viernes, mayo 20, 2016

Uribe Vélez es el jefe de la tenaza internacional contra el gobierno de Venezuela y el proceso de paz de la Habana



| Por Alberto Pinzón Sánchez|

El más grande error en el que hemos caído los partidarios de la Solución Política del conflicto social y armado de Colombia, es haber compartido la matrix mediática contrainsurgente impuesta por el oligopolio mediatico colombiano, de que la contradicción “objetiva y real” existente entre las dos fracciones del Bloque de Poder Contrainsurgente dominante, que se disputan el presupuesto y las finanzas públicas del Estado colombiano, es una riña verbal y personal entre Santos y Uribe Vélez.

Que es una contradicción “subjetiva” de simples pareceres o apreciaciones o incluso métodos de “talantes personales” muy colombianos, por cierto, para enfrentar la realidad tanto nacional (o interna p ej sobre el conflicto armado) como internacional y global y no, un profundo choque histórico de intereses capitalistas y desarrollos económicos trasnacionales que, obviamente tienen sus expresiones en la esfera de la ideología, el derecho, la política, la ética y en las subjetividades.

En definitiva: haber pasado por alto el método Marxista de análisis de la realidad concreta históricamente determinada, y divagar sobre la “incertidumbre” de la post-modernidad, que es el pan de cada día con el cual J M Santos aborda cotidianamente los vaivenes de la paz y la guerra tanto en Colombia, como en Cuba, en Venezuela, o en Washington.

Método invencible que nos hubiera llevado necesariamente a concluir DOS cosas:

La primera, que a los únicos a quienes les interesa mantener unido y pegado en su interior al agrietado Bloque de Poder Contrainsurgente dominante en Colombia, es a sus miembros constitutivos. Por eso insisten todos los días a través de su propio oligopolio mediatico que esa pelea Santos-Uribe es personal, insensata o sin sentido, y debe ser morigerada o “arreglada”, para que se pueda llegar unidos a la firma de los acuerdos de la Habana y obviamente, enfrentar el periodo transicional del post-acuerdo.

Y que, para superar esa fisura (que ya se ha tornado fractura objetiva) basta con tomarse un café tinto como lo propuso Angelino Garzón, y no ver que la contradicción es objetiva que obedece a intereses diferentes y a lógicas capitalistas trasnacionales enfrentadas por los mercados, ambas arropadas bajo la cobertura neoliberal: En Colombia intereses económicos trasnacionales que obtienen ganancias del ejercicio de la guerra contrainsurgente VS intereses también trasnacionales que obtienen ganancias de otro tipo de negocios que son obstruidos por dicha guerra.

La segunda, es ver el asunto como únicamente doméstico y no entender el hecho tantas veces denunciado de que Uribe Vélez no está solo. Que él es el jefe de una tenaza Internacional o Global, cuyo objetivo es cerrar las dos pinzas, una sobre el actual gobierno venezolano y otra sobre el proceso de paz para Colombia de la Habana, con el objetivo geoestratégico claro y definido de apoderarse de esos dos países mediante el caos armado (como en la zona árabe) para luego expandir su dominación y sometimiento sobre Ecuador y sobre Bolivia, pues los gobiernos de Cristina en Argentina y Dilma en Brasil han caído como frutas maduras y  ya están entrando por el aro.

Tal y como lo denunció la oportuna nota (obviamente silenciada) del periodista de Jamundí Luis Alfonso Mena, sobre la reunión internacional realizada en Miami por el Americas Socierty-Council of the Americas, el 12 y 13 de mayo 2016, coordinada por el conocido el expresidente español José María Aznar, a la cual asistieron además de los compinches de Uribe Vélez, el Procurador Ordoñez y el ex candidato presidencial Zuluaga; la enviada del Presidente de EE. UU Paula J. Dobriansky.  El amigo íntimo del ex presidente Pastrana Luis Alberto Moreno, actual presidente del Banco Interamericano de Desarrollo.

John Negroponte ex secretario de Estado y jefe de inteligencia de la Administración de George Bush. Los expresidentes Luis Alberto Lacalle de Uruguay, Sebastián Piñera de Chile y Jorge Quiroga de Bolivia, Luis Almagro secretario general de la OEA, junto a Guillermo Lasso del partido Creo de Ecuador.  De Venezuela asistieron Lilian Tintori, María Corina Machado, Mitzy Capriles y José Toro Hardy exdirector de Petróleos de Venezuela. Como también los ejecutivos de las trasnacionales Cisco, Airbus, AES, Related Group y el Grupo Argos.  No podía faltar el periodista Andrés Oppenheimer  (ver Pacocol)  

Y en donde Uribe Vélez, llamó directamente y sin ninguna consecuencia a la invasión armada de Venezuela.


Es muy probable que los estrategas de este plan de recuperación paulatina del Patio Trasero de los EEUU, después de haber analizado concienzudamente la situación en Latinoamérica y el Caribe, estén haciendo el cálculo maligno de hacer coincidir tres eventos: La elección de Donald Trump como presidente de los EEUU, la caída del gobierno venezolano, con la destrucción de los avances logrados en el proceso de paz de la Habana. Con lo cual Libia, Somalia o Yemen serán nuestro espejo, imposible de mirar, tomándose un café tinto colombiano.