jueves, febrero 25, 2016

¡Cuidado, no haga ruido que la ultraderecha se puede tomar la Universidad del Tolima!



|Por Alexander Martínez Rivillas|elolfato.com|

Con mucha indignación recibo los últimos mensajes radiales del rector José Herman Muñoz Ñungo sobre la crisis de la Universidad del Tolima (alocución del 21 de febrero por Turadio). Ahora sabrán ustedes, comunidad tolimense, que la incontable cantidad de desaciertos, errores de planificación, desfalcos, derroches y formas de clientelismo; el rector los presenta como virtudes o incertidumbres naturales del mundo que –y no se sonroja– deben llamarnos a rodearlo y aunar esfuerzos, con el mismísimo Muñoz a la cabeza, para superar los problemas más agudos que el propio rector engendró.

¿Estoy delirando con esto? Por supuesto que no. Esta lógica enrevesada es la que ha gobernado la Universidad del Tolima por años, y no he visto un solo acto de sensatez de los implicados que me convenza de lo contrario. La universidad es una institución premoderna en muchos sentidos, tomada en buena parte de sus cargos directivos por el clientelismo y la corrupción. Diseñada a la medida por verdaderos asaltantes de los partidos tradicionales e infatigables delincuentes provenientes de algunos sectores de izquierda.

Veamos en detalle lo que pasa para determinar los verdaderos responsables de este pandemonio. Desde hace más de diez años se ha dicho que un rector distinto al que se encuentra gobernando podría implicar el ingreso de la ultraderecha y la reprensión al campus. Pero, vaya sorpresa. Ante la toma progresiva de la politiquería a las direcciones de programa, secretarías académicas, jefes de departamento, profesionales de apoyo, decanaturas y un largo etcétera; cualquier profesor que osara cuestionar al rector “progresista” del momento, toda su guardia pretoriana gritaba al unísono: ¡cuidado que cualquier ruido solo propiciaría el ingreso de esa derecha violenta!

Pero es más. Una vez se advirtieron desgreños administrativos, nóminas paralelas y carruseles de la contratación en los últimos años (incluido el rectorado de muñoz); escuchamos de nuevo la socorrida frase: ustedes lo que buscan es tumbar al rector para que el uribismo se tome la institución. No contentos con esto, el delirio pasó a niveles patológicos.

Si algún docente o estudiante se atrevía a denunciar la existencia de mas de 1450 contratistas y funcionarios, el despilfarro de dinero en francachelas, la vergonzosa dipsomanía de su vicerrector, el derroche de un superávit de $25.000 millones en 2013, la persecución sindical, y la compra descarada de militancias estudiantiles para ganar su apoyo y que hoy ha conducido a fuertes enfrentamientos entre sus organizaciones; la respuesta de la administración actual seguía el mismo libreto de antaño: cuidado con esas denuncias que pueden dejar a la Universidad del Tolima en manos de la ultraderecha y los promineros.

Pues era claro para nosotros los “nuevos” que no importaba mucho qué clase de liberalismo progresista, o izquierda liberal, o liberalismo revolucionario había gobernado (y gobierna hoy) la institución, pues lo único cierto ante los hechos era esto: por años se ha constituido una verdadera organización delincuencial para desangrar las finanzas de la UT. Si esta es la idea de un “buen gobierno” progresista y liberal –alcancé a decir ante mis queridos estudiantes– es evidente que a esta región no llegaron ni libros ilustrados, ni moralidad pública, ni nada que se parezca al marxismo. Aquí lo que se incubó fue una rancia capa de estafadores vestidos de liberales-modernos o de marxistas casi ágrafos.

Después de verificar que 98 funcionarios le cuestan a la universidad casi $10.000 millones anuales, y que muchos de esos cargos no existen o son asumidos por profesores de planta en las mejores universidades públicas del país, me invadió una ira indecible. Pero hay más. Cuando escuché al rector en su alocución del 21 de febrero, perdí la esperanza definitivamente sobre la situación de la UT. Pues este rector disfuncional en materias administrativas –y otras que no quiero recordar– sigue convencido que todo lo que he denunciado aquí es absolutamente normal y obedece a intereses personales.

*Profesor de la Universidad del Tolima