizo el verano pasado.

3.
¿Entonces? Ante la complejidad, bienvenida sea la creatividad. Volvamos a sentirnos universitarios, construyamos un sendero y concertemos una salida a la crisis, retomemos la idea de la Universidad del Tolima, no dejemos que el futuro educativo de la región siga de mano en mano, tranzando puestos para los politiqueros de la región. Encontrémonos, no para destrozarnos, sino para reconstruir la Universidad del Tolima. Volvamos a la Asamblea Universitaria decisoria y abandonemos las discusiones de circo, pensémonos como colectividad de estudiantes, docentes y funcionarios, todos ocupados por aportarle a la región el mejor proyecto para la formación de miles de jóvenes que, en un futuro cercano, nos ayuden a trasformar esta región atrapada en la peste de la desolación politiquera.

No es utópico, es real. Si somos capaces de encontrarnos en la diferencia, de perfilar un proyecto por encima de nuestras ambiciones personales y grupusculares, quizás seamos recordados como la generación que activó el cambio, porque como dijo Nelson Mandela: “Todo parece imposible hasta que se hace”.