martes, febrero 16, 2016

El camilo que yo conocí en 1965 en un Estado y una sociedad contrainsurgentes

HUMBERTO VÉLEZ RAMÍREZ - Atisbos Analíticos No 238,  15 de febrero de 2015


Introducción

Proveniente de la naciente democracia cristiana y del  dogma tomista y de la moral que agotaba la perversidad en el sexo y del caritativismo católico- en lo individual autoperdonador e ineficaz en lo social - en 1964, a mis veinte años, Camilo me rebautizó: sin pasarme para acceder a la política revolucionaria, como era la costumbre en la época, por unos marxismos sin Marx, me convocó a un nuevo tipo de compromiso político en el que el amor cristiano se vertía, todavía de  modo un poco confuso, en una especie de socialismo católico. En esos todavía confusos años del Frente Nacional- sistema con el que el bipartidismo clasista  vigente se autoperdonó con total impunidad los 300.000 asesinatos de conservadores y liberales del común que propició  entre 1946 y 1957[1]- , de pie los dos en la entrada de la  recientemente creada Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, así, más o menos,  me  presentó a Camilo un estudiante de tercer año, que me cazaba por todas partes cuando ingresé al primer año de la carrera:

“Ese que va apresurado, con corbata cachaca pero corazón costeño, es Orlando Fals Borda y el que, enredado en la sotana, le sigue el paso, es el Padre Camilo Torres Restrepo; ambos son pilares centrales de esta Facultad”, fue lo que me dijo el estudiante de segundo año que desde mi ingreso al programa de Sociología, sólo dos semanas atrás, se había pegado a mis ideas, idas y venidas como una garrapata doctrinaria. “Claro que ni el uno ni el otro son marxistas, como es la forma certera y correcta de pensar el mundo actual, pero rebeldes en sus iglesias, presbiteriano el primero y católico el segundo, en sus deseos, opciones y prácticas defienden la necesidad de una revolución”, agregó, sin sacudirme el mutismo, mi persistente y tenaz mentor. Mi mirada se había quedado pegada al andar acelerado de ambos hasta que se los tragó el dintel de la sala de profesores. Sobre Fals, me habían dicho durante esas dos semanas, que había sido el fundador de la Facultad de Sociología en 1959 y que era su figura académica nacional e internacionalmente más elevada. Sobre Camilo, cura católico y sociólogo de Lovaina, yo ya había advertido que se trataba de una persona sobremanera querida y admirada. A mí, que provenía de un cerrado programa de filosofía tomista y escolástica, del que me habían excluido dizque “por cuestionar la incuestionable doctrina católica”, me llamaba mucho la atención que en una Universidad “tirapiedra” y que, como decimos ahora, arrastraba la representación social de “atea”, un sacerdote católico hubiese alcanzado niveles tan elevados de admiración”. [2]

En 1964 ingresé al en esa época  llamado “Año Básico”- rica experiencia curricular  común para todos los que aspirábamos a una carrera social o humanística- a la Universidad Nacional buscando, sobre todo y ante todo, a Camilo. La fortuna me permitió que fuese éste el que coordinara el curso de introducción a las Ciencias Humanas con la colaboración del ya muy conocido y admirado Fals Borda y de ese gigante maestro del pensamiento crítico llamado Darío Mesa Chica - Hegel, Marx y Weber le revoloteaban a toda hora  por su ya calva cabeza- a quien, a sus actuales  93 años, alguien o muchos, no obstante su terca sencillez, tendremos que rescatar y poner en el elevado sitial que se merece como uno de nuestros   máximos pensadores[3]. Con pasión me sumergí en esa nueva y desconocida  área de saber, y, para mi  sorpresa personal, con muy buenas notas y como la política estaba cerca, ingresé al Frente Unido dirigido por Camilo, y  cachucha protectora  en la cabeza y buenos tenis en los pies para  huirle a la policía, voceé su periódico por la calle  séptima y por el barrio obrero de Bogotá vendiéndolo a un peso y así estuve hasta el anuncio de su ingreso al ELN.  Entonces, haciendo “dedo”, con un grupo de adoloridos compañeros nos fuimos por las carreteras de América Latina hasta llegar  al sur donde me matriculé en Ciencia Política en la Universidad de Chile; en  un frío  amanecer del 16 de febrero de 1966 al encender, medio-dormido,  a las cuatro de la mañana  mi radiecito de estudiante, el puntiagudo  eco sin final de  esta noticia,

 “… COLOMBIA,  fuentes militares informaron que en el día  de ayer 15 de febrero fue abatido el Cura guerrillero Camilo Torres Restrepo…”…

retumbó durante muchos meses en mi subjetividad adolorida.

