lunes, mayo 16, 2016

Homenaje a Maestros Y Maestras



|Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez|

El 15 de mayo de 1867, en Querétaro los republicanos derrotaron al imperio francés que se había concentrado allí sus tropas. En homenaje a esta conquista en 1917 se declaró el día del maestro y en 1918 comenzó a celebrarse. En 1950, sobre esa misma fecha del 15 de mayo se estableció con el mismo significado del día original del maestro pero con otro contenido, la fiesta de San Juan Bautista de la Salle, -Francés, Teólogo y Pedagogo dedicado a la educación de la infancia especialmente de los sectores más empobrecidos-, como patrono de los educadores,.
 
Unesco posteriormente propuso conmemorar de manera homogénea la celebración el día el 5 de octubre, y en la misma dirección la conferencia de ministros y directores de educación de las américas en panamá en 1943 propuso hacerlo el 11 de septiembre. Finalmente ante los desacuerdos, cada país seleccionó su propia fecha. Colombia lo hace siguiendo el mandato de Pio XII, que proclamo a San Juan Bautista de la Salle. Bolivia celebra en Junio 6, Brasil en octubre 16,  Chile en octubre 16, Cuba en diciembre 22, Nicaragua en junio 29, Venezuela en enero 15, entre otros.

En cualquier caso, la pregunta central de la conmemoración, sigue siendo la de qué significa ser maestro o maestra, y cuáles son sus retos en la sociedad de hoy, máxime si esta está atravesada por conflictos de larga duración como los nuestros. Maestros y Maestras, en todo caso anuncian siempre un sentido de construcción, de creación colectiva, histórica y social, son términos para vivirlos en plural y en colectivo, no son un asunto meramente individual del que se ocupa una persona en solitario. Maestro o Maestra, evocan al saber, a ser los amigos de la sabiduría y a ejercer con humildad esa  sabiduría, pero también del saber hacer de cada saber especifico un instrumento de teoría y praxis útil a la transformación de las condiciones materiales y de formación del ser humano y de luchas, que como las de hoy son para devolverle el sentido mismo a la vida ante el despojo del capital que todo lo convierte en mercancía.

Maestro o Maestro, son una función de los contextos, no son los que solo exponen, disertan o repiten con sus palabras lo que otros han dicho. La Maestría del Maestro y la Maestra pasan por la conciencia, son quienes han colocado como columna vertebral de su andar al saber, al continuo rumiar del saber, del ir despacio por los caminos complejos de las ciencias, las artes y las humanidades, sin fragmentar, parcelar ni convertir en mero indicador al conocimiento, ni venderlo a pedacitos.

Maestros y Maestras no son dioses, tampoco diablos, ni mendigos, son humanos aferrados a la lógica de aprender a obrar de manera correcta, ética, sin pretender hacer fortuna ni recibir medallas al honor, de modo que cada acto encierre en sí el efecto apetecido, y que tratan de determinar con máxima precisión cuales partes componen un todo y en que partes se puede descomponer.  

Ser Maestros y Maestras invita a construir contextos para vivir con dignidad, sin opresiones, ni sometimientos, el ser del Maestro y la Maestra tienen origen en la libertad y de ella se desprenden sus luchas, sus compromisos para no solo exponer, si no exponerse, ahí quizá esta la diferencia entre el que sabe y expone y el que enseñando y circulando saberes se expone, habla lo que las sociedades homogéneas se niegan a escuchar. Bonita tarea, ahí está su grandeza, la humilde y sencilla grandeza humana de ser maestros y maestras, francos, con la frente en alto para mirar el horizonte y devolverle los colores que la guerra se llevado con su paso.

El Feliz Día de Maestros y Maestras de Colombia, evoca la idea del aventurero que lleno de vida crea circunstancias para vivir con dignidad y que con su llegada a un lugar, promueve la transformación del ambiente, fortalece sus luchas y alegran sus conquistas.