sábado, marzo 12, 2016

ONE MORE SHOT



|Por: Mario Cárdenas|

En el 2006, junto con dos grandes amigos, tomamos la decisión de sumarle una gran experiencia a nuestras vidas, ir hasta donde fuera necesario, para ver con nuestros propios ojos a sus majestades satánicas Los Rolling Stones. Recuerdo apartes de las conversaciones de aquellos días y uno de los comentarios recurrentes fue “Parce, si no vamos ya!! los cuchos se no mueren y nos quedamos sin verlos”. Y ese fue el argumento definitivo para auto convencernos de viajar hasta Argentina y ver los conciertos del 21 y 23 de febrero de 2006 en Buenos Aires; ir porque seguro era la última gira.

10 años después, como dice una canción de Calamaro, los viejos nos dejaron callados, pues pasando con generosidad la barrera de los 70 años, por fortuna el Tour Ole Latinoamérica 2016 tocó tierras colombianas.

El día del concierto, Bogotá nos dio los buenos días con un sol increíble, haciéndonos pensar que sería el día perfecto para este encuentro soñado por muchos, imposible durante mucho tiempo para otros, pero que por esas cosas del destino y tal vez por poner unos chulos pendientes a la lista de cosas por hacer antes de morirse, a los Rolling les faltaba pisar juntos este pedacito del planeta, les hacía falta el chulito en Cuba, donde el “terrible régimen de los Castro” en uno más de sus crueles actos de tiranía, llegó a un acuerdo con las leyendas vivientes del rock para dar un concierto gratuito, para que todos los Cubanos pudieran darse el gusto que en Colombia solo unos pocos pudimos darnos, para demostrarnos que el filtro del dinero, a veces puede ser más cruel e injusto que un régimen “dictatorial”.

El 10 de marzo, la tarde siguió su curso y la lluvia hizo su entrada triunfal, como un telonero no invitado a esta ceremonia del rock. Un diluvio bañó por horas a Bogotá, mientras los fieles seguidores del señor Rock todo poderoso, como pagando penitencia, esperábamos estoicos, bajo la lluvia, el momento de entrar al lugar de la fiesta, el estadio el Campín.

Las horas pasan, todo se acomoda, a la hora en punto, Diamante Eléctrico haga su aparición, aún lloviendo, para calentar los fríos ánimos de la capital. Se le aplaude a la banda, desde mi opinión: buenos temas, buen sonido y carisma.

El momento se acerca, 30 minutos más de espera y estaría a punto de revivir uno de los momentos más felices de mi vida, con diez años más encima y rodeado de buenos amigos como la primera vez, esperando pacientemente cada uno de los minutos… Nuevamente la puntualidad inglesa, llegan las 8:30 p.m. y empieza a rodar una animación increíble en las pantallas de altísima definición; mientras tanto el corazón se acelera, la emoción va subiendo desde la boca del estómago hacia la garganta, sale la bandera, Colombia, Bogotá, más emoción, la pantalla se detiene en un letrero que dice bienvenidos a Colombia y de pronto, Señoras y Señores, Los Rolling Stones tocando en vivo en Bogotá, con los mismos diez años más encima, pero con el espíritu eternamente joven del Rock and Roll; las canciones ahora suenan maás lentas, pero igual de contundentes; Richards ya no tiene la flexibilidad de antes, pero nadie le quitará su trono de ser el Rock hecho hombre; Sir Charlie Watts, se ve un poco más viejo, pero contundente en la batería; Ronny aún con el cabello oscuro, sigue siendo un maestro en eso de ejecutar la guitarra; Pero Mick Jagger es un caso aparte, pues pareciera que los años no hacen mella en él, haciendo gala de su capacidad atlética, sigue siendo el frontman perfecto para la banda de Rock más grande de todos los tiempos. Estoy seguro que ni el 1% de los cuarentones que estábamos en el concierto, podría derrochar la mitad de la energía que derrocha Jagger sin terminar muriéndonos en una camilla.

Un concierto lleno de sorpresas, de detalles que enamoran, como ver a Mick Jagger diciendo Parcerouuu, Bacanes, Oblea, Aguardiente, Gueyeaboouu, Bogotá es del Putassss, Esta brutal!, invitar a tocar la guitarra y a cantar a Juanes, que para qué, la hizo bien el Juanes, darle el roce al Coro de la Universidad Javeriana en la canción “You can´t always get what you want” y hacer lo que los Rolling Stones mejor saben hacer, hacer sentir que el lugar en el que están es el mejor del mundo, pasando por encima, incluso, de la honestidad brutal de Richards quien dijo. “It´s great to be here, well it´s great in everywhere” que en castellano no es otra cosa que “es grandioso estar aquí, bueno, es grandioso estar en todas partes”.

Sin duda alguna, Los Rolling Stones son los dioses del rock y pareciera una vez más que esta podría ser su última gira, pero, y lo digo de todo corazón e inundado de esperanza, espero equivocarme rotundamente una vez más en esta afirmación.

Larga vida al Rock y a Los Stones! 
I know it´s only Rock and Roll but I like it!

Artículo original: www.radiomacondo.fm