El Frente Unido del pueblo colombiano: Un contexto de historia

Démosle ahora un contexto de historia al “Frente Unido”, nombre que cubre  tanto al  Movimiento político alternativo como al Papel periódico del que fue director, aunque

“yo no me considero, escribió Camilo, representante de la clase popular colombiana, ni jefe  del frente Unido, ni líder de la revolución colombiana,porque no he sido elegido por el pueblo. (Subrayado nuestro)Aspiro a ser aceptado por éste  como un Servidor de la revolución”.[4]

Ambos fenómenos tuvieron ocurrencia entre agosto  y  diciembre de 1965 en una época en la que en el mundo hubo extraordinarios  sucesos inéditos, sobre todo en materia cultural y política, que en Colombia, sociedad hiper-conservadora,  tuvieron su expresión y hasta sus inicios de criollización como, por ejemplo, en  un  nadaísmo que,  en muchos aspectos, los recogió y  condensó. Por cierto que Colombia se estremeció ante el escándalo de cara a sucesos actuantes pero por aquí  residuales y hasta casi todas  las pacatas gentes colombianas se preguntaron hasta qué  extremos de inmoralidad y de descomposición estaba llegando el mundo. Alvaro Tirado Mejía, en otro gran texto suyo de corte más antropológico[5], se  detuvo en el examen sistemático de esos cambios a escala mundial preocupándose por precisar las huellas que dejaron en Colombia. Otro suceso mundial central de la década del 60 fue el Congreso Vaticano Segundo al que el Papa Juan XXIII le fijó  así sus motivos, “Quiero abrir las ventanas de la Iglesia  para que podamos ver hacia afuera y los fieles puedan ver hacia adentro”.[6] En Colombia, Camilo, en lo personal, fue la expresión  más madura, por una parte, del sector de la Iglesia que lideró el  Jesuita Karl Rhanner que buscaba “integrar la experiencia humana moderna[7]  con el dogma cristiano” en contraposición con otras visiones que ponían el  énfasis  o en  una comprensión más ajustada de la Escritura o en un retorno a las fuentes  o en la mera actualización; por otra parte, expresó también una postura de avanzada en materia de dialogo entre las Iglesias cristianas, así como entre los católicos y los marxistas. Sobre estas dos últimas materias lo de Camilo es como si, sobre ciertas cosas,  estuviésemos leyendo al actual Papa Francisco, así,

MENSAJE A LOS CRISTIANOS[8]

Lo principal en el catolicismo es el amor al prójimo…’El que ama a su prójimo cumple la ley (San Pablo Rom,8). Este amor para que sea verdadero tiene que buscar la eficacia. Si …lo que se ha llamado caridad no alcanza a dar de comer a la mayoría de hambrientos, ni a vestir a la mayoría de desnudos, ni a enseñar  a la mayoría de los que no saben , tenemos que buscar medios eficaces para el bienestar de las mayorías. Esos medios  no los van a buscar las minorías privilegiadas que tienen el poder, porque generalmente esos medios eficaces obligan  a las minorías a sacrificar sus privilegios… Es necesario, entonces, quitarles el poder a las minorías privilegiadas  para dárselo a las mayorías pobres. Esto, si se hace rápidamente, es lo esencial de una revolución. La revolución puede ser pacífica si las minorías no hacen resistencia violenta. La revolución, por lo tanto, es la forma de lograr un gobierno que dé de comer al hambriento, que vista al desnudo…no solamente de forma ocasional  y transitoria, no  solamente  para unos pocos, sino para la mayoría de nuestros prójimos. Por eso la revolución no solamente es permitida sino obligatoria  para los cristianos que vean en ella  la única manera eficaz de realizar el amor para todos. Es cierto  que “no hay autoridad sino de parte de Dios”. (San Pablo Rom. XIII,1).Pero, Santo Tomás dice que la atribución concreta de la autoridad la hace el pueblo. Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima  y se llama tiranía. Y los cristianos  podemos y debemos luchar contra la tiranía. Yo he dejado  los deberes y privilegios  del clero, pero no he dejado de ser sacerdote. Creo que me he  entregado a la revolución por amor al prójimo. He dejado de decir misa para realizar ese amor prójimo en el terreno temporal, económico y social. Cuando…haya realizado la revolución, volveré a ofrecer  la Misa  si Dios me lo permite…”.

