domingo, marzo 27, 2016

Manuel, tu nombre es rebelión


|Por Valeria Fariña/Resumen Latinoamericano|

Nunca se está pensando como un guerrerista, porque los pueblos no son guerreristas,
ni nosotros somos guerreristas, ni nos gusta la guerra…
Pero cuando a un pueblo le han sido arrebatados todos sus derechos,
ese pueblo tiene que buscar una salida..
Manuel Marulanda Vélez

El 26 de marzo de 2008 partió físicamente el heroico guerrillero Manuel Marulanda Vélez y en su homenaje, el Movimiento Continental Bolivariano -que integró desde la Presidencia- declaró esta fecha Día del derecho universal a la rebelión armada de los pueblos.

No podía ser de otro modo, pues Manuel Marulanda dedicó su vida entera a la lucha por la libertad, que hoy concita y anima a miles de compatriotas de toda Nuestra América y el mundo, a unirse en el justo reclamo de paz.

Sólo la difamación del enemigo ─o el más profundo desconocimiento─ obviarían los titánicos esfuerzos que Manuel Marulanda hizo a la construcción de la paz en Colombia. Los diálogos con Belisario Bentancur (1982); los de Tlaxcala (1990) y la mesa de negociación del Caguán (1999) son prueba de ello. En cada uno de estos episodios, la delegación guerrillera presentó programas, planes, medidas y reivindicaciones para fortalecer el movimiento de masas y abrir cauce a la paz con justicia social en Colombia.

Pero los respectivos gobiernos ─necios y apátridas─ siguieron aplicando la política de la motosierra: genocidio y más terror.

En esas circunstancias, despuntó Marulanda como estratega de gran talla que hizo frente a las más duras y siniestras intervenciones militares gringo-colombianas de las últimas décadas; entre ellas, al Plan Colombia, millonaria maquinaria de muerte y tortura festejada recientemente en Washington.

Marulanda, ese gran estratega y táctico, fue un hombre sencillo, campesino y combatiente comunista. Ajeno a las poses y frases rimbombantes, nos enseñó a luchar con firmeza en épocas de confusiones y de poco augurio. En momentos de desconciertos tan grande, cuando la URSS era derrumbada junto a los países socialistas del este de Europa y la avalancha imperialista pretendía acabar con cualquier anhelo socialista, su ejemplo consecuente fue mucho más que un respiro de esperanza; hay que seguir, hay que luchar, eran sus palabras.

En contravía a las tendencias claudicantes que hacían añicos al movimiento popular, Marulanda siguió apostando a la organización, al Partido, al Ejército del Pueblo, al Movimiento Bolivariano, a la construcción y dirección colectiva ¡Cuánto le debemos a aquéllos ─que como él─ tuvieron fe en sus pueblos y certeza en la justeza de su causa!

Por eso, esta fecha es apenas un pequeño reconocimiento, un humilde homenaje al que nos debemos por su abnegada entrega y resistencia; porque hizo de la causa del pueblo colombiano su vocación de vida.

Su legado bolivariano junto a sus notables enseñanzas estratégicas y tácticas, son una guía imprescindible para las generaciones presentes y futuras.

Manuel, ¡tu nombre estará asociado siempre a la rebelión de nuestros pueblos!