domingo, septiembre 06, 2015

ANTE LA PROFUNDA CRISIS INSTITUCIONAL, CREAR EL FRENTE EN DEFENSA DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA Y PROMOVER EL VOTO EN BLANCO



|Por: Ramiro Gálvez Aldana| Profesor asociado UT|

El viernes 11 de septiembre de 2015 han sido convocados a consulta por la dirección de la Universidad del Tolima estudiantes, docentes y egresados a fin de escoger entre dos aspirantes que hoy se disputan el cargo de Rector de la Institución. Será el Consejo Superior Universitario quien en última instancia tome la decisión. La Institución ha publicado en su página Web las “propuestas de gobierno” tanto del Rector en ejercicio, Herman Muñoz Ñungo, como del aspirante a sucederle, German Rubio Gurrero.

La propuesta del rector en ejercicio, en una primera parte de su escrito, intenta hacer un inventario bastante optimista acerca de un sinnúmero de logros académicos y administrativos acaecidos a lo largo de sus tres primeros años de gestión. En una actitud por demás extraña, hace caso omiso, en su intento de balance, de las enormes dificultades por las cuales atraviesa actualmente la Institución, dificultades que sin exageración pueden ser consideradas las más graves en los 60 años de existencia de la Universidad. En el balance del Rector parecería que “la tal crisis no existe”, justamente cuando nos encontramos ad portas de irnos a pique a lo más profundo de la mediocridad académica y administrativa.

En un arrebato medio esquizofrénico, el documento nos convoca, en una segunda parte, a prolongar por otros tres años las “maravillosas” realizaciones que reclama la administración para si como grandes logros del primer período. En ninguna parte del texto aparece ni siquiera un esbozo de autocrítica, como correspondería a un talante auténticamente universitario. Resulta indudable que la propuesta rectoral se encuentra imbuida por la actitud del tapen, tapen, tapen.

De otra parte, la propuesta de Rubio, si bien parte de caracterizar la actual crisis institucional como muy grave, no trata de indagar acerca de sus causas profundas. Se limita a ofrecer iniciativas de Perogrullo: reducir el gasto y aumentar los ingresos. ¡Eureka!

Olvida que la actual dirección, responsable de la crisis, puso en práctica ya un draconiano recorte del gasto, con la característica de que éste solo afecta a la academia, cuidándose muy bien de mantener intacta la frondosa y costosa burocracia instalada en la parte administrativa con la cual la administración trata de cultivar el insaciable apetito burocrático del clientelismo regional, exacerbado en plena época electoral.

Como tantas veces se ha insistido, parece olvidarse que la Universidad es una institución pública que no puede considerarse propiedad ni de estudiantes, ni de docentes, ni de trabajadores ni directivos, que su único y legítimo dueño es la sociedad. Que la fuente de recursos económicos que posibilitan su sostenimiento y el cumplimiento de su misión institucional proceden del aporte de los contribuyentes colombianos y que el pulcro manejo de éstos resulta sagrado. No obstante ello, lo que paulatinamente se ha impuesto en la Institución universitaria han sido los intereses corporativos de algunos estamentos que en la práctica han venido privatizando en los hechos la Institución.

La fuente de la más grave crisis de la Universidad, cuya línea de inflexión se remonta a la administración Machado, está estrechamente enlazada al paulatino abandono, por parte de la dirección institucional, del compromiso con el cumplimiento de la misión institucional, con el abandono de los principios universitarios y la defensa del interés público. En su lugar han venido primando los intereses de la politiquería tradicional de derecha y de “izquierda”. La nota dominante hoy es el predominio de una frondosa y costosísima capa burocrática incrementada súbitamente en la encargatura del Doctor Héctor Villaraga y repetida por la actual administración Muñoz, origen del monumental déficit presupuestal y financiero que hoy amenaza con el cierre del Alma Mater tolimense.

La comunidad universitaria no puede olvidar que los aspirantes actuales al cargo de rector han sido parte integral de otra nefasta administración que se prolongó por 12 largos años, la del inefable Jesús Ramón Rivera, quien hoy, en compañía de otros viudos del poder, azuza la caída de Muñoz. Por tanto los actuales aspirantes no pueden alzarse de hombros fingiendo que la “dicha crisis” no tiene nada que ver con ellos.

En consecuencia, una actitud realmente coherente con la defensa del interés público en la UT, debe conducir a rehusarnos a votar por cualquiera de los aspirantes actuales a ocupar el cargo de Rector. La pertinencia del voto en blanco en esta oportunidad le enviará al CSU un mensaje preciso: no confiamos en ninguno de los candidatos en liza.

Finalmente, dada la gravedad y complejidad de la crisis, sumado al descontento generalizado en amplios sectores universitarios, invitamos a estudiantes, profesores, trabajadores y egresados a constituir un frente en defensa de la Universidad del Tolima que presione por la designación de una nueva dirección universitaria que garantice la consecuencia con la misión universitaria y la defensa del interés público.

Ibagué, septiembre 2 de 2015