MENSAJE A LOS COMUNISTAS[9]

Yo he dicho  que soy revolucionario   como colombiano, como sociólogo, como cristiano  y como sacerdote…Considero que el partido comunista  tiene elementos auténticamente revolucionarios , y por lo tanto, no puedo ser anticomunista…No soy anticomunista como colombiano, porque el anticomunismo se orienta para perseguir  a compatriotas  inconformes, comunistas o no,  de los cuales la mayoría es gente pobre. No soy anticomunista como sociólogo, porque en los planteamientos comunistas  para combatir la pobreza, el hambre, el analfabetismo, la falta de servicios para el pueblo, se encuentran soluciones eficaces y científicas. No soy anticomunista  como cristiano, porque creo que el anticomunismo acarrea una condenación en bloque  de todo lo que defienden los comunistas  y, entre lo que ellos defienden, hay cosas justas e injustas. Al condenarlas en conjunto, nos exponen a condenar  igualmente lo justo y lo injusto, y eso es anticristiano. No soy anticomunista como sacerdote, porque, aunque los mismos comunistas no lo sepan, entre ellos puede haber muchos  que son auténticos cristianos. Si están de buena fe, pueden tener la gracia santificante  y si tienen la gracia santificante  y aman al prójimo se salvarán…Los comunistas deben saber muy bien  que yo tampoco ingresaré a sus filas …No importa que la gran prensa se obstine en presentarme  como comunista …Juan XXIII me autoriza  para marchar en unidad de acción con los comunistas  cuando dice en su Encíclica “Pacem in Terris”: ‘Se ha de distinguir también cuidadosamente  entre las teorías filosóficas sobre la naturaleza, el origen, el fin del mundo y del hombre, y las iniciativas de orden económico, social, cultural o político, por más que estas iniciativas hayan sido originadas e inspiradas en tales teorías filosóficas; porque las doctrinas, una vez elaboradas y definidas, ya no cambian , mientras que tales iniciativas  encontrándose en situaciones históricas  continuamente variables, están forzosamente  sujetas a los mismos cambios. ¿Quién puede negar  que, en dictados  de la recta razón  e intérpretes de las justas aspiraciones del hombre, puedan tener elementos buenos y merecedores de aprobación?’…Cuando la clase popular  se tome el poder, gracias a la colaboración de todos los revolucionarios, nuestro pueblo discutirá  sobre su orientación religiosa. El ejemplo de Polonia  nos muestra que se puede construir el socialismo sin destruir lo esencial  que hay en el cristianismo.  Como decía un sacerdote polaco: ’Los cristianos tenemos la obligación  de contribuir a la construcción del  estado socialista  siempre y cuando se nos permita adorar al Dios que queremos’ “.

En la década de 1960, el Frente Unido del pueblo colombiano, dirigido por Camilo, encontró condiciones favorables para su despegue en una serie de situaciones por las que pasaba la economía colombiana, que se traducían en condiciones políticas favorables para la movilización social popular. Por una parte, el modelo cepalino de sustitución de importaciones de bienes de consumo final[10], que se había iniciado en la década del 30, tras cumplir una primera etapa hacia los finales de la década del 50, se había agotado mostrándose incapaz de pasar a una segunda fase evidenciando así el carácter estructural de la dependencia imperial.  Por otra parte, el empuje del capitalismo agrario había echado para atrás el tercer esfuerzo histórico por hacer en Colombia una siempre prometida reforma agraria dejando en una  situación de progresivas  miseria y de pauperización al campesinado empobrecido. A guisa de ejemplo, para la última semana de septiembre de 1965 así estaba el caos social del país: Bogotá: huelga en Telecom, amenaza de los trabajadores de no laborar los domingos, continuación del paro judicial; Medellín: reunión sindical  para preparar paro de solidaridad  con los trabajadores  cuyos pliegos estaban en discusión, varias huelgas( Mosaicos Titán, Everfit e Indulana); Cali: despidos masivos en empresas , especialmente  en las de capital norteamericano, conflicto en Croydon; Barranquilla: protesta popular contra la carestía, choques con la policía, varios heridos y contusos; Bucaramanga: malestar entre el profesorado, continuación del paro judicial; Riochiquito: combates con “Trirofijo”; Cúcuta: amenazas de paro en los servicios  públicos; y en todo Colombia: malestar social, alzas de precios, despidos masivos.[11]

