martes, febrero 16, 2016

Palidece la Paz de Santos


Como un hecho positivo para el país calificamos en su debido momento la apertura de conversaciones del gobierno con la guerrilla de las FARC-EP; en esa oportunidad bien señalábamos la importancia de que dichas conversaciones trascendieran permitiendo un amplio debate político nacional donde las causas, dimensiones y soluciones al conflicto armado que vive el país pudieran colocarse sobre el tapete, abriendo diversidad de escenarios donde los partidos políticos, las diferentes organizaciones guerrilleras, las organizaciones sociales, sindicatos y la comunidad en general pudiera expresar sus opiniones y propuestas.

De manera responsable con nuestra tradición y compromiso con el amplio anhelo de paz del pueblo colombiano propusimos igualmente al gobierno una agenda política buscando que los diálogos con el conjunto de la insurgencia se desarrollaran de cara al país y en un marco de cese de hostilidades, humanización del conflicto y respecto a los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.

Al pueblo colombiano, a sus organizaciones sociales y políticas propusimos también trabajar unificadamente, con pundonor y sacrificio, en desarrollo de una amplia movilización social y política que haga posible la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente en la que de forma soberana y democrática, con plenos poderes, se apruebe la nueva Carta Política y los ejes de las reformas democráticas que garanticen una autentica apertura democrática como fundamento y base para al logro de una verdadera paz con justicia social.

Han pasado más de cuatro años y los resultados no han sido pocos, el balance de los diálogos gobierno-FARC-EP, y muy a pesar de los acuerdos alcanzados, es altamente precario. Además que el conjunto de la sociedad colombiana no ha estado inmersa y ampliamente vinculada a este proceso, los acuerdos hasta el momento publicados no dan cuenta de iniciativas claras y concretas que posibiliten cambios en las políticas del Estado y mucho menos en la vida del pueblo y el ejercicio de sus derechos. Con muchas arandelas lo hasta el momento publicado resulta una refrendación del ordenamiento y las políticas impuestas por el Estado colombiano en los últimos 25 años. Mientras las FARC-EP declaran su rendición el Estado colombiano mantiene sus políticas neoliberales y lo más grave una política de paz que no brinda alternativa distinta sino aplausos y sumisión plena a las imposiciones del imperialismo y las multinacionales. Tan evidente resulta ser la demagogia del fin del conflicto que hasta los más obstinados defensores de los diálogos con las FARC-EP señalan que las actuales políticas gubernamentales frente a la crisis económica y social, el nuevo paquete legislativo y la incertidumbre que generan los compromisos del gobierno en el plano internacional “ponen en riesgo la paz” y el llamado postconflicto.

El debate ciudadano frente a la paz se mantiene y obviamente se escuchan importantes propuestas, pero el gobierno sigue de espaldas y de forma terca insiste en usar la paz para blindar el régimen y el modelo económico, así como para relegitimarse a través de su propuesta de plebiscito.

Ni plebiscito ni facultades extraordinarias al presidente para determinar la ruta del país es la bandera que hoy numerosas organizaciones populares y políticas de carácter democrático levantan frente al querer del gobierno de lograr por esa vía facultades extraordinarias para imponer al pueblo mayores cuotas de sacrifico bajo la excusa de la paz.  

El nuevo Plan Colombia como eje central del llamado postconflicto merece nuestro más amplio rechazo pues ni la dependencia y la ausencia de democracia han sido factores de paz y convivencia social. Su prolongación bajo el nombre de “Paz Colombia”, destaca que manteniéndose el conflicto la apuesta del imperialismo y el gobierno sigue siendo la guerra y la contra revolución preventiva.

En diversos espacios se agita hoy la propuesta de convocar una Asamblea Constituyente, fue la propuesta inicial de las FARC-EP al iniciar los diálogos con el gobierno, es nuestra propuesta con la gran diferencia de que propugnamos porque su convocatoria no realice cumpliendo los marcos institucionales o para refrendar acuerdos gobierno-insurgencia sino para que el pueblo debata y se pronuncie en urnas, plazas y calles como producto de un amplio acuerdo político nacional que llene de garantías democráticas su convocatoria y desarrollo.

El Centro Democrático por otra parte propone una Constituyente antidemocrática pues sería solamente para reformar la justicia y temas secundarios, algunos sectores del Partido Liberal igualmente promueven la Constituyente como una oportunidad más para sellar un nuevo contrato social.

Las organizaciones sindicales, campesinas, las comunidades negras e indígenas, muchas de ellas en diferentes asambleas y reuniones ya han tomado partido por la Constituyente. Interesante debate el que se ha abierto, que además de mostrar una confrontación política muestra proyectos y propuestas en disputa. Reiterando nuestro compromiso con la paz y la apertura democrática como Partido insistiremos en apoyar la propuesta de constituir un amplio Frente de Lucha por la Constituyente Popular que promueven varias organizaciones en el país.

Frente a los diálogos con el ELN observamos la dilación y otras burlas para tratar de imponerles lo acordado en La Habana. Ni diálogo ni concertación, rendición es el fondo de la propuesta gubernamental de paz.

Como Partido y EPL seguiremos señalando que las múltiples violaciones de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario y la ausencia de una política de paz de parte del gobierno hacen infructuosos cualquier diálogo que se promueva. Como Partido apoyamos la propuesta del EPL de marchar al diálogo en la medida en que las condiciones lo permitan y adviertan de parte del gobierno un verdadero compromiso de paz.

En la perspectiva del poder popular y la conquista de la Patria Nueva estos elementos básicos, ligados a la lucha popular masiva por justica económica y social que ha puesto al orden del día la convocatoria y realización del Paro Nacional Combativo, seguirán en este año 2016 marcado la ruta del comportamiento táctico de nuestro Partido y las organizaciones que dirigimos.

¡Viva la lucha popular!
¡Constituyente Popular Si, Plebiscito No!
Comité Ejecutivo Central
Partido Comunista de Colombia (marxista-leninista)