sábado, diciembre 05, 2015

VERDADES Y MEDIOS ALTERNATIVOS PARA EL ALZAMIENTO DESARMADO



|Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez|

Los medios Alternativos de Comunicación son fuentes de información independiente, usualmente asociadas a las luchas sociales de grupos y comunidades, que se movilizan por derechos y promueven la transformación de realidades concretas en territorios de conflicto. Se presentan a través de internet, redes sociales, periodismo, TV, Radio y se inscriben en el marco de las libertades propias del derecho humano a pensar libremente, expresar, opinar, decir, disentir, informar, investigar y decidir. Éticamente cumplen con la responsabilidad de no difundir informaciones falsas, no manipular, ni ideologizar los contenidos de la realidad. Políticamente se orientan a defender derechos, por eso toman partido por los débiles. Contribuyen crear poder popular, promover el respeto por las culturas, los bienes públicos y potenciar la creatividad humana de la población excluida del poder. Su mayor valor es la verdad.

No hacen parte de las agencias de información de financistas globales que trazan el libreto único de la manipulación ideológica, que con mensajes estandarizados y reiterativos que repiten en cadena influyen sobre los valores y conductas favorables a la destrucción de identidades sociales propias, refuerzan el triple proceso de colonización, homogeneización y deshumanización y convierten los vínculos humanos en transacciones del mercado. Los medios masivos de comunicación se organizan como empresas que propagan ideas y prácticas sociales útiles a sistemas de reproducción del capital y de sus estrategias de guerra en nombre de sus universales. Los grandes medios son pocos pero controlan prácticamente la totalidad de infraestructuras, tecnologías y mecanismos de asociación de medios y mediadores. Son monopolios que crean, organizan y difunden información planeada milimétricamente para eliminar oponentes al poder hegemónico o renuentes al saqueo. No son un poder independiente son una herramienta poderosa del poder.

En Colombia los potentados son también los dueños de los medios que promocionan la ideología del capital. Luis Carlos Sarmiento, el hombre mas rico de Colombia controla 16 medios, como el Tiempo, que es el impreso con mayor cobertura y lectores que se completa con edición electrónica y otros como Portafolio, ADN, 7 Días; City TV; Canal el Tiempo y Futbol Red. La Familia Santo Domingo, controla El Espectador segundo diario mas leído en impreso e internet, Caracol TV; Caracol Radio; Revista Cromos, Blu Radio. Carlos Ardila Lule controla RCN Radio y Televisión; Direct TV, Mundo Fox, NTN 24 horas. RCN y Caracol controlan la mayor franja de radio, televisión y ediciones electrónicas alimentadas durante las 24 horas del día. Felipe López y Familia controlan Soho, Semana, Dinero, Arcadia. Fuad Char y Familia que gobierna Barranquilla, controlan Olímpica Stereo la emisora mas escuchada del país. En común son dueños del mercado de las noticias diarias, del chisme con cientos de horas mensuales al aire, las telenovelas, los chistes, las ridiculizaciones y estigmatizaciones a adversarios, la moda, el cuerpo y sus desnudos, la belleza hecha cosméticos, la comida gourmet y chatarra, los deportes, y el horror y el morbo hecha a la medida del periodismo sin ética y hacen del terror una comedia para insensibilizar. Convocan a los empobrecidos y excluidos a alegrarse con las ganancias imparables en los negocios inmobiliarios, agroindustrial, construcción, financiero, mercado de valores, seguros y transporte de los que son también los dueños que a cambio de tributar con sentido de justicia social, son grandes contribuyentes de las campañas políticas presidenciales, legislativas y regionales, siempre del lado de los ganadores que llegan al control del poder político.

Los medios de comunicación alternativos, en Bogotá son más de 334 según su propia red y en Antioquia 308, pero su potencia sigue siendo en el terruño, en la localidad con renovadas excepciones que se agigantan para cumplir funciones sociales de educación, formación política, protección de bienes públicos, denuncia por daños causados contra la comunidad, análisis en contexto y formación de solidaridad y sentido comunitario. Visibilizan otras historias, otros relatos, otras culturas, otras etnias, otros géneros, otras heterogeneidades que no caben en los registros de los grandes medios, pero que además explican sus propios modos de vida y de muerte de los nadies, los sin historia, los alternativos, los excluidos, las mayorías.

Los medios alternativos están llamados a cumplir una función central para consolidar escenarios de la comunidad para construir paz, territorios con derechos, y defender la cultura propia y los referentes de identidad desde abajo y desde adentro de los territorios. Son una expresión directa del mismo pueblo creando y recreando la comunicación, son el pueblo mismo haciendo medios y no medios hechos afuera para servir a las necesidades del pueblo. Ahí radica su esencia política en la construcción colectiva del proyecto político de nuevo poder popular para contener y refutar a las dinámicas del capital y del terror, pero también para crear sentidos de Paz y visibilizar fortalezas y estrategias populares de poder y solidaridad sin límites. Un ejemplo del papel de guerra de los medios masivos fue la fase previa a la muerte del periodista y humorista Jaime Garzón, quien como a muchos otros adversarios lo ayudó a matar con la propaganda estigmatizadora usada como mecanismo de la política de terror que lo presentó como insurgente y estafeta de la muerte, hasta que el jefe paramilitar Carlos Castaño lo mando asesinar “para hacerle el favor a sus peticionarios”, recientemente un gran medio preparó las condiciones y un juez regional encarceló al líder indígena Feliciano, el otro gran medio adelantó la condena a 13 jóvenes inocentes. Hoy todos juntos promocionan la derrota de todas las izquierdas de América y el feliz retorno de las derechas, de la misma manera que califican la barbarie en el mundo árabe entre una necesaria y otra miserable.

Fuente: Rebelion.org