Y  en la década del 60 también hubo importantes cambios en la sociedad colombiana en el nivel de la política: de un lado, la creación del Frente Nacional, y, del otro, la presencia en Colombia de casi todas las subversiones insurgentes armadas que en el mundo se reclamaban del marxismo, incluido el ELN, la organización guerrillera a la que se incorporó Camilo entre finales de 1965 y principios de 1966.  Con la creación del Frente Nacional, las expresiones políticas que expresaban a las fracciones del bloque en el poder decidieron ordenarle a las bases de cada partido que dejaran de matarse entre sí por la disputa de un Estado apetitoso en materia de presupuesto y de fábrica de puestos públicos; aunque el fenómeno estaba entre las oposiciones del Frente Unido  y aunque, en un principio, algunos estudiosos lo  interpretaron  como un cierre de la democracia, con el tiempo no resultó ser tal, pues en Colombia la democracia, de hecho, siempre había sido una raquítica  democracia cerrada, sólo que ahora se la había constitucionalizado.. De todas maneras, “el Frente Unido del pueblo colombiano”, dirigido por Camilo, fue concebido como  un movimiento transFrente Nacional orientado a gestarle unidad organizativa a las distintas expresiones políticas, sindicales y ciudadanas de  los subordinados llamados “pueblo” poniendo el énfasis estratégico en lo que tenían y necesitaban de común para lograr avanzar en un proceso emancipatorio; por esta razón cuando alguien o alguna organización se les acercaba declarando  estar de acuerdo con su plataforma revolucionaria, de inmediato lo invitaban a participar  y  actuar  sin preguntarle  siquiera por  su anterior o actual  militancia política o ideológica.[12]En esas condiciones, de entrada  el Frente Unido fue catalogado y tratado por el Estado y por el establecimiento  como un grupo insurgente subversivo,sobre todo ahora cuando la presencia en sus filas de un sacerdote que pronto adquirió presencia e imagen nacional, había empezado a romper y conmocionar las estructuras mentales de  amplios sectores populares católicos que, en situación de progresiva  pauperización, se frenaban en su accionar reivindicativo o revolucionario por una jerarquía eclesiástica católica  que con casi todas sus  actuaciones bendecía y legitimaba el orden social vigente En ese contexto, el Frente  Unido fue objeto de la más intensa represión mientras Camilo  física y mentalmente quedó sitiado por el establecimiento contrainsurgente por donde quiera que se moviese durante las 24 horas del día. Intenso fue el que quehacer analítico de Camilo: por ejemplo,  la última semana de agosto de 1965, invitado por la ASA- Organización Sindical y  Independiente-  la inició con una frustrada conferencia en Medellín y

