viernes, junio 03, 2016

El precio de Venus, el mercenario


|Por Francisco Cabrera|

El alcalde Enrique Peñalosa y sus mayorías del Concejo de Bogotá quedaron con el camino totalmente despejado para la aprobación de su nefasto Plan de Desarrollo gracias al mercenario del Polo Democrático Venus Alveiro Silva, uno de los tres ponentes, quien tenía en sus manos la posibilidad de obligar a la Administración a sacarlo por decreto, lo que hubiera dejado por fuera asuntos cruciales que sólo pueden ser aprobados por el Cabildo, tales como la venta de la ETB y cobros abusivos de valorización, de alumbrado público y peajes urbanos, entre otros.

Según el reglamento, una vez aprobado el Plan en la Comisión respectiva, se designaron tres ponentes, que en este caso fueron Andrés Forero y Diego Molano, del Centro Democrático, y Venus Alveiro Silva, quienes tenían plazo hasta el domingo 29 de mayo para presentar sus ponencias. Las discusiones en plenaria solo pueden iniciarse cuando se han presentado todas. Si Silva se tomaba los tres días que tenía para presentar la suya, dado lo extenso del articulado, la plenaria no habría tenido el tiempo suficiente para discutir el Plan completo antes del miércoles 31 a la media noche, cuando se vencía el plazo que tenía el Concejo para su aprobación. Así las cosas, a Peñalosa le habría tocado expedirlo por decreto dejando por fuera la venta de la ETB, los nuevos impuestos y otras iniciativas, viéndose obligado a presentar estas por separado más adelante. Para evitarse tales inconvenientes bastó con que los funcionarios de Peñalosa le concedieran a Silva la pequeña ración de mermelada que este venía rogando. Enmelocotado radicó su ponencia el mismo viernes 27 en las horas de la tarde. En entrevista para blu radio Peñalosa reconoció agradecido que le asignó recursos al festival que promueve el cabildante.

El manoseo entre la Administración y Silva se había iniciado en medio de la discusión del proyecto en la Comisión del Plan del Cabildo. Así lo revela el recuento de los hechos en una demanda interpuesta por Aurelio Suárez contra el Concejal. Se dice allí que este presentó ponencia positiva del Plan con algunas modificaciones y que el propio Peñalosa se pronunció al respecto el 22 de mayo en carta dirigida al presidente de la comisión. Ese mismo día Venus Alveiro presentó una proposición aditiva al Plan sobre la “priorización de dos proyectos viales ubicados en la localidad de Bosa”, y al día siguiente presentó otra en la que pide mil millones para “el fortalecimiento del arte y la cultura en el Distrito Capital”. Es claro que Silva estaba tratando de sacar ventaja personal de su condición de ponente, pero también, que en ese momento el Polo guardó silencio.

Venus Alveiro Silva inició su carrera política apoyado en la fundación cultural Chiminigagua, la cual creó en Bosa y convirtió en base de su movimiento Opción 7, que lo llevó a ser edil en 1998. Su fundación, y otras que creó después, lo han convertido en uno de los mayores contratistas del Distrito en ese campo y le han brindado al dirigente del Polo un amplio terreno para su manzanillismo. Tan pronto los medios divulgaron la noticia de que este personajillo había salvado el Plan de Desarrollo de Peñalosa y dieron a conocer algunos de los tejemanejes de los que se valió, una creciente indignación se expresó por las redes sociales y no tardaron en publicarse facsímiles de las peticiones que le hizo a la Administración.

Facsímil de la proposición aditiva en la que el concejal Silva pidió mil millones de pesos para festivales artísticos. Nótese que se pone como condición que hayan sido"reconocidos y/o declarados de inerés cultural, condición que solo reúnen dos eventos de esa categoría en la ciudad, uno de ellos es realizado por las fundaciones bajo su control.  

En Colombia los planes de desarrollo del gobierno nacional y de los entes territoriales son, en la práctica, el resultado de una feria en la que se asignan los grandes negocios para los monopolios y en la que las mayorías para su aprobación se compran con mermelada. El caso de Venus Alveiro Silva es apenas una muestra visible de cómo se transa al menudeo ese apoyo de los partidos y de los miembros del parlamento y las corporaciones públicas.

Silva reaccionó ante la indignación ciudadana respondiendo cínicamente en una entrevista concedida aEl Espectador: “Mi discusión es que soy un tipo democrático. No me gusta ganar por w o con leguleyadas. Prefiero que los 45 concejales asuman la responsabilidad política y darle esa carta de navegación al alcalde, para luego hacer control político. Por mí no se iba a salvar la ETB. Ir a resucitar un muerto con mañas no se puede.” Como quien dice: del árbol caído hacer leña.  Fueron muchas las voces que desde distintos ámbitos denunciaron las artimañas usadas por Peñalosa para vender este valioso activo de la ciudad, incluyendo las mentiras sobre una supuesta pérdida de su valor y la maniobra ilegal de incluir el asunto en el Plan de Desarrollo sin estudios serios que sustentaran su conveniencia, tal como lo hizo Eduardo Sarmiento en su columna de El Espectador y como lo señaló la propia Contraloría DistritalNotas Obreras advirtió hace casi dos meses sobre la conspiración que se cernía sobre la empresa capitalina. Ahora el concejal Silva pretende mostrarse como paradigma de la democracia y nos quiere presentar como leguleyada impedir el atentado contra los bogotanos de privatizar la ETB —la única actitud digna que habría podido tomar—, pero con ello no hace más que mostrar toda su vileza pues antes que dar batalla —él lo llama “resucitar un muerto”—, prefirió despejarle el camino al alcalde y recibir las monedas de la traición.  

Imposible dejar de mencionar la reacción de la jefatura del Polo Democrático. El Senador Robledo trinó “Complicidad de concejal Venus Silva con Plan de Desarrollo de Peñalosa no representa al Polo y nos avergüenza Rechazo de todo el partido”. ¿Con qué autoridad puede la dirección del Polo reclamar a cualquiera de sus militantes que actúe a título personal colaborando con el gobierno al que se le hace oposición, cuando ya se estableció como línea de conducta que tal cosa se puede hacer y no pasa nada, con nadie menos que la propia presidente de la colectividad, cuando ésta decidió hacer parte del gabinete del “peor gobierno de todos los tiempos”? La demanda de Aurelio Suárez también destila hipocresía, pues demuestra que el Polo era sabedor de las rogativas por parte de Silva a la Administración Peñalosa pero prefirió guardar silencio. Y sobre los anuncios de la Comisión de Ética del Polo de iniciar un juicio contra el cabildante, cabe preguntarse ¿De qué sirve una comisión de tal naturaleza en un partido que ha declarado que las actuaciones que sus dirigentes hacen “a título personal” no comprometen al partido?


Facsímil de la proposición presentada por Venus Alveiro Silva en la que pidió vías para Bosa a cambio de salvar el Plan de Desarrollo