martes, febrero 23, 2016

JM Santos mata al mensajero



| Por Alberto Pinzón Sánchez|

Como cualquier déspota oriental, que una centuria antes de Jesucristo decapita a quien le trae la mala noticia de que su trono peligra, en este caso el llamado solio de Bolívar, el Presidente de los colombianos, una vez se ha visto obligado a destituir a dos de sus más importantes “sostenes”; al Viceministro del Interior y al general director de la Policía.

En lugar de explicarle a su pueblo con veracidad, la gravedad de los hechos de corrupción y podredumbre que como una gangrena corroe la cúpula del Poder dominante en Colombia, y presentar verdaderas soluciones depuradoras, legitimadoras y sanadoras para el futuro; amparado en un falso carnet de periodista (una cosa es ser dueño de un monopolio mediatico y otra muy distinta ser periodista) la emprendió, con un cinismo edulcorado con almendras muy típico de su clase social, contra la periodista Dávila, afecta al círculo del cacao Ardila Lulle, quien por razones de la pugna entre fracciones (Uribe-Ordoñez contra Santos que se desarrolla actualmente en la cúpula oligárquica) se apartó momentáneamente del “manual del periodista”, publicado hace décadas por su casa editorial El Tiempo para unificar en todo el país la estrategia mediática Contrainsurgente; aduciendo que había una falta a la “ética periodística” (Ay, la ética) al haber dado a la luz pública un video lleno de indicios criminales que vinculan al viceministro de la Política con una antigua y conocida red de prostitución homosexual denominada la “comunidad del anillo”, que opera al interior de la llamada “policía nacional”, constitucionalmente una división más del ejército de Colombia y, parte integrante del ministerio de la guerra contrainsurgente. Ahondando aún más la crisis en las alturas y llevándola al interior del Oligopolio Mediático Contrainsurgente.

Santos, advertido por los editorialistas de su periódico (Caballero Argáez, Perry, Espinosa Valderrama, entre otros) de la deletérea y terrible crisis económica y financiera que se le vino encima a la economía colombiana, momentáneamente ha logrado esquivar el “chicharrón adicional” del escándalo de podredumbre institucional y deslegitimación policial, militar y parlamentaria; centrando la atención en la cabeza cobrada de la periodista Dávila.

También les ha causado a sus adversarios de fracción, lo que en su jerga militarista llama una “baja sensible”, para balancear la pérdida del viceministro y del machote director de la Policía; lo cual le ha permitido poner el foco mediático sobre el proceso de Paz de la Habana, armando  “una tempestad mediática en un dedal”, a raíz de la acción pedagógica para la paz, que como las otras acciones   realizadas por los plenipotenciarios de las FARC , esta vez se realizó en la moribunda Guajira, tensionando innecesariamente y poniendo en grave riesgo la terminación exitosa del mismo.

Santos debiera ser consciente de la compleja realidad tanto económica con su rebote social, por la que está atravesando el país. Debiera ser honesto consigo mismo, aunque fuese una sola vez en su vida, para darse cuenta y aceptar que la única tabla salvadora que tiene la finalización de su gobernanza es, la culminación exitosa de ese proceso de paz en la Habana, del cual todo el “Mundo” está pendiente y esperando algo.

Tres años vendiendo esperanzas no pasan en vano y lo más probable es que en el histórico encuentro entre el Presidente de los EEUU Obama con el de Cuba Raúl Castro, prevista para el próximo 21 y 22 de marzo 2016, tal y como lo anunció el asesor adjunto de Seguridad Nacional de los Estados Unidos Ben Rhodes, ambos Presidentes traten el tema bilateral del proceso de paz para Colombia, que está por concluirse en la Habana (ver noticia en http://www.rcnradio.com/internacional/156800/)

Proceso de paz que para esa fecha deberá estar concluido según el acuerdo Santos-Timoshenko y así, ambos Presidentes Obama y Castro, puedan dar en su comunicado final esta monumental e histórica noticia al mundo, la que sin lugar a dudas acompañará otras buenas noticias para Latinoamérica y el Caribe, como por ejemplo el fin del criminal Bloqueo a Cuba y, el cese de la agresión a Venezuela con la normalización de las relaciones entre ambos países.

O, por el contrario, ¿esperará Santos el día antes de la reunión presidencial de la Habana, el 20 de marzo muy de mañana, la “llamadita” desde Washington, “sugiriéndole” muy diplomáticamente firmar el acuerdo final en la Habana lo antes posible y, No continuar obstruyendo la marcha del Mundo con el enredo de sus luchas intestinas entre el plebiscito del dechado de Roy Barreras y la Constituyente de Uribe Vélez-Ordoñez?