 “una muralla de prevenciones, de acuerdo con el Frente Unido No 1, pg.7,   se tendió alrededor de su visita. Pronto la convirtieron en cordones de gentes  armadas por órdenes del gobernador Aramburu…El local donde debía dictarse la conferencia fue ocupado. Dentro de las alambradas, Camilo  y sus acompañantes aguardaron serenos, el desarrollo de los hechos. Luego, Camilo Torres, el grupo de universitarios que lo acompañaban  y varios dirigentes sindicales, fueron sitiados  durante 16 horas por la fuerza pública.  La tensión que se vivía  en la sede de la ASA, donde estaban prácticamente detenidos, repercutió rápidamente en todo el país  traduciéndose en indignación. Las protestas obligaron al gobierno al levantar el asedio… Como preludio de estos hechos, otro que señala el cordón de silencio  que se pretende  implantar alrededor de nuestras tesis .Las empresas de aviación  se negaron a expedirle a Camilo los pasajes para que viajara a Medellín. Varios obreros fletaron, por colecta, una avioneta…Tras las conferencias-en el último fin de semana, en los Llanos Orientales, Camilo hablará este sábado, 28 de agosto, en Soachá y Fusagasugá, el domingo en Viotá , y el lunes en Tocaima y Giraradot. La semana entrante extenderá sus visitas al Tolima: martes, Espinal; miércoles, Ibagué; jueves, Caparral”. Y así cada semana por todo el país. y para  ilustrar un poco más, en el Frente Unido No 2, 2 de septiembre, pg 1, se lee, “Después de dictar una Conferencia en el estadio de Girardot, y cuando marchaba rodeado  por millares de entusiastas personas…Camilo fue interceptado por la fuerza pública. Treinta  de sus acompañantes fueron retenidos…Luego la residencia del Doctor  Antonio Castaño, donde se alojó, quedó bajo fuertes cordones de policía.”. Por otra parte, poblaciones tradicionalmente conservadoras, siguieron con la mayor atención las charlas de Camilo, personaje que no se presentó como un ser [13]providencial, así, Convención-Santander (2.000 personas), Acacías-Meta (1.500), Barrancabermeja (40.000), Cali-Plaza San Nicolás completamente colmada, Buenaventura (25.000)…Por todas partes, Camilo le habló a la gente sin ínfulas carismáticas  y con un lenguaje substancioso pero sencillo. En Buenaventura un anciano le dijo, “Padre, yo soy laureanista, y he asistido a muchas concentraciones políticas pero a ninguno de los políticos los he entendido. En cambio a usted le he comprendido todo”.[14] Ya en relación con Camilo, éste se convirtió en un persona horizontal y verticalmente sitiada por los poderes establecidos. En el Primer Congreso Nacional de Sociología Camilo presentó una Ponencia en la que ni siquiera nombró  a Marx, más bien, se trató de un ensayo sociológico  entre europeo- más interesante que verdadero, fue la expresión de Camilo- que norteamericano - en la misma línea, más verdadero que interesante-, titulado “VIOLENCIA Y CAMBIOS SOCIALES”. Entre los círculos políticos y los grupos de presión esa ponencia  provocó una fuerte reacción  que se concretó, “en la campaña, primero soterrada  y luego franca e implacable, contra el   sacerdote y catedrático  Camilo Torres. El senador  Alvaro Gómez Hurtado tomó este ensayo  como ‘cabeza de proceso’ contra su autor y lo presentó a las jerarquías  de la Iglesia reclamando sanciones”. [15] Atropelladas fueron, por otra parte, las reacciones y conductas de la Jerarquía eclesiástica frente a Camilo cuando ni siquiera el ultraconservador periódico francés LA CROIX, en artículo publicado, el 21 de septiembre, se había atrevido  condenarlo: “La opción del Padre Torres, se escribió en este periódico, por la violencia  llega en un momento  en que los partidarios más convencidos   de los métodos pacíficos  se preguntan si se puede esperar  todavía algo de un  gobierno que no ha sabido hasta ahora sino  demostrar su impotencia  y su inalterable ceguedad  ante los problemas que se presentan ahora en Colombia”.[16] En declaración pública, el Cardenal Luis Concha Córdoba, quien redujo a Camilo al estado laical sosteniendo que no podía volver a ejercer el sacerdocio, le censuró la exposición de sus tesis  sobre la situación  económico-social colombiana, así como sus convocatorias  a formar un Frente Unido del pueblo. En declaraciones a Caracol y al Espectador  Camilo destacó cómo  el Vaticano había pedido  la  a la jerarquía colombiana que dialogara con él antes de imponerle cualquier sanción, “desafortunadamente, declaró Camilo,  ese diálogo no se ha producido…Las declaraciones  públicas de su Eminencia  están en contra de sus declaraciones privadas.  Cuando hablé personalmente con el cardenal  vimos que la única fórmula  para conservar a salvo su conciencia y la mía  era la de que yo pediría  la reducción al estado laico. El me dijo que era una decisión dolorosa para él pero que esperaba  que en el momento en que yo lo considerara conveniente, pudiera volver al ejercicio de mi sacerdocio y él me recibiría con los brazos abiertos”. Dada esta situación, un católico, Fray Alberto, precisó, “Es cierto que Camilo   pidió  la reducción al estado laical con el fin de dedicarse con  más libertad  a la reivindicación económica y social del país. Pero no es menos cierto que la concesión hecha a Camilo Torres, no tiene ninguna validez  hasta cuando haya venido  el rescripto de Roma, cosa que hasta ahora no ha sucedido. Camilo pidió  que se le permitiera decir misa una vez por semana lo que aún no ha sido resuelto. Esta concesión se ha hecho  a varios sacerdotes europeos  que se encuentran en las mismas condiciones que Camilo…¿En qué están reñidas las tesis  y actividades de Camilo torres con la doctrina de la Iglesia?  Si el Cardenal leyera “LA LEY DE CRISTO” de Bernhard Haring, para no citar sino  un moralista católico…no daría dando pasos de ciego…El Cardenal Concha falta a su deber sacerdotal y se constituye en el vocero  de las oligarquías  y de las castas privilegiadas”.

El Frente Unido es arrasado por una Estado y una Sociedad contrainsurgentes

Fue así como actuó en la coyuntura de 1960 ese “Estado estructuralmente opuesto a toda reforma sociopolítica básica, que se había instalado en Colombia desde  1886”: actuando de modo contrainsurgente contra toda amenaza de instaurar  en Colombia  un orden social alternativo tal como  lo pretendía en  1965  el Frente Unido dirigido por Camilo Torres con una plataforma  que al señalar, “la propiedad de la tierra será del que la esté trabajando directamente; todos los habitantes de casas en las ciudades y pueblos serán propietarios; se cobrará un impuesto progresivo  a los que reciben rentas superiores a las requeridas por una familia colombiana promedio”[17], levantaba como estrategia organizativa  LA UNIDAD CON “EL OTRO”, ya fuese conservador-liberal-comunista o no alineado, con quien “tengo algo muy importante en común” como es la necesidad de la emancipación popular. Ese fue el Estado que, de modo implícito se constitucionalizó en Colombia en  1886 - un Estado estructuralmente reacio a toda reforma social importante, ya de índole reivindicativa o revolucionaria -  y que para esos efectos, para impedirlo en las distintas coyunturas de la historia, quedó dotado de instrumentos institucionales- sobre todo el de una aplicación muy particular de la institución del Estado de sitio- que le permitían  reproducir la república autoritaria de 1886[18] y que si siempre actuó de modo represivo, en ciertos  momentos lo hizo de modo terrorista y en la década de 1960 de manera contrainsurgente, primero contra las nacientes guerrillas  pero también contra el  Frente Unido dirigido por Camilo. Por desgracia, viajando éste hacia la guerrilla y el Estado sitiando cada vez más al Frente Unido, el movimiento terminó por desvanecerse.

Camilo Hoy

Ha transcurrido medio siglo desde la muerte de Camilo y esto no obstante las Farc y el Eln, nacientes en esa década, continúan vivas pero sin triunfar. Sin embargo, en estos cincuenta años  el capitalismo colombiano ha tenido importantes cambios no obstante que, en esencia, ha permanecido siempre el mismo y por eso la mayor generalización de la  inequidad social y la más fuerte  concentración del patrimonio  y de la riqueza y de los ingresos.  En esta guerra socio-territorial que ha vivido Colombia en los últimos cincuenta años,  la situación de los dominados y explotados ha estado cada vez más ausente, por lo menos, hasta el prometido  triunfo de la revolución armada que tampoco nunca ha llegado. Como escribió en el 2002 Víctor Manuel Moncayo al presentar, como rector de la Universidad Nacional de Colombia, la publicación facsimilar de  los 13 números del periódico FRENTE UNIDO,

  “…lo cierto es que la realidad de ahora es muy distinta. No podemos ser simplistas  y decir que nada ha cambiado. Es cierto que vivimos aún bajo la injusticia y la inequidad,  pero los lazos que nos abrazan  y dominan  han sido renovados, muchas veces con nuestra cooperación  ingenua o equivocada. El reto que ahora  se erige ante nosotros es conocer esa realidad, como lo hizo Camilo con la de su tiempo, y derivar de allí las consecuencias críticas que correspondan…He aquí la diferencia central  con las características principales  del conflicto social armado que nos aqueja. Está absolutamente  distante  y aislado  de quienes sufren y, más aún, aumenta y profundiza su agonía. Los hechos así lo demuestran todos los días. Debemos parar la guerra, sobre todo porque de ella está ausente la suerte de los dominados y explotados. No para abrir nuevas avenidas  a la reorganización capitalista, sino para reencontrar caminos diferentes de real liberación  con los cuales nos comprometamos. Como ocurría en diciembre de 1965, preguntémonos ahora ¿dónde está Camilo?”.[19]

En esta actualidad de 15 de febrero del 2015, las Farc están en la Mesa de la Habana debatiendo, conversando y negociando con el gobierno de Santos; el Eln, aunque también ha manifestado querer entrar en la misma dirección, por esos mismos días está enfrascado en un paro armado. Pero, una nota central parece común: si ambas organizaciones buscan negociar, es porque para ellas  la lucha armada no es un fin sino un medio, medio a través del cual en cinco décadas, por estar enfrascadas en una interminable y equivocada  guerra socioterritorial, no han podido brindarle a la masa crítica de los subalternos la siempre prometida revolución social; ésta, más en un caso que en el otro, casi que  que ha estado ausente de las dinámicas y procesos y acciones del conflicto interno armado. Entonces, si quieren negociar, es porque quieren  encontrar y construir caminos democráticos más eficaces para llegar socialmente  al pueblo en cuanto masa de subalternos dominados y explotados.

En 1965 Camilo se marchó a las guerrillas porque a medida que se le fueron cerrando todos los espacios, creyó que la lucha armada era el camino más eficaz para garantizar una imprescindible  revolución social. Pero, muerto ya, sus compañeros de lucha armada tampoco la han podido garantizar. En su época, la plataforma del  Frente Unido fue una propuesta orientada a la  construcción de paz positiva  por la vía de la realización de una revolución social; en la actualidad una propuesta así construida a partir de los problemas sociales de la contemporaneidad sería una de las dimensiones más importantes de lo que se puede llamar una paz integral, que debe imbricar, además, la reconciliación y el perdón y la gestación de una nueva cultura ciudadana. Pero, donde el legado de Camilo, en lo que al Frente Unido del pueblo se refiere, se evidencia más actual es en su apuesta de una estrategia de organización del pueblo colombiano, primero, alejada de carismas salvadores y clientelares, segundo, sin protagonismos de organizaciones  que pregonan una unidad a la medida de su propia historia partidista, y tercero, donde todos aprendan y reaprendan  a hacer política haciendo política democrática hacia afuera y hacia adentro. Camilo fue un maestro en el ejercicio democrático de la política; nunca  asumió representaciones como por derecho propio, sin que el pueblo lo hubiese nombrado  para ejercerlas.

Hacia el  Rescate de Camilo como Sacerdote comprometido con las luchas populares: el Papel de Monseñor Monsalve, Arzobispo de Cali.
Desde la mirada de hoy, no puede sino llamar la atención el esfuerzo que se está haciendo desde el  interior de la propia Iglesia católica y de otras Iglesias cristianas por recuperar al Camilo que, más como sacerdote que como ciudadano,  estuvo 12 años dedicado a las luchas populares y sólo  4 meses a su condición de incipiente  guerrillero. Bajo esa orientación habrá que  destacar el importante papel que ha venido cumpliendo el arzobispo de Cali, Monseñor Monsalve. Se ha movido con decisión y precisión  pero sin estridencias y sin causar choques con  sus colegas de la jerarquía eclesiástica: entre muchas otras cosas, ha reiterado:

 “la lucha que Camilo libró es la de un cristiano contra las injusticias sociales”; “Camilo Torres, un ícono a los 50 años de su muerte”; en la actualidad “Camilo se la jugaría  por el desmonte de la violencia insurgente”; “Camilo se vuelve ahora una figura ‘puente’, un ‘jalón’ hacia el reencuentro más posible entre posiciones extremas”; “tiene mucho que dar y enseñar a Colombia que se mueve en la reconciliación, la verdad y la justicia transicional” ; “para que la gente pueda rendirle  un homenaje serio y sencillo”, que “sean devueltos los restos de Camilo”. [20]

En entrevista que le hizo Diego Arias, así se expresó Monseñor Monsalve, La lucha de Camilo se arraiga en el humus cristiano: más que en lo ideológico, en la experiencia popular; más que en la lucha de clases, en la unidad como principio ético de toda acción transformadora colectiva y en el aprendizaje y la pedagogía desde el mundo de los pobres. Camilo se vuelve ahora una figura ‘puente’ y un jalón hacia el reencuentro más posible entre orillas opuestas; una conexión entre el evangelio social de la Iglesia de ayer y la que emerge hoy, impulsada por la figura y el mensaje “revolucionario” del papa Francisco”.[21]

 para los que políticamente nos formamos en el marco  del dialogo entre cristianos y marxistas  que propició Camilo, habría que destacar  ahora que, si bien, ese fue el ambiente en el que tomó forma la teología de la liberación, también lo fue el de la cristianización de muchos marxistas o promarxistas que, sin saberlo, como lo señaló Camilo, eran “auténticos cristianos”.



[1]. Guzmán Campos, Germán et Alt. LAVIOLENCIA EN COLOMBIA. Estudio de un proceso social. Bogotá. Ediciones Tercer Mundo. T .i, 1980.
[2].  Vélez R, Humberto, Fals Borda y Camilo, “Dos Vidas cercanas pero desencontradas”, Atisbos Analíticos No 68, 18-07-2006.
[3] . Ladino Orjuela, Wilson Hernando, “DARIO MESA CHICA Y LA CIENCIA SOCIAL EN COLOMBIA”. En, Revista INNOVAR, www.bdigital/unal.edu.co/23019/1/19722-65436-1-PB.pdf
[4]. FRENTE UNIDO, Director: CAMILO TORRES,  Año 1-Número 1, Bogotá , agosto 26 de 1965
[5]. Tirado Mejía, Alvaro. Los  Años sesenta, una revolución en la Cultura”
[6] . Communicato de la Secretaria di stato”, Alberigo: 1995:21, 57-59)
[7]. “ KARL RAHNNER: LA ACTUALIDAD DE SU PENSAMIENTO, www. Elcultural.com/revista/letras/Karl-rahnner-la-aactualidad-de-su-pensmeinto/9013.
[8] . FRENTE UNIDO, “MENSAJE A LOS CRISTIANOS”, Año I-No. 1, 26-08-1965.
[9] . FRENTE UNIDO, “MENSAJE A LOS COMUNISTAS” Año1-NUMERO 2, Bogotá, 02-o9-2016.
[10]FitzGerald,  “LA CEPAL Y LA TEORÍA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN”,  St.Antony’s College, Oxford, www.cepal.org,
[11]Frente Unido, , AÑO I, NUMERO 5, Bogotá, septiembre 23 de 1965, pg. 1.
[12]Frente Unido , No 1, pg.7
[13] . Idem
[14] . Frente Unido, No 2,  pg. 7
[15] . En varios de los números del Frente Unido a partir del No 2.
[16] . “Los Católicos franceses no condenan al padre Camilo”, Frente Unido No 7, 7 de octubre de 1965, pg. 7. Frente Unido, AÑO I, Número  6, septiembre 30 de 1965, pgs. 1 y 3.
[17].  “LA PLATAFORMA DEL FRENTE UNIDO”, Frente Unido, AÑO i, número 1, agosto 26 de 1965, pg. 4.
[18]. Vélez Ramírez, Humberto. LOS DIÁLOGOS DE LA HABANA, LA COMISIÓN DE HISTORIA DEL CONFLICTO Y DE LAS VÍCTIMAS Y LA COLOMBIANIZACIÓN DE LA JUSTICIA TRANSICIONAL. En prensa.
[19] . Moncayo, Víctor Manuel, “Dónde está hoy Camilo?” EDICIÓN FACSIMILAR FRENTE UNIDO, Bogotá, 2002.
[21]Entrevista de Diego Arias  Monseñor Monsalve, www.eltiempo.com, 27-01-2016.